Usted está aquí: domingo 28 de agosto de 2005 Opinión Neoliberalismo y convergencia política

Xóchitl Leyva Solano

Neoliberalismo y convergencia política

El pasado sábado 21 de agosto en la selva Lacandona el EZLN se encontró con los miembros de organizaciones y movimientos sociales, que cargaban su santoral leninista, estalinista, trotskista, socialista, comunista, sindicalista y de lucha de clases. Alguien se preguntó en la reunión: ¿cómo se van a entender? La respuesta se tuvo muy pronto: de eso se encargó el neoliberalismo.

Obreros, desempleados, ex braceros, maestros democráticos, colonos urbanos, locatarios, vendedores ambulantes, jubilados, pescadores, cañeros, jóvenes universitarios del CGH, jóvenes rechazados de la UNAM y el Politécnico, expresaron una referencia concreta vivencial de cómo las reformas neoliberales han afectados sus vidas y mermado sus derechos. Parecería paradójico que discursos que alguien podría clasificar como propios de los viejos movimientos sociales se erigían de nuevo en la selva como una de las claves para articular desde lo local hasta lo internacional una convergencia. Desde el pequeño vendedor ambulante del sitio arqueológico de Chichen Itzá (Yucatán) hasta el más combativo activista internacionalista que deambula por los foros sociales mundiales o en las reuniones contra el Plan Puebla-Panamá tienen hoy en la lucha contra el neoliberalismo un punto de encuentro. He aquí la fuerza actual de este combate.

Sin embargo vale agregar que este no es el único eje que nuclea a los seguidores del EZLN, es sólo una arista más, una dimensión de las redes neozapatistas. Baste sólo mirar cómo en dos semanas el zapatismo ha logrado (de nuevo) hacer converger el discurso étnico/indígena, el feminista y el clasista antineoliberal.

En esta tercera reunión de la selva la voz de las mujeres no tuvo el papel protagónico que tuvo en la segunda, en donde más de dos terceras partes de las que tomaron el micrófono eran mujeres, y hablaban de sus luchas y de sus derechos. Sin embargo, las tres organizaciones con reivindicaciones de género asistentes a la reunión tuvieron un papel relevante, pues nos recordaron la importancia de sus demandas al interior del sindicalismo, en contra del feminicidio y en contra los feminismos institucionalizados, rutinizados y cooptados. Un aspecto más que valdría destacar fue la fuerte presencia de las organizaciones y movimientos del Distrito Federal y su zona conurbada. No es que representantes de otros estados no hubieran asistido, los había de más de 20, pero aun así era la zona metropolitana con su experiencia (no exenta de escisiones y rupturas) de décadas de movimiento urbano, sindical, popular, estudiantil, la que marcó la pauta en muchos aspectos, desde las brigadas para recoger la basura a las 6 de la mañana hasta las propuestas de acción.

Las más de 100 organizaciones presentes en la selva convirtieron a la otra campaña en el espacio privilegiado para la denuncia de las vejaciones de las que son y se sienten víctimas. Pero también para decirle a los zapatistas que la Sexta se está discutiendo en sus organizaciones y para invitar al EZLN a asistir a tal o cual reunión, de tal o cual organización, con la idea de sumar, de construir desde abajo un gran frente. Las propuestas concretas de cómo avanzar en pro del proyecto alternativo de nación todavía son las menos, pero las hay. Así lo expresaron algunos de los asistentes, quienes invitaron al EZLN y a sus seguidores a sumarse a la construcción y al debate del tercer Diálogo Nacional o a trabajar en pro de la nueva Constitución. A lo cual el subcomandante Marcos respondió sin titubeos que la otra campaña y la Sexta buscan crear un programa de lucha de izquierda y anticapitalista, alcanzar una nueva Constitución y una nueva forma de hacer política. Enfatizó, casi a manera de eslogan de campaña, que el EZLN estaba ahí para "escuchar", y si tenía que priorizar en su agenda, iría antes que nada a los lugares más remotos y más pequeños para intercambiar, para trabajar en pro de lo que podríamos llamar la democracia participativa. Esto, dicho en tiempo de democracia electoral tiene sus costos y sus riesgos; uno, concreto, es qué tanto las reuniones de la selva convocadas por el EZLN darán paso a la emergencia de un movimiento de todos los convocados. Sin duda, para ello se requiere algo más que las prácticas y los discursos antineoliberales.

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