Usted está aquí: lunes 13 de junio de 2005 Cultura El penacho de Moctezuma es una capa de sacerdote, afirma un investigador

Gerardo del Olmo asegura que por el tamaño es imposible usarlo en la cabeza

El penacho de Moctezuma es una capa de sacerdote, afirma un investigador

Usando una teoría de 1952, dice que los códices Durán y Tlatelolco sustentan su propuesta

ANA MONICA RODRIGUEZ

Ampliar la imagen En la ilustraci�e muestra la forma en que un sacerdote portar�el quetzalqu�tl o capa de plumas preciosas, el cual es similar a lo que se conoce como penacho de Moctezuma FOTO Cortes�Gerardo del Olmo

"El mal llamado penacho de Moctezuma es en realidad una capa de plumas preciosas que portó algún sacerdote y no el emperador del imperio mexica", explicó Gerardo del Olmo Linares, quien sustenta sus investigaciones iconográficas en la teoría del desaparecido biólogo Rafael Martín del Campo, publicada en el lejano año de 1952.

A propósito de la polémica suscitada por el ornamento prehispánico que se encuentra en el Museo de Etnología de Viena, el ilustrador científico y ornitólogo aficionado abunda sobre el uso que probablemente tuvo y sobre quién portó la capa, también llamada tilma o quetzalquémitl.

El maestro Rafael Martín del Campo, quien fue investigador del Instituto de Biología de la UNAM y destacado estudioso de la ornitología mexicana, "publicó en 1952 para la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística un pequeño trabajo sobre la identificación de aves que fueron usadas en el arte de la plumaria, titulado Arte plumaria e industria del hilado de plumas entre los aztecas.

"Ahí mismo -continuó- identifica a las aves con las que se confeccionó el polémico penacho de Moctezuma, finalizando el artículo con una descripción de la manera en que el sacerdote lo portaba quien, según él, era el representante de Quetzalcóatl".

Y a partir de ese momento -añadió del Olmo- "propuso que el nombre correcto de lo que se conocía como penacho era quetzalquémitl, que significa capa de plumas preciosas".

Elaborado con plumas de cuatro aves, el atavío, según Martín del Campo, sugiere también que dado el tamaño del indumento era "imposible" que alguien lo sostuviera erguido sobre la cabeza, y del Olmo Linares cita un párrafo de lo que escribió el investigador hace años:

"Este rico atavío (no penacho), al ser portado por el sacerdote de Quetzalcóatl, amplificaba artísticamente un quetzal, que se completaba con un casco de oro representando la cabeza del ave, pieza que hoy falta. Fue hecho con plumas de quetzal, charlador turquesa, de garza espátula y de vaquero, con aplicaciones de oro."

Del Olmo Linares ha ahondado en las hipótesis del destacado investigador, quien recreó de manera "lógica" el uso de la tilma y participó además en la elaboración de la copia que se halla en el Museo Nacional de Antropología. "Convocatoria -dijo- que obedeció no sólo a su amplio conocimiento de las aves mexicanas, sino también a su gran erudición en las culturas prehispánicas, principalmente la mexica."

Sin embargo, agregó, la reproducción no pudo ser fiel debido a que el ave llamada charlador turquesa (Cotinga amabilis), e identificada por el maestro, ya desde entonces se encontraba en peligro de extinción, por lo que a instancias de él se determinó sustituir esas plumas por las del cuello del pavo real.

Similitudes en códices

Por ello, en la investigación que prosigue Del Olmo también ha comparado los modelos de penachos prehispánicos en diversos códices como los de Tlatelolco, Durán, Mendocino, Borbónico, Nuttall y Freyervary.

Tras todo ello, subraya que el parecido más "contundente se encuentra en el Códice Durán, el cual representa un danzante sacerdote, que porta como casco una cabeza de un cánido, posiblemente un coyote; lleva adherida a la espalda lo que indiscutiblemente es un quetzalquémitl y éste sí presenta la sección media más larga, al igual que el multicitado de Moctezuma", que tiene un pequeño remate en las plumas azules para sujetarlo al cuello.

Lo cierto, añade, es que "los segmentos varían en color y número, pero eso puede depender de a qué dios estaba dirigida la ceremonia".

Entre otras de las hipótesis que guían la labor de Del Olmo, también sobresale la vestimenta de los personajes plasmados en los códices, como los guerreros y sacerdotes.

No obstante, aclara que con la investigación iconográfica que realiza y que plasma en litografías, las cuales son vendidas en diversos sitios arqueológicos, "no pretendo mostrar a Moctezuma, sino la forma en que se llevaba la tilma o capa".

El código Tlatelolco, explica Del Olmo, habla de los personajes que utilizan el penacho como distintivo militar y en señal de que son grandes señores, de alta jerarquía; y el penacho de Moctezuma -tilma- "no era un distintivo, sino un atavío sacerdotal, religioso o ritual".

Y concluye su explicación al plantear que a lo largo de la investigación "y de leer y leer he tratado de buscar la fuente, la pauta de donde Rafael Martín del Campo partió para elaborar su teoría, pero no he encontrado algún indicio de ello".

 
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