Lunes 6 de junio de 2005
Por ser un ombudsman incómodo más de una vez se ha planteado su remoción, dice
Soberanes: la CNDH, ignorada e incomprendida por gobernantes
Lamenta que, en ocasiones, el respeto a los derechos humanos sea un asunto sólo retórico
El ombudsman nacional, José Luis Soberanes, durante la entrevista con La Jornada FOTO José Antonio López
José Luis Soberanes Fernández, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) desde el 16 de noviembre de 1999 (primer ombudsman que concluyó su periodo de cinco años y fue relecto para un segundo), dice a La Jornada: en materia de derechos humanos, al presidente Vicente Fox "la historia lo juzgará. Los pendientes que él deja ahí están". Se define como "un ombudsman incómodo para el poder" y revela que "en más de una ocasión se ha planteado al más alto nivel mi salida del cargo".
Soberanes Fernández se mantuvo al frente de la comisión a pesar de las opiniones en su contra del Presidente y de la Secretaría de Gobernación. A partir de su nuevo mandato, las discrepancias se acrecentaron. Sin embargo, este lunes Fox asistirá al acto conmemorativo del 15 aniversario de la CNDH.
El ombudsdman nacional, en entrevista, asevera que "la CNDH es incomprendida e ignorada por los gobernantes y funcionarios federales". Por ello sostiene que es necesario que "el Congreso llame a cuentas a los funcionarios que se resisten a acatar sus recomendaciones o que simulan su cumplimiento".
-Hoy se cumplen 15 años de vida de la CNDH. ƑCuál es su balance?
-Es positivo, porque siendo la institución que, incluso hace 15 años, fue calificada por algunos de "exótica", creo que ha demostrado en los hechos que sirve a la democracia de este país. Hemos tenido algunos momentos que considero de gran importancia, sobre todo en algunas investigaciones y en algunas opiniones que hemos emitido, y por eso creo que sí sirve al país.
-Persisten la tortura, las detenciones arbitrarias... Hace unos días la CNDH documentó el primer caso de desaparición forzada de personas de este gobierno. ƑNo hay avances?
-No hemos dado un paso en la vida política del país, que es el siguiente: pasar del mero discurso político de respeto a los derechos humanos a que el servidor público, el funcionario, lo haga vida de su vida; o sea, que actúe siempre con ese respeto. Un caso que me llama la atención es el uso del método del polígrafo, evidentemente violatorio de derechos humanos, pero muchas de las autoridades que se dicen respetuosas de las garantías individuales lo aplican. Entonces se da una disociación entre lo que es y lo que debe ser; aquí es donde tenemos el problema más serio.
-ƑHa cumplido la CNDH con su cometido de estar al lado de la sociedad?
-Mayormente sí. Con un costo para nosotros, Ƒno? Un costo que lleva implícitas incomprensiones, críticas o muchas veces que nos ignoren. Creo que mayormente hemos estado del lado de la sociedad.
-Desde su experiencia al frente de la CNDH, Ƒqué le falta a la institución?
-Lo que hace falta es que los servidores públicos la tomen más en serio. Me detuve en esta situación porque es muy fuerte, ya que, como le decía hace un momento, alguien se puede cubrir con la bandera de los derechos humanos, pero aceptar una recomendación es muy duro.
-ƑQué obstáculos ha enfrentado usted?
-Sobre todo la incomprensión. Hay una realidad, que es que el ombudsman es, ante todo, una magistratura de opinión. No tenemos la fuerza que puede tener un juez para imponer sus resoluciones. Nuestras resoluciones están sujetas a la aceptación. Entonces, en este sentido, para dar fuerza a nuestras determinaciones se requiere de esta fuerza moral con que debe- mos de contar, y muchas veces esa fuerza moral la tenemos que rescatar, digamos, en el campo de nuestras recomendaciones, opiniones o puntos de vista, para ser precisamente eso, una magistratura de opinión. Una autoridad, mientras no nos metamos con ella, pues nos verá con simpatía, pero ya cuando hacemos los señalamientos, entonces no les gusta, Ƒverdad? No les parece, y nos critican que por qué opinamos, por qué decimos, que por qué nos metemos en camisa de once varas, que no deberíamos hacerlo, que qué necesidad, etcétera. Entonces esto es lo que yo llamo falta de comprensión de lo que somos y del papel que tenemos que jugar en la vida democrática del país.
