Usted está aquí: miércoles 17 de agosto de 2005 Espectáculos Volver a Chiapas pretende captar el desarrollo de una revolución

Su estreno será mañana en el Festival de Cine Internacional Monterrey 2005

Volver a Chiapas pretende captar el desarrollo de una revolución

La película documental no tiene la intención de ofrecer respuestas ni opiniones, eso lo dejamos al público, dicen las realizadoras Athena Mandis, Miriam Haddu y Araceli Herrera

DAVID CARRIZALES CORRESPONSAL

Monterrey, NL, 16 de agosto. Las investigadoras inglesas Athena Mandis y Miriam Haddu se asociaron con la fotógrafa mexicana Araceli Herrera para realizar la película documental Volver a Chiapas, que pretende captar "la evolución de una revolución", abordar el movimiento zapatista y en general la situación chiapaneca y de México, sin la intención de ofrecer respuestas u opiniones, pues eso, afirmaron, se lo dejaron a los protagonistas y al público que vea la cinta.

El estreno del filme a escala mundial se ofrecerá el jueves dentro del primer Festival de Cine Internacional Monterrey 2005, y posteriormente se exhibirá en muestras de cine en Phoenix, Arizona, y Roma, Italia, entre otras ciudades, además de que la llevarán a poblaciones chiapanecas como San Cristóbal, la Realidad y La Garrucha.

La directora y productora, Athena Mandis, comentó que el trabajo lo terminaron hace dos semanas y quisieron que el estreno mundial fuera en México, país mágico y atrayente, que interesa mucho en Europa, pero principalmente porque aquí se hizo el proyecto.

Recordó que la intención de hacer la película surgió después de platicar con su amiga, la doctora Miriam Haddu, profesora de asuntos hispánicos de la Universidad de Londres, quien le habló sobre la fotógrafa mexicana Araceli Herrera, quien cubrió en 1994 el alzamiento zapatista para una revista, y cuyo trabajo mereció integrar una exposición fotográfica en una de las principales galerías de Londres, además de otras ciudades europeas y estadunidenses. Los comentarios de quienes vieron la muestra coincidieron en que las fotografías de la realidad chiapaneca les habían tocado profundamente el alma, afirmó.

Une episodios y lugares aparentemente aislados

"Me interesó la historia de una mujer inmersa en un mundo predominantemente masculino, pero esa semilla germinó hacia algo más amplio y en octubre de 2003 comenzamos la filmación del documental, que termina uniendo episodios y lugares aparentemente aislados, hasta constituir lo que esperamos sea un aporte para documentar un pedazo de la historia de este país", señaló Mandis.

Expresó, además, que en el proyecto invirtió aproximadamente 150 mil dólares, aunque mucho del trabajo se hizo sin paga, por pura solidaridad y compromiso de personas que creyeron en él. Tanto la realización como la proyección del documental, dijo, no se hicieron o se hacen para recuperar o ganar dinero ni para obtener fama o premios, sino porque considera que es parte de una responsabilidad, para ayudar a entender o mejorar un mundo y una realidad que nos tocó vivir.

"El trabajo no tiene una pretensión política, simplemente refleja una realidad que me impactó, porque no obstante que aquí aparece mucho sufrimiento y pobreza, nunca se pierde la esperanza", señaló la realizadora de la cinta de 68 minutos de duración, en formato digital.

Miriam Haddu -de padres españoles y abuelo marroquí-, quien fungió como asesora en el proyecto en virtud de su conocimiento sobre la historia y cultura mexicanas, señaló, enfatizando la convicción de sus palabras, con sus expresivos ojos negros, que siempre le ha atraído la magia de México, y en Chiapas le impactó la generosidad de la gente, pues no obstante su gran pobreza y la tragedia que vive, se da tiempo para pensar en los otros.

Además, afirma, tenía inquietud por conocer de cerca el zapatismo y saber directamente qué pasaba en México. Interviene Athnea y señala: "La película propone preguntas; no intento dar respuestas ni opiniones, eso le corresponde a los protagonistas y a quienes vean la cinta".

Araceli Herrera comenta por su parte que entre 1994 y 2004, vio una transformación en Chiapas, pero no en todos los aspectos fue para bien, pues ahora hay mucha devastación donde había hermosos paisajes selváticos y los pueblos indios se desplazaron hacia regiones más lejanas, aunque mantienen o han incrementado su lucha por mejores condiciones de vida adoptando nuevas formas de organización.

 
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