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1° de agosto de 2005
 
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GARROTES Y ZANAHORIAS

PASO A PASITO

China ha apreciado su moneda, el renminbi (yuan), en su valor frente al dólar. El ajuste fue ahora pequeño, solo 2.1 por ciento, pero se anunció como un paso en lo que podría llegar hasta 10 por ciento. Este es el resultado de varios meses de presiones para adaptar las condiciones de los mercados internacionales y el papel de ese país como potencia exportadora. Washington negoció la nueva política cambiaria de Pekín, que aplicó el banco central, uno de los argumentos que usó fue el de la inclinación protecciyuanonista que podría verse en el Congreso para frenar las importaciones chinas que se han puesto hasta arriba entre los proveedores externos. Los responsables de la política financiera muestran así su cautela para no distorsionar con la revaluación las condiciones económicas al alentar la especulación. Insisten en que el tipo de cambio del renminbi debe adecuarse a la forma de funcionamiento de la actividad productiva sin convertirse en un obstáculo para el acelerado crecimiento generado en los últimos años. El movimiento cambiario se aprecia como parte de las reformas que se instrumentan para convertir a China en un jugador pleno de la economía mundial. En México esta situación se hace llamativa pues, en primer término, China ha desplazado al país ya del segundo lugar entre los exportadores al mercado de Estados Unidos. El estímulo generado por el TLCAN se va agotando, la estabilidad cambiaria del peso frente al dólar no es un factor que promueva las exportaciones y los productores nacionales quisieran una devaluación para aumentar la competitividad. El caso se presenta, así, de modo contrario a lo que ocurre en China. Este es un asunto que se refiere a la estructura del comercio exterior de México, es decir, qué se exporta y quién lo hace, lo que finalmente determina el valor de las corrientes del comercio, la composición de los productos y la manera en que se fijan los precios. Esa estructura es difícil de modificar y requiere de una redefinición a fondo de la política comercial que permita crear ventajas competitivas para las empresas mexicanas con mayor inversión y capacidad tecnológica. El país está perdiendo la guerra de la competencia, se está convirtiendo en un patio de exportaciones de unos cuantos sectores, unos cuantos productos y unas cuantas empresas, sin que esas actividades se conviertan en fuerza dinámica del crecimiento  §


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