Usted está aquí: domingo 28 de agosto de 2005 Opinión A LA MITAD DEL FORO

A LA MITAD DEL FORO

León García Soler

Alarma del Fondo Monetario Internacional. Estado benefactor

QUINTO INFORME DE gobierno esta semana. Y después de que Francisco Gil aconsejó a los de la Conferencia Nacional de Gobernadores ahorrar de los excedentes petroleros para el futuro, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hace sonar la alarma: el petróleo caro cimbra a la economía global y amenaza el crecimiento asiático, el de la región más dinámica del mundo. Los empobrecidos clientes del FMI recordamos las recetas de la casa: en México, en lugar de desarrollo sustentable, cinco lustros de empobrecimiento sostenido.

HOY, PETROLEO CARO y el fisco mexicano ahíto de dólares. Pero las previsiones de Carlos Morales, director de Pemex Exploración y Producción, hablan de la urgencia de invertir y no esperar el dictado de los consumidores, cuya demanda insaciable ha hecho subir el precio del barril de crudo a más de 68 dólares, pero redujo en un punto porcentual el crecimiento de Estados Unidos de América. Coyuntura y contracción en el estío del desencanto. No todo lo puede el mercado. Crea riqueza, pero no la distribuye. Para eso es el Estado, decían antes de la resistencia a toda costa a los impuestos progresivos, a que pague más el que más gana. Antes, desde luego, del golpe Reagan-Thatcher y "la economía vudú", en la que los satisfechos confiaban que algo escurriría hacia abajo.

ANTES DE LO que Alan Greenspan llama en su despedida de la Reserva Federal "la complaciente presunción" de que la economía ha alcanzado un estado permanente de bajo riesgo. Si eso dice quien ha presidido dos décadas de prosperidad creciente, qué diremos los de cinco lustros de crisis recurrentes. Sin incluir, desde luego, el optimismo desbordado de Vicente Fox y de George W. Bush, expositores de la macroeconomía y despreciativos de la vida cotidiana en el llano. Hay que guardar para los años malos, dice Paco Gil. La cigarra no es un bicho. Los diputados presupuestaron 27 dólares por barril para 2005. Lo menos que podría hacer el presidente Fox es reconocer el tino de los legisladores. Más de 60 dólares por barril de crudo, pero el subibaja de consumo y ahorro de energía no depende de nosotros.

COMO GASTAR Y cómo invertir lo de la bonanza, sí. Sin amago de liberalización como en Liberia, también importamos gasolina. Ni modo de achacarlo a decisiones partidistas. Después de todo, Emilio Chuayffet ya rechazó la presidencia de la Cámara y Manlio Fabio Beltrones se negó a emular el paso doble de Beatriz Paredes. Si no reúnen dos tercios de los votos, negocien, dijo el de Sonora: yo me voy. Y Pablo Gómez está empeñado en controlar la sucesión del jefe de Gobierno del Distrito Federal, no en el control de los debates en la legislatura que cederá los trastos a la que tomará protesta al sucesor de Vicente Fox. Rubén Aguilar, vocero y no "spin-doctor", prepara el aterrizaje tras el recuento estratosférico de logros. Largo el estío y arden las cenizas de cifras ofrecidas en la despedida adelantada de Vicente Fox.

A LOS ATRIBULADOS mexicanos nos preocupan la falta de empleo, los bajos salarios y el alto costo de la vida. No es el desencanto con la democracia. Es darse cuenta de que los gobernantes la creyeron fin y no un medio. Tal como creen que es gasto y no inversión lo que se destine a la educación. De la superior, de las universidades y lo asignado a ciencia y tecnología, de eso ni hablar. Se fue con el vuelco a la derecha, con el fugaz veranillo del cambio. Septiembre de campañas electorales mediáticas. Y nadie se ocupa de proponer qué hacer para enfrentar el diluvio que viene. Hay blindaje económico, pagos de la deuda por adelantado para evitar la crisis sexenal. Pero el FMI hace sonar la alarma.

EN IRAK NO se ponen de acuerdo los constituyentes en crisis antes de llegar a poder constituido. Sunitas, kurdos y chiítas se confrontan a pesar del vacuo optimismo democratizante de la potencia imperial. "A Irak no lo creó Dios, sino Winston Churchill", recuerdan irónicamente los memoriosos. Y los expertos ven malos augurios en Arabia Saudita y la casa reinante. Hugo Chávez sabe que el petróleo es más que un insumo y lo aplica al juego geopolítico. Y reaccionan los de la doble moral: el televangelista Pat Robertson, fundador de la Coalición Cristiana de América, quien fue candidato presidencial en Estados Unidos, acusó a la Casa Blanca de no haber actuado decisivamente en el golpe de 2002.

"NO SÉ ACERCA de esta doctrina del asesinato, pero si él (Hugo Chávez) cree que estamos tratando de asesinarlo, pienso que deberíamos ir adelante y hacerlo. Es mucho más barato que empezar una guerra. Y no creo que se interrumpan los embarques de petróleo", dijo Pat Robertson, según la Associated Press. La moral es un árbol que da moras en el jardín de las delicias de la extrema derecha y los evangelistas del fundamentalismo religioso. No todo lo puede el mercado. Pero casi. En Brasil, los que llegaron con Lula hacen el recuento de financiamiento como unto para llegar al poder; 47 por ciento de los brasileños desaprueban la gestión del viejo líder obrero y el vocero del Partido de los Trabajadores dice: "No estoy seguro de que el presidente esté hoy en posición de relegirse". Los sin tierra, los marginados, los desempleados vuelven al estado de excepción. Los ricos preparan el relevo de Lula.

