Usted está aquí: viernes 23 de septiembre de 2005 Mundo Compras de pánico y éxodo al acercarse Rita a costas de EU

Aunque decae su fuerza, podría impactar esta noche con vientos de 240 km por hora

Compras de pánico y éxodo al acercarse Rita a costas de EU

En marcha un operativo con equipos de comunicación, 10 mil militares y embarcaciones

Galveston, prácticamente vacía; desabasto de gasolina y carreteras saturadas en Houston

AFP, DPA Y THE INDEPENDENT

Ampliar la imagen Una residente de Houston que se dirige a un albergue ante la inminente llegada del hurac�Rita, sale del auto de su esposo para caminar un poco con su mascota, pues las carreteras est�congestionadas y el avance es muy lento Foto: Ap

Houston, 22 de septiembre. La fuerza del huracán Rita decayó hoy en la medida en que avanzó hacia la costa sureste de Texas -donde podría impactar el viernes por la noche-, pero con vientos de hasta 240 kilómetros por hora, aunque sólo descendió a la categoría cuatro, la segunda de mayor intensidad en la escala Saffir-Simpson, y fue calificado por el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH) como "potencialmente devastador".

Pese a la desaceleración de Rita, cientos de miles de personas -más de un millón, según la prensa local- residentes de localidades costeras de Texas y el vecino estado de Luisiana, colmaron las carreteras que conducen al interior del territorio e hicieron compras de pánico en gasolineras, mientras que la industria petrolera -en la costa y en plataformas del Golfo de México- paró actividades casi en su totalidad.

"Esta es una gran tormenta y el gobierno de Estados Unidos está preparado para lo peor", dijo el presidente George W. Bush después de asistir a una reunión con funcionarios de seguridad nacional.

A diferencia de lo ocurrido a finales de agosto, cuando el huracán Katrina azotó Nueva Orleáns, esta vez la administración Bush definió la situación como "incidente de significación nacional", por lo que los gobiernos federal, estatales y municipales activaron un operativo de gran envergadura en toda la región alrededor del puerto petrolero de Galveston, Texas, y Morgan City, en los límites occidentales de Luisiana.

Una flota de embarcaciones anfibias, con mil marines a bordo y equipos de comunicación, llegó este jueves a la costa del golfo de México, con instrucciones de desplazarse a tierra en cuanto pase la tormenta.

El gobernador de Texas, Rick Perry, pidió a Bush la movilización de 10 mil militares y ordenó a la Guardia Nacional estatal el acuartelamiento de cinco mil soldados.

Con destino a la zona central del estado -donde está el triángulo de ciudades formado por San Antonio, Austin y Dallas-, el gobierno federal envió camiones con agua, alimentos y hielo para distribuir entre los refugiados.

Un vocero del Pentágono, Bryan Whitman, informó que las fuerzas armadas enviaron 26 helicópteros y equipos de comunicación hacia Texas.

Los meteorólogos han dicho en emisiones de medios electrónicos que Galveston -escenario de un huracán que dejó unos 8 mil muertos en 1900- podría ser cubierta por una marejada ciclónica de cuatro a seis metros por encima de la marea normal.

La tempestad que azotó esta población fue considerada la mayor catástrofe natural ocurrida en Estados Unidos hasta que el 29 de agosto Katrina inundó 90 por ciento de Nueva Orleáns y dejó un saldo no oficial de miles de muertos.

En la tarde de hoy, casi todos los 57 mil habitantes de Galveston habían dejado vacía la ciudad -según informó la autoridad municipal- y la mayoría estaba en camino a refugios que el gobierno estatal instaló en ciudades del centro y norte de Texas.

En Houston, la cuarta mayor ciudad de Estados Unidos, situada a 90 kilómetros de la costa, el éxodo comenzó el miércoles por la tarde.

Recorridos de hasta 16 horas

El diario Houston Chronicle informó en su edición de este jueves que el primer impacto negativo del huracán fue la saturación de las carreteras del estado y el desabasto en gasolineras.

"¿Sale de Houston? Buena suerte", señaló esta tarde la cabeza de la nota principal del sitio en Internet del Chronicle, en la cual relataba que "más de un millón" de personas que han buscado refugio tardaron hasta 16 horas para llegar a San Antonio y Dallas, cuando el trayecto en condiciones normales es de tres a cuatro horas; e hicieron 11 a la capital estatal, Austin, cuyo recorrido es habitualmente de dos a tres horas.

A media tarde, la policía de Houston convirtió algunas autopistas en rutas de un solo sentido, hacia afuera de la ciudad, para deshacer los nudos de tránsito. También instaló camiones cisterna en las carreteras para ayudar a quienes hubiesen gastado su combustible en las filas interminables de autos.

Miles de personas que querían salir de la ciudad desde los distintos aeropuertos de Houston estaban varados porque la mayoría de los inspectores de equipaje no fueron a trabajar.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos indicó que a las 16 horas -tiempo de la ciudad de México- Rita estaba 650 kilómetros al sureste de Galveston y la velocidad de sus vientos era de hasta 240 kilómetros por hora, por lo que podría tocar la costa este viernes por la noche o el sábado en la mañana.

La indicación de alerta de huracán entró en vigor para una franja costera que va desde Port O'Connor, unos 120 kilómetros al suroeste de Galveston, hasta Morgan City, 75 kilómetros al oeste de Nueva Orleáns.

La gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, calculó en medio millón el número de habitantes del estado que debe desalojar sus viviendas.

El trayecto, imprevisible

El director interino de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), David Paulison, recomendó a "todos los habitantes de la costa del Golfo, no solamente a los de Texas y de la frontera de Luisiana, que presten atención al trayecto de la tempestad, porque aún es imprevisible.

"Cuando estos ciclones van hacia la costa, tienden a moverse de un lado a otro, por lo que nadie en la costa del golfo de México está a salvo", dijo. "Es una gran tempestad, peligrosa. Es enorme, cubre la mitad del golfo de México", subrayó.

La región que cubre la tormenta es el conocida como el "corazón petrolero" de Estados Unidos.

Según el informe diario del gubernamental Servicio de Administración Mineral (Minerals Management Service), hoy quedó paralizada 92 por ciento de la producción de petróleo en el golfo de México, ante el amenaza del huracán.

En la costa del golfo fueron cerradas entre 18 y 26 refinerías y en el mar fueron evacuadas aproximadamente 750 de mil plataformas de extracción de crudo.

A causa de la inactividad, el precio del barril de petróleo en Nueva York cerró con una ligera baja de 30 centavos, al caer a 66.50 dólares el barril; en Londres perdió 13 centavos para ubicarse en 64.60 dólares.

 
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