Usted está aquí: lunes 1 de agosto de 2005 Mundo Estados Unidos deberá desmantelar su base militar aérea en Uzbekistán

Tashkent retira permiso por un problema de refugiados

Estados Unidos deberá desmantelar su base militar aérea en Uzbekistán

AFP

Washington, 31 de julio. Uzbekistán retiró formalmente a Estados Unidos el derecho a utilizar una importante base aérea para sus operaciones militares en Afganistán, y Washington decidió posponer la visita a Tashkent del número tres del Departamento de Estado.

"Puedo confirmar que nuestra embajada en Tashkent recibió una nota diplomática del gobierno uzbeko al final de la semana pasada con el propósito de dar por concluido el acuerdo sobre utilización del aeródromo K-2", el sobrenombre dado a la base aérea de Karshi Khanabad, declaró Nancy Beck, portavoz del Departamento de Estado. Esta base fue abierta tras los atentados contra Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001.

La decisión fue revelada el pasado sábado por The Washington Post, que citó a responsables del Pentágono que afirmaron que el gobierno uzbeko le dio 180 días a Estados Unidos para retirar aviones y tropas, y desmantelar sus instalaciones.

Según la edición de hoy de The New York Times, que citó a fuentes diplomáticas estadunidenses, las autoridades uzbekas quieren protestar de esta forma contra el traslado de 450 refugiados uzbekos a Rumania. Un gesto del que Washington se felicitó públicamente, cuando Tashkent reclamó su extradición.

Primera consecuencia práctica de este enfriamiento: el secretario de Estado adjunto para Asuntos Políticos, Nicholas Burns, decidió posponer varias semanas un viaje previsto a la ex república soviética de Uzbekistán.

"Debíamos discutir sobre derechos humanos, Andizan y el rechazo del gobierno uzbeko a realizar reformas", destacó el diplomático.

La represión en Andizan en mayo último provocó entre 500 y mil muertos, según ONG, pero las autoridades uzbekas sólo reconocen 187 víctimas y acusan a los refugiados de terroristas.

Estados Unidos reclamó con insistencia pero sin éxito la apertura de una investigación independiente, y tomó públicamente partido por los refugiados.

Un alto funcionario del departamento de Estado que pidió mantener el anonimato explicó al New York Times que Estados Unidos prefiere perder el uso de la base antes que dejar de presionar a Tashkent. La base de Karshi Khanabad se encuentra al sur de Uzbekistán, no lejos de la frontera con Afganistán. Ahí llega vía aérea la ayuda humanitaria, distribuida luego por tierra en el norte de Afganistán.

La base sirve también para suministrar combustible a los aviones estadunidenses y posee una pista lo suficientemente larga como para recibir grandes aparatos y Estados Unidos pagó por su utilización 15 mil millones de dólares.

 
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