Usted está aquí: lunes 3 de octubre de 2005 Cultura En El mago de Viena está toda mi inteligencia literaria: Sergio Pitol

Presenta en Madrid la última de sus novelas basadas en recuerdos de infancia

En El mago de Viena está toda mi inteligencia literaria: Sergio Pitol

Con este trabajo critica la "literatura burra", necesaria pero que, afortunadamente, se olvida

ARMANDO G. TEJEDA CORRESPONSAL

Ampliar la imagen Sergio Pitol, en imagen de archivo FOTO Carlos Cisneros Foto: Carlos Cisneros

Madrid, 2 de octubre. El mago de Viena (Pre-Textos) es la novela que cierra la trilogía autobiográfica del escritor mexicano Sergio Pitol, quien reconoció que en El arte de la fuga, El viaje y esta última entrega se encuentra la totalidad de su "inteligencia y habilidad literaria". El autor veracruzano continua así sus reflexiones en torno a su infancia y juventud, sus viajes y su memoria literaria, en la que sólo caben los grandes escritores y los llamados "autores de culto".

Pitol, nacido en Puebla en 1933, pero criado en un pueblo cañero de Veracruz, culmina con El mago de Viena su escritura estrictamente autobiográfica, en la que sostiene que su motor es el "instinto" y la confianza en sus impulsos creativos. El autor galardonado con el premio Juan Rulfo de 1999 acaba de editar dos libros en España, la citada novela, y una recopilación de sus cuentos hecha por Anagrama. En entrevista con La Jornada, Pitol enfatizó en que "novela y cuento no son el mismo género" y abundó en su condición de autor que se sitúa al margen del canon establecido por el mercado o las modas literarias.

"He estado la noche leyendo este libro y creo que El mago de Viena es el de más difícil construcción, al menos para el autor, pero también creo que resulta más fácil para el lector, porque es más natural. Pero esa naturalidad es de un enorme rigor para lograr que todo estuviera en todo, y que todo tuviera vasos comunicantes. Este libro es el cierre de mis obras autobiográficas, pues si hiciera un cuarto volumen podría ser muy mecánico y repetitivo. Creo que aquí ya puse toda mi inteligencia y habilidad literaria. Ahora estoy trabajando en dos novelas, pero quizá dentro de 10 años, si es que vivo hasta entonces, podría pensar en hacer otro libro autobiográfico para ver esa última etapa de mi obra y de mi vida", señaló Pitol, considerado un escritor de "culto" y fundador de una nueva corriente literaria en español.

El instinto del creador

-¿La escritura autobiográfica resulta entonces más compleja?

-Ha sido un libro muy complejo de construir, pues traté de que un tema potenciara al siguiente y al anterior, entonces todo está en todo. Como un círculo concéntrico. Después de escribir El arte de la fuga, El viaje y El mago de Viena he llegado a la conclusión de que trabajo con la imaginación, con el instinto y que ya he pasado el periodo del aprendizaje y que en casi todos estos libros han dejado en mí el instinto del creador. Veo que ahora mi imaginación está mucho más floreciente, más frondosa y natural.

-Una imaginación que se nutre de su memoria intelectual o gustos literarios...

-Escribo sobre una serie de escritores, que son como una liga de mi obra completa. No escribo sobre ellos desde una forma académica, sino desde mi relación más íntima con los que más me han gustado. Yo, por ejemplo, no podría escribir sobre un libro que no me gustara o que me aburriese, siempre he escrito sobre lo que me ha gustado. Entonces cada libro es más una crónica de felicidad, de la felicidad vital que da la buena lectura, los amigos, los amores, los viajes y los momentos de vida que son privilegiados.

-¿Por qué el título de El mago de Viena?

-Así era como le llamaban a Freud sus alumnos y sus colegas, pero en mi libro no es por esto de ninguna manera. Es una parodia, que se origina con el título de un libro de entretenimiento, que no tiene ningún interés literario, pero que es un best seller, en el que el protagonista es una persona que salió de estudiar sicología y se convirtió en un chamán, empezó a hacer curas y terminó como un hombre poderosísimo que maneja el narcotráfico, las mafias y la trata de blancas. Esa es la historia de la novela que yo llamo El mago de Viena, por eso en el libro hago una crítica sobre esa novela, para luego pasar a Shakespeare como contraste de esta literatura burra.

-¿Es una manera de criticar esa "literatura burra", que tanto abunda hoy en día?

-Sí, porque está por todas partes y que las propias editoriales grandes, mediante la mercadotecnia, la quieren hacer pasar por obra de arte, hasta el punto de presentar al escritor o la escritora de esa literatura burra como extraordinario, magnífico o como el mejor libro escrito en 10 años. Desde el siglo XVIII, en la historia de la literatura existe esta corriente de la escritura de entretenimiento y me parece que está bien. Durante mi adolescencia y juventud había muchos escritores de este tipo, que hacían una literatura que no era erótica, sino más bien melosa, pero conocían sus límites y sabían muy bien lo que hacían. Como es habitual, ellos ganaban mucho más dinero que los escritores, pero no entraban a la historia de la literatura, ni a las ternas para los premios ni tenían posibilidades de lograr algún doctorado honoris causa. No molestaban a nadie, al contrario, eran un servicio a la sociedad. Pero ahora no sucede esto. Ahora hay un cambio importante provocado por las editoriales, que quieren situar a sus escritores en la cúspide, pero al final esto a mí no me molesta porque me he dado cuenta de que todos estos escritores de literatura de entretenimiento ya nadie los menciona ni se acuerda de ellos. Están tan marchitos que no se pueden ni siquiera reditar.

-A usted lo miran como el fundador de una corriente literaria, con discípulos como Roberto Bolaño, Enrique Vila-Matas o Jorge Volpi...

-Esto me resulta natural porque ellos mismos lo dicen, pues yo nunca hablo de ellos como mis discípulos ni les doy lecciones de nada, simplemente han encontrado libros míos que les han interesado.

-Ahora que publica también un libro de cuentos, ¿considera que son géneros distintos o es el mismo, como sostienen muchos autores?

-El cuento y la novela son dos géneros diferentes. Creo que el buen cuento está más cerca de la poesía que de la novela. La novela es más fácil de escribir porque en ella hay muchos temas, muchos personajes y temáticas, mientras que al cuento no le debe de faltar ni sobrar ni una palabra.

-¿Cuáles son las mayores satisfacciones que le ha dado la literatura?

-Hay libros y cuentos que en el momento de escribirlos me han producido una felicidad enorme. Es el momento de la escritura, cuando llega el tema y los detalles y ves que la literatura lo capta bien. Lo que hago en mi vida es escribir, igual que un buen carpintero pule la madera para hacer bien el mueble. También estoy satisfecho de que desde que escribo libros nunca he hecho política literaria, de grupos, gracias a que viví muchos años fuera de México y nunca participe de estos grupos, que muchas veces están condenados al fracaso absoluto.

 
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