Usted está aquí: sábado 11 de junio de 2005 Política Más inconformidades con el Seguro Popular

Gustavo Leal F.*

Más inconformidades con el Seguro Popular

El personal del Instituto Nacional de Cancerología (INC) está inconforme porque el "Seguro Popular" duplica las jornadas sin que mejoren las condiciones laborales. Además, enfermeros, médicos, radiólogos, administrativos, técnicos, cocineras y personal de intendencia demandan ser basificados para obtener las prestaciones de ley.

Desde hace tres meses, representantes de la sección 83 del sindicato de la Secretaría de Salud (Ssa) les aseguraron que las "bases ya estaban listas". Se dice que la Ssa sólo ofrece 200 plazas (eventuales y a prueba) a cambio del despido de 100 trabajadores. Pero aún no sucede nada, aunque algunos cumplan ocho años laborando sin protección, vacaciones, aguinaldo, vales de despensa y pago de horas extras. Mientras tanto, señalan los trabajadores, Fox y Frenk "promueven el Seguro Popular y sus beneficios, los cuales son a costa del trabajo de nosotros". Hay contradicciones, estiman, entre lo que promueve Fox, "quien pregona que con el Seguro Popular se da atención gratuita a las mujeres durante su embarazo, pero a las trabajadoras del INC ese beneficio no se les proporciona, porque no tenemos prestaciones, no tenemos atención médica, pero sí trabajamos hasta dobles jornadas por la ampliación de la cobertura del Seguro Popular". Los trabajadores tienen el mismo sueldo, pero con más trabajo. Las enfermeras destacan que "al día ganamos 155 pesos: 2 mil 500 quincenales, y trabajamos jornadas de más de 12 horas".

Por ello, el pasado 23 de mayo, 350 trabajadores del instituto se manifestaron en la zona de hospitales de Tlalpan, obteniendo como única respuesta intimidaciones y hostigamiento. Las enfermeras denunciaron: "Porque salimos se empezó a condicionar nuestro empleo. La jefa de enfermeras nos dijo que si volvíamos a manifestarnos nos correrían". El director del INC, Alejandro Mohar, les informó que "no hay recursos porque la Secretaría de Hacienda no los libera. No nos dan ninguna prestación, pero sí nos hacen trabajar dos turnos, y a veces hasta tres, por lo del Seguro Popular". Como "cada día damos alrededor de 250 consultas en una área de hospitalización de 160 camas, si no tenemos respuesta, tendremos que irnos a paro".

Y, en efecto, el instituto trabaja completamente saturado: no tiene para dónde crecer y, tal como está, apenas responde a una demanda que lo acosa. En él laboran casi mil 500 personas, 600 en el área médica. Anualmente se proporcionan 4 mil consultas de primera vez; 5 mil consultas no programadas, de las que más de mil son ingresos; se practican 3 mil 700 intervenciones quirúrgicas, 80 por ciento de las cuales son cirugías mayores; se aplican 19 mil tratamientos de quimioterapia y 11 mil de radioterapia. El propio director sostiene que Julio Frenk está por responder a la petición de construir una nueva sede que le permita atender sus 180 mil casos anuales. Sólo así, observa, podrá responderse al reto que plantea la atención de todas las mujeres con cáncer cérvico-uterino, como lo anunció Fox el pasado 8 de marzo, e incorporarse a la atención de los afiliados al Seguro Popular.

Los tumores malignos representan la segunda causa de mortalidad en el país y en los últimos 20 años se ha cuadruplicado la demanda de atención. Para enfrentar el desafío se crearon (en 1995) los Centros Estatales de Cancerología. Pero algunos ya están también saturados (Michoacán), y en 10 entidades aún no nacen (Baja California, Zacatecas, Nayarit, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, estado de México, Morelos, Campeche y Quintana Roo).

A pesar de todas sus limitaciones, el INC es el centro rector nacional y el primer formador de recursos humanos. El nuevo inmueble resulta indispensable. Sin él, advierte el doctor Mohar, se reducirán los ingresos y no se aceptarían pacientes de fuera del Distrito Federal.

Sin embargo, también reconoce que esa decisión será difícil de llevar a cabo porque "estamos en una encrucijada" a causa del Seguro Popular, cuyos afiliados supuestamente tienen derecho a recibir todos los servicios médicos que requieran. Aunque, respecto al cáncer, el nuevo esquema de aseguramiento únicamente prevé, hasta ahora, el tratamiento del cáncer cérvico-uterino y la leucemia linfoblástica aguda en la infancia.

Mohar estima que para dar cumplimiento a la póliza del Seguro Popular las instituciones de salud tienen que ampliar su infraestructura y poder proporcionar tratamientos clínicos óptimos.

Como en los casos de los recientes paros sanitarios en Chiapas y Tlaxcala, ¿regalará Julio Frenk al INC algunos milloncitos de la bolsa -en manos del actuario, Amigo de Fox, Juan Antonio Fernández Ortiz- para "materializar" la incumplible oferta de Fox respecto al engendro llamado Seguro Popular? Porque, en caso contrario, su creatura seguirá sumando paros de todos aquellos que efectivamente atienden pacientes.

Paseando por Nueva York, Frenk todavía se atrevió a exhortar a organizaciones comunitarias mexicanas para que difundan en Estados Unidos el "popular" engendro: "Queremos que se afilien. Así cuando el migrante vuelva, tendrá cobertura bajo el Seguro Popular".

¡Seguro! ¿En el saturado Instituto Nacional de Cancerología, por ejemplo? Porque para Frenk, los institutos nacionales de salud están por constituirse "como el cuarto nivel de atención, dedicados a la investigación y preparación de recursos humanos de alta especialidad". ¿De veras "no existe Foxilandia", señor Presidente?

* Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco

 
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