Usted está aquí: miércoles 27 de julio de 2005 Espectáculos Declaran hoy pueblo mágico a Tlalpujahua, Michoacán

El lugar fue veta de minerales y cuna de pensadores

Declaran hoy pueblo mágico a Tlalpujahua, Michoacán

ROSARIO JAUREGUI NIETO ENVIADA

Tlalpujahua, Mich. 26 de julio. Tlalpujahua será declarado este 27 de julio pueblo mágico. Es el vigésimo que hay en México.

Este pequeño trozo de tierra michoacana fue veta de plata y oro, minerales explotados por españoles y franceses, que amasaron importantes fortunas; refugio de mazahuas y otomíes; punto de conflicto entre los poderosos purépechas y los mexicas; cuna de pensadores libertarios y de gente con voluntad férrea y de corazón noble y sincero.

Después de una ceremonia en el teatro Obrero de la localidad, que encabezará el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, este acogedor rincón de México formará parte del Programa Pueblos Mágicos, cuyo propósito es la conservación, mejoramiento y desarrollo turístico de ciertas localidades. En esta tarea participan diversas dependencias, como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Antopología e Historia, entre otras.

Entre los pueblos que integran este programa se encuentran San Cristóbal de las Casas, en Chiapas; Comala, en Colima; Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende, en Guanajuato; Taxco, en Guerrero; Real del Monte y Huasca de Ocampo, en Hidalgo; Tepalpa y Tequila, en Jalisco; Pátzcuaro, en Michoacán; Tepoztlán, en Morelos; Cuetzalan, en Puebla; Real de Catorce, en San Luis Potosí; Izamal, en Yucatán, y Valle de Bravo, en el estado de México, entre otros.

Tlalpujahua (en nahua: Tlalli, tierra, y poxohuac, esponjoso) podría traducirse en tranquilidad y gentileza, en fantasía y ensoñación, en aventura a la que invitan sus calles empedradas y bellas construcciones.

Rodeado de montañas y cerros, cubiertos de majestuosos pinos, encinos, cedros y robles, Tlalpujahua se ubica al noreste de Michoacán, y su historia ha transcurrido entre bonanzas y crisis, estas últimas superadas por el ingenio y la fuerza de voluntad.

Por sus condiciones naturales de aislamiento, esta tierra fue elegida como refugio indígena, que a la llegada de los españoles basó su economía en la agricultura, pero la tranquila vida campesina se transformó bruscamente cuando fueron descubiertas las vetas de oro y plata, en 1538. Se convirtió entonces en un pueblo de mineros, hombres intuitivos y de inagotable espíritu explorador.

Nombrada Real de Minas, Tlalpujahua vivió tres esplendorosas épocas de actividad minera en más de tres siglos, pero también intensas crisis. La definitiva ocurrió a finales de la década de los 30 del siglo pasado, pero no mermó el espíritu de lucha de su gente, que con el tiempo avivó su fantasía para hacer del vidrio soplado esferas y de éstas una industria. Los artesanos también trabajan la alfarería, el popote y el arte plumario.

Esta tierra ha dado hombres ilustres como Ignacio López Rayón, incansable luchador por la Independencia de México. La que fue su casa es hoy un museo.

Otros personajes célebres de Tlalpujahua son Cenobio Paniagua, compositor de música michoacana y primer escritor de óperas en México; Elvira Vargas, escritora y periodista, y Luis Eduardo Jurado, pintor.

Arquitectura

El adobe, la madera, la cantera y la teja son la base de las construcciones, edificadas sobre una loma, en la que sobresalen techos de dos aguas, aleros pronunciados y muros acordes con las condiciones ecológicas y climáticas de la región. Las casas parecen acomodadas en desniveles, traza que obedece a la topografía. Se dice que la arquitectura tlalpujahuense "es una atinada conjunción de ciudad serrana y minera con influencias vallisoletanas y metropolitanas".

Entre sus bellezas arquitectónicas esta la parroquia de la Virgen del Carmen, patrona del lugar, cuya pintura en el altar principal está plasmada sobre un muro de adobe; fue lo único que se salvó de una capilla erigida en su honor en la zona norte de Tlapujahua cuando, en 1937, un alud de lodo arrasó con la construcción. La gente creyó que la superviviencia de la imagen era un milagro, pero de acuerdo con una investigación del gobierno de Michoacán y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, el mayor milagro fue trasladar el muro sobre las irregularidades del terreno y que se haya mantenido intacto.

La parroquia originalmente fue dedicada a San Pedro y San Pablo, cuya decoración de estilo barroco fue idea de Felipe Neri Valleza, párroco que deseaba un templo digno de la prosperidad del poblado.

El templo fue redecorado a principios del siglo pasado bajo la dirección del artesano Joaquín Orta Menchaca, cuyo genio creativo captó el gusto popular y lo plasmó en una obra que, a primera vista, parece del barroco tardío, pero que es de un eclecticismo constituido por nichos góticos, marcos de puertas lobulares y múltiples flores que lucen entre tapices y encajes que cubren muros y bóvedas. El yeso y el barro sustituyeron al oro y la plata. La obra, por su originalidad, es considerada un aporte al arte mexicano.

Tlalpujahua es prolífica en expresiones artísticas, en su entorno natural y en la calidez de su gente.

 
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