Usted está aquí: miércoles 3 de agosto de 2005 Opinión En educación, la contribución más importante de López Obrador

Nora Patricia Jara

En educación, la contribución más importante de López Obrador

La política social y la obra pública son acciones que los habitantes de la ciudad de México evaluarán luego de la salida del jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, quien llevó a cabo lo que será, a largo plazo, su contribución más importante a los capitalinos: apostar a la educación de los jóvenes de los sectores populares, los marginados económicamente.

En el Distrito Federal la política gubernamental de la administración del tabasqueño es que ningún joven sea rechazado en el sistema de educación pública, para lo cual se ordenó la creación de escuelas y una universidad.

En 1867 el presidente Benito Juárez expidió la Ley de Instrucción Pública, para reformar la enseñanza en el país. De ahí se modificó la Ley de Instrucción Pública en el Distrito Federal, fincando con esta acción la base de la política educativa del porfiriato y del México futuro, hoy presente.

En sus documentos, discursos y correspondencia, reditados en 1974 por la Presidencia de la República, con motivo de los primeros cien años de su fallecimiento, se destaca el objetivo de dar acceso a la mayoría de la población a una educación con un pensamiento de corte liberal, hecho que abrió a hombres y mujeres por igual, el estudio de las ciencias exactas y las ciencias naturales, que sustituyeron a materias como metafísica práctica, elocuencia o labores manuales; promovió la apertura de escuelas para niños y niñas, donde lo importante, igual que en todos los niveles hasta los profesionales, es el principio de la libertad de enseñanza, e hizo ley que todo tipo de autoridad abriera escuelas en el territorio con fondos gubernamentales, además de regular oficialmente el ejercicio de las profesiones, como forma de defensa social contra los profesionistas que actúan de mala fe o ignorancia.

Actualmente las razones para construir escuelas en zonas hasta hace poco marginadas o de alto grado de exclusividad residencial, como Magdalena Contreras, Tlalpan, Benito Juárez o en Santa Fe, pueden ser distintas a las que en su tiempo el presidente Juárez esgrimió ante congresistas de la Comisión de Instrucción Pública, como Gabino Barreda, Antonio Tagle y Manuel F. Soto, quienes acudieron de inmediato con el ministro Mariscal para que les ratificara que la intención era "extender en cuanto sea posible, la instrucción en la masa del pueblo (...) vulgarizar (...) el estudio de las ciencias naturales (...)".

Aun en estos tiempos globalizados, la educación laica y gratuita continúa siendo el eje del desarrollo de las naciones, la alternativa en las grandes urbes a la mendicidad o la delincuencia, por lo que al término del mandato de López Obrador se tendrá que dar un seguimiento a la política educativa y las que promueven la reconstrucción del tejido social metropolitano, como el apoyo financiero a los adultos mayores, discapacitados y madres solteras, entre otros grupos vulnerables, tal como se hace con el segundo piso, obra que fue el detonante para modificar radicalmente la fisonomía de la capital de la República, pero planteada más como una estrategia de vialidad urgente que como un objetivo político trascendente.

Los jóvenes del Distrito Federal no son simples electores en potencia, sino una realidad que demanda satisfacer necesidades apremiantes que contrastan con una evaluación superficial de lo que muchos llaman las obras de relumbrón.

 
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