404 ° DOMINGO 18 DE SEPTIEMBRE DE 2005
 

Katrina y sus tormentas posteriores
Lo que el viento nos dejó

Alberto Nájar

Más que muertos o damnificados materiales y políticos, el huracán Katrina está a punto de provocar una crisis de empleo en la comunidad mexicana de Texas, a donde se envió a la mayoría de los desplazados por el meteoro. Los afectados serían más de un cuarto de millón de indocumentados para quienes, en ningún lado de la frontera, existen planes de ayuda



Fotografías: Ap
Es un coletazo más del huracán Katrina.
Dentro de un par de meses los trabajadores mexicanos residentes en las principales ciudades de Texas, Estados Unidos, podrían ser desplazados por los damnificados de Nueva Orleáns, desesperados por encontrar un empleo que garantice su sobrevivencia.

Se trata de una competencia donde los paisanos están en desventaja, pues la mayoría son indocumentados. De hecho, algunas organizaciones de migrantes emitieron una alerta ante la posibilidad de que el Departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en inglés) emprenda una campaña de redadas en Texas para obligar a los mexicanos a desocupar sus plazas en las empresas de la entidad.

"De alguna forma tienen que acomodar a esa gente, al gobierno de (George) Bush no le conviene pagar las pensiones de desempleo por mucho tiempo", advierte Miguel Reyes, presidente de la Coalición Internacional de Mexicanos en el Exterior de Dallas, Texas. "Son 500 dólares por semana para cada uno, imagínese la cantidad de dinero que representa. Le sale más barato sacar a los indocumentados".

En Texas, de acuerdo con el censo estadunidense, viven alrededor de 5.1 millones de mexicanos, de los cuales un millón 400 mil carecen de documentos. De éstos, por lo menos la tercera parte ­residentes en Houston y Dallas­ serán afectados por la llegada de los damnificados del huracán, según cálculos del Concilio Hispano.

Estas personas se verían obligadas a emigrar a otros estados de la Unión Americana, como Florida, Nevada u Oklahoma, aunque la mayoría regresarán a México.

De hecho, un reporte del Transactional Records Access Clearinghouse (organismo dedicado a recabar información sobre corporaciones federales de seguridad en Estados Unidos), reveló un aumento de 345% en el número de indocumentados sujetos a proceso en los tribunales texanos. La mayoría están acusados de entrar ilegalmente al país, una falta sancionada con la deportación.

"Es curioso que hayan concentrado a los damnificados del Katrina. en ciudades cercanas a la frontera", señala Luis Pelayo, presidente del Concilio Hispano. "Es un plan macabro, porque así será más fácil sacar a los mexicanos del país".

Hasta ahora, el gobierno estadunidense no ha definido el futuro de los 400 mil desplazados por el huracán Katrina, la mayoría afroamericanos pobres, aunque "en Houston a los que están en el Astrodome (estadio de fútbol habilitado como refugio temporal) ya les dijeron que es muy posible que se queden en la ciudad", señala Pelayo. En otros casos, añade, serían enviados a Arizona, otro de los sitios con alta migración mexicana.

"Es gente pobre y desesperada por conseguir empleos, a la que pueden pagar los mismos seis dólares la hora sin prestaciones que dan a los paisanos, y con la ventaja de que ellos son ciudadanos. Ahorras problemas", insiste.

Pero no sólo los trabajadores sin documentos resultarán afectados, pues la onda expansiva del Katrina perjudicará incluso a los residentes legales.

"Ya de por sí había problemas con los pochos, porque los recién llegados empezaron a desplazarlos", cuenta Luis Pelayo. "Ahora con los afroamericanos pobres la competencia será más dura. No hay suficientes empleos en las ciudades texanas".

El asunto, subraya el presidente del Concilio Hispano, concierne sobre todo al gobierno del presidente Vicente Fox, como se expresó hace unos días durante una reunión extraordinaria del organismo. Gilbert Aguirre, uno de los fundadores del grupo, recordó que la razón principal "por la que nos contratan los comerciantes y empresarios es porque no hay gente pobre y legal que realice esos trabajos. Ahora sí la habrá. ¿Qué va a hacer el gobierno mexicano previendo esta situación?".

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Una semana después del huracán Katrina, la Casa Blanca anunció una tregua en la persecución de indocumentados en la zona afectada por el meteoro.

La medida, reconoce Tereso Ortiz, presidente de la Casa Guanajuato de Dallas, no fue un acto de generosidad, sino un intento de garantizar mano de obra barata para la reconstrucción de Nueva Orleáns.

Desde la semana pasada, cuenta, decenas de mexicanos residentes en Houston y Dallas han sido contratados para limpiar la zona devastada, y se espera que el número aumente en la medida que baje el nivel de la inundación.

El sueldo promedio es de diez dólares la hora, menos del que se ofrece en Texas pero que representa, al menos, un ingreso seguro... Sobre todo en estos días en que aumenta el riesgo de perder el empleo.

Un efecto adicional del Katrina que puede resultar contraproducente, pues no se saben las condiciones de su contrato. "Nueva Orleáns es un enorme foco de infección, ojalá que por lo menos les pongan una vacuna", dice.

De por sí, añade Luis Pelayo, desde hace varios años que se complicó la vida para los indocumentados en Texas. "80% de los recién llegados son enganchados por agencias temporales de empleo que no les dan prestaciones, ni siquiera algún servicio médico". Y si eso ocurre en Houston, donde abundan los grupos de apoyo a los paisanos, "¿qué se puede esperar en la zona devastada?".