Usted está aquí: miércoles 17 de agosto de 2005 Política Desprestigio internacional, signo de la política exterior mexicana en este sexenio

Conclusión de expertos participantes en foro organizado por La Jornada y Casa Lamm

Desprestigio internacional, signo de la política exterior mexicana en este sexenio

Para revertirlo se requeriría un gobierno nacionalista y con compromiso social, consideran

JOSE ANTONIO ROMAN

Ampliar la imagen Angel Guerra, Gustavo Iruegas, el ex embajador Oscar Gonz�z y el diputado federal Manuel Camacho Sol� en la Casa Lamm, durante el foro La pol�ca exterior mexicana en lo que va del sexenio FOTO Guillermo Sologuren Foto: Guillermo Sologuren

En el gobierno del presidente Vicente Fox se dio al traste con el prestigio de la política exterior mexicana, largamente construida con autonomía e independencia diplomática. Ahora, su "restructuración" sólo puede venir de un gobierno distinto al actual, nacionalista y con compromiso social, se señaló en el foro La política exterior mexicana en lo que va del sexenio, en el que participaron Gustavo Iruegas, Oscar González y Manuel Camacho Solís.

Durante el acto, realizado la noche del pasado lunes en el Centro Cultural Casa Lamm, los ponentes presentaron un balance de la política internacional seguida por el gobierno foxista, detallaron en una larga lista los múltiples fracasos y tropiezos tenidos en este terreno, e hicieron un recuento de daños, en donde coincidieron en señalar que el resultado ha sido la pérdida del prestigio de la política exterior mexicana y las posibilidades que existen de "recuperar" lo perdido.

Señalaron que la política exterior mexicana ha sido resultado de un largo proceso histórico reflejado en su Constitución, y que un segundo triunfo consecutivo de la derecha en las elecciones presidenciales del próximo año sería "verdaderamente catastrófico" también para la política exterior del país.

En su intervención, Oscar González recordó que, en lo fundamental, nuestra política exterior ha sido de defensa, de contención, de rescate de los intereses nacionales, de los cuales hemos sido ilegítimamente despojados, y que para nuestra defensa los mexicanos tuvimos que desarrollar principios de política exterior como los de no intervención, que hasta el presente siguen siendo normas constitucionales y vigentes en las relaciones multilaterales. La historia de México da cuenta puntual de todos estos hechos y respalda la afirmación.

Señaló que cuando la derecha ha estado en el poder no sólo ha buscado una mayor dependencia del exterior sino que se ha llegado incluso a importar príncipes extranjeros y procónsules para que gobiernen al país; pero cuando la izquierda ha estado en el poder, como resultado de guerras populares y movilizaciones sociales, se han alcanzado reivindicaciones importantes en materia de derechos, que también nos han confrontado con los intereses extranjeros y sus aliados internos.

Oscar González, especialista en temas internacionales, presentó un detallado recuento de los fracasos y tropiezos del gobierno foxista en esta materia, en la que sobresalen los nulos resultados en el tema migratorio con Estados Unidos; el enfrentamiento diplomático con Cuba; las diferencias con Chile, respecto de la OEA, y el distanciamiento con varias naciones

"Si para nuestra desgracia volviera a ganar la derecha en las próximas elecciones, yo pienso que llevarían la política exterior a un punto verdaderamente catastrófico; no veo sobre qué hipótesis, o sobre qué conceptualización pudiera ya sustentarse, más allá de lo que se ha intentado hacer en este gobierno", remató.

Por su parte, el embajador Gustavo Iruegas señaló que aunque el presidente Fox y otros "personeros" señalan que México tiene "liderazgo", esta afirmación no tienen sustento alguno, pues ello significaría que el país es seguido en su política exterior por otras naciones, lo cual tampoco ha sucedido nunca. "Pero lo que sí había antes era un gran reconocimiento de muchos países latinoamericanos de que México era una nación con una política exterior propia y que la ejercía con independencia", dijo el diplomático, aunque también reconoció que en los últimos 20 años los gobiernos en turno utilizaron esta política con fines perversos.

Consideró que la política exterior es necesariamente una consecuencia de la política interior, por lo que tiene lógica que al buscar un acuerdo comercial con Estados Unidos, a México se le viera como una nación que "desertó" de la relación con los países latinoamericanos.

El embajador Iruegas dijo que la reconstrucción de la política exterior sólo será posible con otro tipo de gobierno, y si ése reúne dos condiciones en su actitud: una, ser nacionalista en lo internacional, y dos, tener un compromiso social al interior del país. "Si eso no existe, no creo que pueda reconstruir lo que se perdió. ¿Qué se perdió? El prestigio, no de ser el mejor ni el más antiyanqui, sino el prestigio de poder ser el país que se era, que defendía sus propios intereses con dignidad, con consecuencia y con su doctrina".

Y es que la doctrina de la política exterior se resume muy bien, sobre todo en la actualidad, con la frase juarista "El respeto al derecho ajeno es la paz", porque es justamente el reflejo de lo que no es la política estadunidense, que es precisamente no respetar el derecho ajeno, básicamente eso es. Esa es nuestra doctrina resumida en una frase, señaló el embajador.

Finalmente, Manuel Camacho Solís, diputado perredista, coincidió en que la "recuperación" de nuestra política exterior sólo puede darse con un gobierno distinto, que cumpla con las dos condiciones anteriores, pues de nada serviría hacer aquí un nuevo plan en política exterior si no llega un gobierno nacionalista.

Se mostró optimista de poder hacer estas "correcciones" de manera inmediata, con un eventual triunfo de Andrés Manuel López Obrador, pues incluso, dijo, las condiciones están dadas. Los principios que tienen que ver con la política de seguridad, que ha sido la esencia de la política exterior del país, están ahí, no hay que inventar nada; lo que tendríamos que hacer es ser muy prudentes, pero el objetivo es buscar la paz mundial, y que México no se vea involucrado en los escenarios de conflicto internacional.

Otro asunto que debe tratarse -agregó- es el de la relación con Estados Unidos, buscando sobre todo respeto, cuidando siempre los intereses nacionales. "Sin duda es un equilibrio siempre complejo, pero que será mucho más eficaz con un gobierno que tenga claro su propósito de largo plazo y que represente los intereses de la nación".

 
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