-ƑQué resistencias ha tenido que enfrentar y cuáles persisten?
-La incomprensión. Por otro lado, reclamaría o pediría al Congreso mayor apoyo, para que precisamente nuestros señalamientos traigan la fuerza política de ese poder. A mí me gustaría que ambas cámaras estuvieran más pendientes de lo que hacemos y lo que decimos, precisamente porque representan a la sociedad y nosotros somos, en cierta medida, el abogado de la sociedad.
-Su relación con el presidente Fox, Ƒcómo se encuentra?
-He sido muy crítico del gobierno. Por un lado, se me ha respetado en cuanto a que nunca me han llamado la atención, nunca me han pedido que cambie un punto de vista. En ese sentido, se me respeta. Por otro, me gustaría una posición más proactiva del gobierno. Esa postura es la que ha hecho falta, Ƒno? šVamos a promover los derechos humanos en serio, no simple y sencillamente con declaraciones o discursos bonitos!
-Las recomendaciones sobre las matanzas de Acteal, Aguas Blancas, los feminicidios de Ciudad Juárez, entre muchas otras, no se han cumplido, ƑQué pasa?
-Nos ponemos del lado de la sociedad y somos muy exigentes. Entonces no debemos ni podemos ser paniaguados, Ƒverdad?, así decían, y bueno, esperaban recomendaciones ligeritas.
-Desde su creación la CNDH ha estado distante de las organizaciones no gubernamentales. ƑCómo conjuntar esfuerzos?
-Aquí debemos hacer una primera distinción: organizaciones civiles hay como 700 en el país, de las que tenemos documentadas. Dentro de estas 700 hay algunas que son más aguerridas, y ellos nos dicen "bueno, pues sí, vamos en la misma dirección, pero desde trincheras diferentes, desde barcos diferentes". Lo que yo he visto, en algunas ocasiones, es que ellos nos ven como la competencia. No les gusta, hay estas incomprensiones, hay ocasiones en que exageran. Nosotros procuramos ser lo más objetivos posibles, y lo que a mí me parece lo más malo, o lo que no es conveniente, pues es mentir, y en ocasiones mienten respecto a nuestro trabajo. Hay críticas que no están apegadas a la verdad.
-La única herramienta que tiene el ombudsman es su fuerza moral, su ética. ƑCree que es suficiente para dar la batalla por la defensa de los derechos humanos?
-No. Hemos hecho un planteamiento al Congreso, lástima que todavía no es aprobado. Por ejemplo, cuando una autoridad miente no tiene ninguna sanción. No digo que se le obligue a aceptar nuestras recomendaciones, pero a lo que sí se les debe obligar es a no mentirnos. Hay otro problema muy serio: a la hora de cumplir no cumplen, para lo cual utilizan la simulación en el cumplimiento. Por ejemplo, pedimos que un órgano de control sancione a una autoridad que evidentemente violó derechos humanos. Entonces hacen una farsa y no hay ese cumplimiento real; y ahí también debería haber una posibilidad de sanción.
-En materia de derechos humanos, Ƒlo ha decepcionado el presidente Fox?
-No. Simple y sencillamente la historia lo juzgará. Los pendientes que él deja ahí están. A ver si el próximo gobierno los quiere retomar.
-ƑSe ha sentido apoyado por el Presidente?
-No, porque nosotros siempre actuamos contra el poder. No he notado el apoyo de este gobierno; al contrario, he sabido que más de una vez se ha planteado al más alto nivel político mi salida del cargo. Soy, a veces, el ombudsman incómodo.
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