Usted está aquí: lunes 3 de octubre de 2005 Opinión ASTILLERO

ASTILLERO

Julio Hernández López

Cándido análisis

Calderón, lo mejor de la derecha

Leonel Castillo en el TEPJF

Renuncias en el IFE. ¿Y Ugalde?

PERMITAN SUS MERCEDES a esta sección siempre a contracorriente que por esta vez ceda a las tentaciones de la indulgencia. Le pareciera a este decadente tecleador que algunas noticias recientes no son necesariamente malas sino (gulp) buenas, y en algunos casos (gulp al cuadrado) esperanzadoras. Antes de cambiar de página, permitan a este peregrino de buena voluntad que exprese algunas de sus cándidas elucubraciones (motivadas tal vez por el gusto de ver a los jóvenes mexicanos futboleros).

LA SEGUNDA VICTORIA parcial de Felipe Calderón confirma de manera tajante el fracaso del sucio y torpe proyecto de continuidad que diseñaron Vicente Fox y Santiago Creel. El michoacano ha salido adelante a pesar de complicidades tejidas con empresarios y medios de comunicación para dar ventaja al ex secretario de Gobernación, y a pesar de que el grueso del aparato federal trató de ser movido en favor de ese candidato oficialista. Pésima noticia sería para el país que el ganador de dos de tres fases de la contienda interna panista fuese un personaje aceleradamente degradado como Santiago Creel, y que de esa forma el foxismo acariciara la posibilidad de mantenerse en el poder un sexenio más.

LA CANDIDATURA DE CALDERON permitirá -a diferencia de lo que habría sucedido con sus contrincantes, el blandengue hombrecito Santiago y el palurdo Alberto- que los electores tengan en 2006 una opción panista con densidad política e ideológica, un consistente representante de la derecha moderna que, por lo demás, significa la recuperación de una línea partidista altamente pervertida por accidentes martísticos, como Manuel Espino, y desde luego, por la acción ineficaz e intelectualmente discapacitada de quienes se asumieron como pareja presidencial. Que el virtual candidato panista sea Calderón, y no Creel (mucho menos Cárdenas Jiménez), es una buena noticia para la política mexicana.

LO QUE HA SUCEDIDO en el tribunal electoral también tiene un ingrediente positivo. Desde luego, es absolutamente inaceptable que Eloy Fuentes Cerda haya renunciado a ese importantísimo cargo que es la presidencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) aduciendo razones "estrictamente personales". Nadie con esa responsabilidad puede abandonarla nada más porque sí, a una semana de que se inicie formalmente un proceso electoral tan difícil como el que culminará en julio del año próximo. Mucho menos si una versión extendida sobre las causas de la determinación habla de enriquecimiento inexplicable del propio Fuentes Cerda, manifestado según eso en la adquisición de propiedades que abrirían la puerta a la sospecha de pagos en efectivo por resoluciones en favor de determinados personajes o partidos (bajo su presidencia, nada más por dar ejemplo, se confirmaron los impugnados triunfos de Ulises Ruiz en Oaxaca, de Fidel Herrera en Veracruz, y de Enrique Peña Nieto en el estado de México). Un día antes de que se produjera la renuncia había voces que aseguraban que para frenar el escándalo en puerta se había acordado una salida "institucional": renuncia a cambio de silencio. Borrón y cuenta (¿bancaria?) nueva. Fuentes Cerda apenas había cumplido un año en el honroso puesto para el que fue elegido el 24 de septiembre del año pasado.

SEMANAS ATRAS, EL 1º de septiembre de este año, según nota de Andrea Becerril, Fuentes Cerda había advertido que si no se respetaban los cauces institucionales del proceso electoral se "podría enrarecer el ambiente democrático que con tanto esfuerzo ha construido el pueblo mexicano". Muy enrarecido quedará ese ambiente si Fuentes Cerda no informa de manera institucional -no aludiendo a razones personales- de los motivos que tuvo para dejar la presidencia del tribunal electoral. Por fortuna, quien llega al relevo tiene buenos antecedentes. Leonel Castillo ha mostrado un criterio jurídico atento a la realidad política, sin protegerse en laberintos teóricos para acabar favoreciendo a los evidentes infractores de reglas electorales.

Y LA RENUNCIA DE LA secretaria ejecutiva del IFE, María del Carmen Alanís Figueroa, tiene la virtud de hacer luz sobre los problemas internos que vive ese órgano inevitablemente dañado por la parcialidad con que fue integrado, partidismo que sigue moviendo sus decisiones oficiales, pecado original sin redención posible. No deben aferrarse los magistrados partidistas a sus cargos sin credibilidad, pues su conducta estará marcada por la forma facciosa en que fueron nombrados y a una militancia partidista inocultable (el propio Luis Carlos Ugalde fue militante del PRI, aunque suele argumentar que su paso por el tricolor fue una especie de servicio social intelectual).

SI LOS PRINCIPALES PARTIDOS logran estabilizar su vida interna, y rumbo a las elecciones van quedando claras las ofertas que cada candidato representa, no debe ser el propio IFE la fuente de inseguridad y conflicto. Ya el presidente del tribunal electoral ha renunciado, al igual que la secretaria ejecutiva del IFE, ¿no podría el consejero presidente Ugalde ir pensando en la posibilidad de permitir que en la máxima responsabilidad electoral del país quede alguien con menos impugnaciones y más credibilidad?

ASTILLAS: El nombramiento de Ro-sario Green en la secretaría general del PRI forma parte de la estrategia de combate a su antecesora. Mujer contra mujer, fue el razonamiento nada diplomático... En Nuevo Laredo, López Obrador anunció que de llegar a Los Pinos dará mayores facultades a los militares para que combatan el narcotráfico, lo que es una forma simplista de entendimiento de lo que es el gran negocio de las drogas, que, además, contradice la postura histórica de la izquierda latinoamericana que está en contra de sacar a los militares de los cuarteles a cumplir con funciones que los civiles no pueden cumplir... Y mientras esperamos que el 2 de octubre realmente no se olvide, ¡hasta mañana!

Fax: 56 05 20 99 * [email protected]

 
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