Usted está aquí: jueves 22 de septiembre de 2005 Opinión ANDANZAS

ANDANZAS

Colombia Moya

Festival Patria Grande

Ampliar la imagen El festival Patria Grande es momento para rescatar nuestro folclor FOTO Archivo Foto: Archivo

COMO YA ES costumbre este enorme festival organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y en especial con los buenos oficios de la Coordinación de Danza bajo la égida de Marco Antonio Silva, reúne en septiembre a renombrados grupos de danza folclórica del país, no menos de 25, emulando aquellos festivales organizados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con las mejores compañías universitarias nacionales, cursos, exposiciones, encuentros, artesanías, trajes, conferencias magistrales y sesudos análisis de la situación del folclore y su expresión escénica profesional, intercambios, además de fomentar el espíritu universitario que dieran luz a la triunfante Compañía de Danza Folclórica de la UNAM, precisamente en aquel activísimo periodo de los años 80: Hoy parece recobrar fuerza y vigencia en el mes tricolor donde el fervor patrio, tan llevado y traído en estos tiempos confusos, reclama una renovación en el espíritu de los mexicanos cobijados en el INBA y otras instituciones.

SI BIEN ALGUNOS pueblos anglosajones no entienden el espíritu danzarín de los pueblos en su displicente limitación cultural, a falta de las hondas raíces de una auténtica cultura nacional propia, sin más credo que la adoración del becerro de oro, expansionista y brutalmente conquistador por la fuerza de las armas y la economía con sus inmensos trucos globalizantes abanderados como consentidos de dios, o pueblos "elegidos"; hoy más que nunca es necesario que toda esta pléyade de jóvenes y maestros que desarrollan y practican el folclore de nuestro país, y similares en toda Latinoamérica, "hispana y discriminada por otros", retomen el verdadero sentido y conservación de una herencia formidable de pueblos y culturas ancestrales, lejos del peligroso vértice entre lo fino, lo rescatado seriamente con sensibilidad y respeto y lo burdamente comercial, falso y pintarrajeado como patética caricatura de quien ansía venderse al mejor postor.

HOY, NUESTRO FOLCLORE flota entre su avasalladora fuerza natural y los códigos y metodologías de una época en que pensar, sentir y profundizar resultan cada vez más caro o peligroso. Trucos, recetas y fórmulas, copias burdas, en ocasiones total descaro e inmoralidad, han hecho de la danza folclórica un jugoso negocio, escudándose en un patriotismo y autenticidad propios del río turbio y contaminado, ante la ausencia del verdadero cuidado del legado de nuestra historia cultural y política, capaz de evitar en cierta forma la infame mascarada carnavalesca con la que se pretende mostrar un very happy México, país de danzantes, mariachis y rico.

LEJOS HAN QUEDADO los tiempos de las misiones culturales del periodo posrevolucionario, maestros como Marcelo Torreblanca, Luis Felipe Obregón y Laura Flores y tantos otros. Avasallados en su honrada sencillez, nada pudieron contra el tsunami que barrió con el profundo espíritu indígena que tanto estudiara la maestra Campobello para estallar en el grad jete de un venado atormentado y apasionado, como nunca imaginaron los indígenas modestos y tan sutiles de Sonora.

NI QUE HABLAR , los tiempos cambiaron, el poder, las relaciones, el tiempo exacto marcó la diferencia, la imposición de una nueva estética de "lo nuestro", ante el incontenible felino del poder a quien nadie osó "ponerle el cascabel" y que hoy es paradigma estético y conceptual de muchos que desean recrear nuestras danzas y costumbres. Pocos como el maravilloso maestro Miguel Vélez Arceo, de la Universidad de Veracruz, guardan el candor y la grandeza que conlleva su cuidadosa recreación folclórica en un espectáculo que tejiendo hábilmente las tradiciones y costumbres nativas con las necesidades del espectáculo moderno, logran una síntesis perfecta con honor y valor artístico. O la exquisita creatividad de Rafael Zamarripa y su grupo de la Universidad de Colima, donde nuevas concepciones del arte, esencia de tradiciones y costumbres, rescata invicto el espíritu de aquellas personas, y muchos más, aunque no tantos, pero que existen en esta frecuencia de mesura y verdad, para realmente revelarnos la danza como uno de los lenguajes de México, no un spanglish dance para hacerles un favor a aquellos de que entiendan y nos entiendan. Esta peligrosa y creciente ola avasalladora de estos tiempos convulsos sólo puede ser detenida por los diques de una cultura sólida, de un auténtico rostro propio, original e irrepetible, labor que está en manos de todos los que intentamos el rescate, el conocimiento, el saber cómo somos y qué nos conviene.

EL TEATRO DE la Danza, el de la Ciudad, el Jiménez Rueda y muchos otros espacios reúnen estos espectáculos, clases y conferencias sobre el folclore en el mes patrio en una verdadera celebración de pueblos y culturas alejados de grupos y familias magnificados por el poder de la comunicación de masas, en una extensa programación que, por favor, consulte en cartelera, que ya está funcionando. Así pues, amigos, no se vayan con la finta nunca, pues mucho lo van a necesitar; es la hora.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.