Usted está aquí: jueves 14 de julio de 2005 Opinión ¿Principios?

Octavio Rodríguez Araujo

¿Principios?

El de la Revolución Democrática sigue en la indefinición como partido. Esto es grave, pero más grave aún es que sus líderes o los que son reconocidos como tales, aunque sea por unos pocos, no hagan nada por fortalecer su organización, sino todo lo contrario.

No voy a discutir aquí y ahora por qué, para sorpresa de muchos, Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el político más atractivo para los perredistas y para quienes no lo son y han opinado al respecto en las encuestas. El hecho es que se trata del precandidato más fuerte de todos, y más con el deterioro que ha sufrido la figura de Creel y la división previsible en el PRI.

En este marco, lo que ha hecho Cuauhtémoc Cárdenas, como magistralmente señaló Magú en su cartón del miércoles (en el que Madrazo le da las gracias), no es otra cosa sino restar votos (potencialmente) a AMLO y erosionar más a su partido.

La táctica que ha seguido el michoacano es muy peligrosa. No ha querido parecer rupturista, pero sí lo es. Si se hubiera quedado para contender contra AMLO, hubiera perdido y las reglas no escritas hubieran sido apoyar, como perdedor, al ganador. Para no hacerlo declinó antes, y ahora no está obligado, ni siquiera por las reglas de cortesía, a apoyar a AMLO. No dijo que lo haría, no lo hará. Por tanto, le ha restado votos no al precandidato, sino al candidato que resulte del PRD, es decir, a López Obrador y, por lo tanto, a su partido. En otros términos, el ingeniero jugó bien para lastimar a su adversario, pero para nada de provecho, ni para su partido ni para él en lo personal, que no sea intentar materializarse como líder moral de una izquierda difusa y no socialista que terminará en el olvido, pues Cuauhtémoc no es ni ha sido socialista. Si hubiera sido habría inscrito su candidatura en el Partido Mexicano Socialista o en el Revolucionario de los Trabajadores en 1987-88 y no en el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana.

El ingeniero alega principios e intenta posicionarse, con el apoyo nada sutil de sus publicistas personales, pero sus principios y su consistencia ideológico-política se contradicen por el pasado y por la dinámica de su actividad política a lo largo de varios años. ¿Ha sido de izquierda y cuestión de principios establecer alianzas contradictorias en principios y programas, o mero pragmatismo?

En 2000 el PRD lanzó a Cuauhtémoc Cárdenas en una coalición denominada Alianza por México y el ingeniero no dijo nada ni habló de principios. Digamos que se dejó llevar, si no fue él mismo el que promovió esa alianza. ¿Qué partidos participaron? El Partido de la Sociedad Nacionalista, de la familia Riojas, y que al parecer se quedó con los fondos otorgados por el Instituto Federal Electoral. El Partido Alianza Social, otro de los participantes, ¿no tuvo su origen en el Partido Demócrata Mexicano, que a su vez se formó con la ultraderecha sinarquista y algunos de los pragmáticos del PAN que no encontraron en este partido posibilidades de desarrollo personal? ¿Y las alianzas con el PAN para tratar de conquistar gubernaturas? ¿Y con Convergencia? ¿Y su inscripción primero con el Partido del Trabajo en lugar del PRD para las elecciones de 2000? ¿De qué principios están hablando el ingeniero y sus publicistas?

Se reprueba a López Obrador que haya dicho que él es de centro. ¿Y qué será más honesto, decir "soy de centro" y serlo o decir "soy de izquierda" sin serlo?

No meto las manos al fuego por nadie, ni por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ni por Andrés Manuel López Obrador, pero si un partido que nació para participar en elecciones y que ha tratado, a pesar de muchos, de mantenerse entre los partidos grandes y competitivos electoralmente hablando, intenta ahora ganar la Presidencia de México, como que no se vale que sus propios militantes le pongan zancadillas.

Muchos mexicanos veríamos con buenos ojos que el PAN no continuara gobernando y que el PRI no regresara a gobernar, y si el PRD con López Obrador logra nuestra aspiración, bien por ambos. Finalmente no hay una cuarta opción, no por ahora, y francamente dudo que en el tiempo que resta para el registro de candidaturas pueda consolidarse otra que pueda ganar.

¿AMLO es la mejor opción? Puede ser que no para algunos, pero sí para muchos, que sin duda lo apoyan. Si decimos que la democracia en un sistema representativo es la voluntad del pueblo y una parte considerable de éste quiere a López Obrador como gobernante del país, ¿por qué varios de los que dicen que están con el pueblo nos hablan de principios que olvidaron en el pasado y de opciones de izquierda que antes no defendieron?

En 1988, si recuerdo bien, muchos de los que ahora hablan de principios y de izquierda no votaron por el Partido Revolucionario de los Trabajadores ni por Rosario Ibarra de Piedra, quien en esos momentos era la única opción de izquierda y socialista. Prefirieron el voto útil para sacar al PRI de Los Pinos.

Perder la memoria es un lujo que no se puede dar la izquierda.

 
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