Usted está aquí: martes 30 de agosto de 2005 Deportes Halcón García, de la cumbre deportiva a vendedor de pomadas en vía pública

Se dice luchador social, ecologista y el único atleta que ha enfrentado al sistema deportivo

Halcón García, de la cumbre deportiva a vendedor de pomadas en vía pública

Tacha de "terrorista" a Mario Vázquez Raña y de "chaqueteros" a Ernesto Canto y Jesús Mena

ROSALIA A. VILLANUEVA

Después de estar en la cumbre de la elite deportiva, ahora Salvador Halcón García anda por los suelos, ofrece pomadas mágicas para los deportistas pero sin perder su dignidad, al considerarse el único atleta que ha enfrentado directamente al sistema deportivo del país que lo condujo a la cárcel dos veces y salió impune.

García Melchor, de soldado raso pasó a ser sargento gracias a sus triunfos en los maratones de Houston, Nueva Jersey, Ciudad de México, Rotterdam y Nueva York, entre 1986 y 1991, tiempo en el que disfrutó de la admiración de sus compatriotas y el reconocimiento de héroe por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

Recién coronado en la carrera neoyorquina, el entonces mandatario ordenó que una escolta lo condujera del aeropuerto capitalino a la residencia oficial de Los Pinos, donde fue recibido con honores, propios de sus logros deportivos que siempre dedicó el maratonista a los generales Arturo Cardona y Carlos Bermúdez.

El originario de Tinguindín, Michoacán, quien vivió sus mejores momentos cobijado por las fuerzas armadas, a su salida de éstas, se olvidó del porte castrense y ahora se le observa desaliñado, con el cabello largo, los zapatos rotos, y con un magnavoz ofrece sus productos acomodados en el suelo que le dejan una ganancia de 200 pesos "sólo para comer''.

Inversión en bienes raíces

En entrevista con La Jornada, el Halcón García revela que parte del dinero que ganó en su carrera deportiva de alto rendimiento lo invirtió en comprarse la casa con fachada de castillo que tiene por el bosque del Ocotal, en el Desierto de Los Leones.

Con la venta del Mercedes Benz adquirió un terreno de casi 2 mil metros cuadrados en su estado natal, además de otra propiedad donde construyó el salón de eventos Olimpia, nombre de su hija de cinco años, a quien no ve desde 2003 tras separarse de su esposa Vanessa Camacho, con quien estuvo en la cárcel cuando fueron acusados de secuestro y extorsión por los directivos del Comité Olímpico Mexicano (COM).

Ahora que vive en su faceta de vendedor ambulante, defensor de la ecología y entrenador personal, el primer maratonista del país y de América Latina que conquistó Nueva York en 1991, confiesa que al año siguiente comenzó a sufrir luego de su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona y responsabiliza directamente de su fracaso a Mario Vázquez Raña, entonces presidente del COM.

"Ahí comenzó la persecución. Yo me entrenaba solo, porque ni Rodolfo Gómez ni Tadeusz Kempka se quisieron hacer cargo de mi preparación cuando era favorito para ganar una medalla. No quería nada de las autoridades y renuncié a mi beca de Proexcelencia Deportiva. Me fui a Bolivia con mis propios recursos y mis perros doberman.

"Siempre he sido un luchador social y no me he doblegado ante nadie, por eso me considero un preso político, porque ataqué y le dije sus verdades a Mario Vázquez y a sus secuaces, de ser un dictador del deporte. Nunca le tuve miedo, hice huelgas de hambre y hasta le cerré el Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM) para enfrentarlo pacíficamente, pero ningún deportista me escuchó'', recuerda ufano el también llamado Halcón Tarasco.

"Reconozco que fracasé en Barcelona pero eso fue por el sistema deportivo, porque todos conspiraron contra mí, deseaban mi caída a como diera lugar, cosa que lograron, pero eso no fue suficiente para acabar con el Halcón.

"Mientras Mario Vázquez Raña tenga el poder del deporte esto no cambiará. El es un terrorista por tener atemorizado a los que se rebelan; medallistas olímpicos como Ernesto Canto y Jesús Mena son unos chaqueteros y lametestículos del señor'', insiste el maratonista de casi 40 años de edad.

Durante los meses que permaneció prisionero en el Reclusorio Norte, Salvador García tuvo que vender la paletería y la pizzería que tenía en el Distrito Federal para pagar a sus abogados, a pesar de haber recibido la asesoría legal del Partido de la Revolución Democrática, aunque finalmente fueron los de Acción Nacional quienes lo liberaron y luego le ofrecieron un cargo para no contrademandar a Vázquez Raña.

Afirma que ahora que lo ven "vendiendo pomaditas creen que soy un hombre fracasado'', pero dice con orgullo que en su rancho vendía tunas desde niño, ya que proviene de una familia de 10 hermanos que son pobres pero honrados.

Polémico en el deporte y firme en sus ideales políticos, el Halcón García está a la espera del llamado del subcomandante Marcos para unirse y formar un nuevo movimiento de izquierda, ya que para los comicios presidenciales de 2006 "todos los candidatos son una bola de traidores''.

Asegura que simpatiza con el EZLN y que la lucha que el líder zapatista hace para los que menos tienen, coincide con el proyecto de nación que planea para el próximo año, pero que no lo hace público "para que no me roben mis ideas''. Lo que sí afirma es que si algún día llegara a ser Presidente de la República designará a Ana Guevara, secretaria de Educación Pública.

 
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