Usted está aquí: viernes 23 de septiembre de 2005 Política Ni las gracias recibió descubridor de los restos

Relata Fabián Diego, vecino de San Miguel Mimiapan, el hallazgo en la montaña

Ni las gracias recibió descubridor de los restos

Ampliar la imagen Peritos revisan los restos del Bell que se desplom� mi�oles en San Miguel Mimiapan, estado de M�co, donde murieron nueve personas FOTO Jos�arlo Gonz�z Foto: Jos�arlo Gonz�z

Una gran explosión rompió con la tranquilidad de las montañas de San Miguel Mimiapan al mediodía del miércoles. El verdor del bosque y la espesa neblina que acariciaban los árboles no le permitió a Fabián Diego Peña ubicar de inmediato el lugar exacto de la catástrofe, y sólo estaba seguro, recuerda en entrevista con La Jornada, que el estallido había sido provocado por un helicóptero que nunca vio pero escuchó pasar en dos ocasiones sobre El Llanitillo, su lugar preferido para recolectar hongos que su esposa suele vender en el pueblo.

"Dejé de cortar hongos con mis dos hijos y nos dispusimos a buscar el lugar de la explosión que nos había aturdido. Caminamos varios minutos y no lo localizábamos. Hasta que por fin vimos un helicóptero en llamas", recuerda.

Narra que la escena era "horrorosa": cuerpos mutilados y una persona muerta aún sentada en una de las sillas con el cinturón de seguridad puesto. De hecho, Fabián pidió a sus hijos no ver, "porque no es bueno que lleven en su memoria una escena tan desagradable", pero también le preocupaba que "les diera un aire" o "se contaminaran" por tanto cadáver.

Fabián nunca se imaginó que en el helicóptero viajaba el secretario de Seguridad Pública federal, Ramón Martín Huerta. Corrió de inmediato hacia su casa. Caminó hora y media. Sus paupérrimas condiciones -no tiene luz ni teléfono- evitaron que pudiera comunicar el desastre con rapidez.

"Esperé dos horas más (cuatro de la tarde) para conseguir transporte. Un familiar vino con una camioneta y me hizo el favor de llevarme al pueblo de San Miguel Mimiapan", cuenta. Apenas habían recorrido 10 kilómetros cuando se toparon con un grupo de la Policía Federal Preventiva (PFP).

Se bajó de la camioneta y les preguntó: "Estan buscando un helicóptero". Con la respuesta afirmativa, les confirmó que el aparato se había estrellado en La Cima y que todos sus tripulantes estaban muertos. Los policías casi lo obligan a que los acompañara, pero Fabián les dijo que tenía que seguir trabajando; sus palabras no fueron suficientes.

Casi dos horas tardaron en llegar hasta La Cima, donde se encontraba el helicóptero. Fabián tuvo que esperar dos horas más para que lo dejaran partir a su casa, adonde llegó a las 10 de la noche. Nunca recibió, dice, ni las gracias, pese a que gracias a él la PFP pudo localizar el aparato y los cuerpos de sus ocupantes.

No obstante el mal trato, Fabián, el informante, se dice satisfecho de su labor.

José Carlo González

 
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