A VICENTE FOX no le alcanzó para comerse toda la enchilada. Pero llega a su quinto Informe de gobierno y, cuando deje el poder, su amigo Bush será "lameduck" que perderá la mayoría en el Capitolio; con la economía en jaque, la deuda al alza, la fuerza militar del imperio dispersa por el intento de abarcar todo en la guerra sin fin y sin fronteras contra el inasible terrorismo. De acá de este lado, la violencia armada del narco expuso con cruel precisión la patética ineficiencia del gobierno gerencial. Y de la nueva ortodoxia. Del dogma del mercado, aplicado al estilo americano por los tecnócratas de la apertura finisecular. El voto útil sacó al Partido Revolucionario Institucional de Los Pinos; defenestró a Juárez y aceleró el desmantelamiento de instituciones erigidas por el poder constituido de la Revolución.

PERO DEJO INTACTOS los programas económicos del llamado neoliberalismo. Y a los encargados de aplicarlos. Valga la virtud de la disciplina fiscal. Un aplauso al orden. Pero aunque Vicente Fox cuente y recuente los logros de su ensoñación, crecen los pobres y no la economía. Ya no caben los reproches salinistas a los "nostálgicos del pasado". A un año del cambio de estafeta es inevitable añorar el Estado benefactor. Y valorarlo, reconocer que existe y persiste a pesar de todo. Porque la transición da vueltas a la noria. Y los aspirantes a suplir al titular del Ejecutivo de la alternancia se amontonan en el centro inane. Son muchos: Andrés Manuel López Obrador, Santiago Creel, Felipe Calderón, Alberto Cárdenas, Arturo Montiel, Roberto Madrazo y, al otro lado del espejo, Cuauhtémoc Cárdenas, además de Jorge G. Castañeda en inútil persecución del amparo de la reina de bastos.

AFORTUNADAMENTE, NO SERA la Suprema Corte la que decida en litigio artificioso como el de Morelos. Prestigio en juego al resolver conforme a minucias de procedimientos y violentar la norma constitucional para prolongar la agonía de Sergio Estrada Cajigal a costa del pacto federal. Por aplastante mayoría de 10 votos contra uno, la Corte desechó la controversia constitucional. Pero en una segunda, incongruente votación, se impuso el ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Desestimados el voto, la decisión "inatacable" del Congreso y el régimen interior de gobierno de un estado libre y soberano. Hace años, en tiempos de "centralismo autoritario", Heriberto Jara amenazó con denunciar que el titular del Poder Ejecutivo había roto el pacto federal, porque el de Palacio Nacional se negaba a cambiar a un jefe de operaciones militares en Veracruz. En un estado libre y soberano.

LO QUE VA de ayer a hoy. Por lo pronto, primero es ser y luego cómo ser. Sin crecimiento económico no hay, no habrá, recuperación, desarrollo, empleo, productividad y competitividad. Primero crear riqueza y luego distribuirla, decía el optimismo engañoso de los alemanistas. Y no eran keynesianos. Ya no digamos socialistas. Ni siquiera socialdemócratas, como los del priato tardío. De nombre al menos y formalmente parte de la Internacional.

AH, EN EUROPA arde el sur en el estío de nuestro descontento. Y en Rusia, entre escándalos y oligarcas del capitalismo salvaje, Vladimir Putin organiza investigaciones tardías a un año del acto terrorista que cobró 331 vidas en una escuela de Beslan, las de 186 niños entre ellas. Schroeder se va. Alemania vuelve a la derecha de la democracia cristiana y la señora Merkel avanza, a tropezones, pero sin opositores capaces de detener el retorno del partido de Adenauer y las fundaciones financieras del panismo y de nuestra derecha criolla. Francia persiste en conjugar el ancièn régime en presente constante. Pero de norte a sur, la Unión Europea confía en el tan denigrado capitalismo renano y desconfía del angloamericano. Quiere la Europa social, a pesar de que mantiene la alianza con Estados Unidos y resiste violentamente las protestas en contra del neoliberalismo.

EL ESTADO BENEFACTOR vive, funciona y puede mantenerse en vigor, pujante y ordenadamente, dice Goran Persson, primer ministro de Suecia. En su noveno año de gobierno y en vísperas de elecciones generales. Socialista, del partido socialdemócrata que ha gobernado la mayor parte de los pasados 73 años, Persson lleva al país del crecimiento basado en las exportaciones hacia el crecimiento interno, en lo doméstico, que promete rápida creación de empleos. No es ajeno al libre mercado: "Si se tiene una economía libre, una fuerza de trabajo bien educada, una población con buena salud, alta productividad y un medio ambiente sano, se puede alcanzar el volumen crítico de recursos para crear buen crecimiento".

AL BORDE DEL abismo; cuestionado el Estado mismo entre nosotros. Hay margen de acción. No estamos atados al mástil de la nueva ortodoxia de los neoliberales y sus adherentes. "Si logramos crecer con buen éxito, el gobierno tendrá apoyo público para subir los impuestos. Si la calidad del sector público es buena, entonces un pueblo próspero continuará votando para dotarlo de fondos", dice Persson. Se puede.

 
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