Usted está aquí: martes 8 de noviembre de 2005 Política Cisen: tecnología al servicio del espionaje

Buscan convertirlo en la base estratégica de la seguridad

Cisen: tecnología al servicio del espionaje

Prácticamente ningún sector quedará al margen de su vigilancia

GUSTAVO CASTILLO Y JESUS ARANDA

Con la entrada en vigor del reglamento de la Ley de Seguridad Nacional se busca reforzar la capacidad tecnológica del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) para llevar a cabo actividades de ''espionaje y vigilancia'', que hoy realiza sin regulación directa, pero que abarca todas las áreas de gobierno, inclusive a la Presidencia de la República, y todos aquellos ''factores políticos, laborales, empresariales, de seguridad pública, clericales y de comunicación'' que a su consideración pudieran afectar la estabilidad del Estado.

La pretensión es que el Cisen se convierta en ''la base del esquema estratégico de la política de seguridad nacional, en virtud de que los diagnósticos que realice serán componente indispensable para revaluar y refuncionalizar los recursos del poder nacional'', entendidos como extensión territorial, marco jurídico vigente, forma y régimen de gobierno, solidez de las estructuras gubernamentales, legitimidad, y recursos estratégicos, entre otros.

Otra de las finalidades es contrarrestar factores políticos, económicos o sociales estimados como ''negativos'', de acuerdo con el poyecto de reglamento.

Una vez que La Jornada obtuvo el documento que regulará la Ley de Seguridad Nacional -será publicado en los próximos días-, buscó un encuentro con el titular del Cisen, Jaime López Buitrón. La respuesta de la Dirección General de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación fue: ''El nunca da entrevistas''.

El ordenamiento, en proceso de publicación en el Diario Oficial de la Federación, plantea que las acciones tecnológicas y físicas de vigilancia se incrementen, con la incorporación de ''elementos y modalidades democráticas de acción política sustentada en la inteligencia, prevención, disuasión y fuerza racional''. Esto último se traduce en el proyecto de reglamento como que el uso de la fuerza pública será el ''último recurso para la preservación de los objetivos vitales y fundamentales de la nación, constituyéndose en la última razón del Estado'', y sólo, precisa, ''se legitimará cuando los factores políticos negativos externos o internos desborden los canales institucionales de comunicación y negociación''.

Con la entrada en vigor del reglamento el Cisen contará con ampliaciones ''líquidas'' a su presupuesto por parte de la Secretaría de Hacienda, a fin de que realice sus actividades ''institucionales y prioritarias''. Hoy día, según dos manuales de operación del Cisen -cuya copia posee La Jornada-, sus agentes emplean ilegalmente, entre otras muchas cosas, desde micrófonos de onda ultracorta, y sistemas de rayos láser y microondas, hasta técnicas de seguimiento denominadas a pie, móvil, estacionaria, discreta, abierta, por cuadros y zonas, para vigilar o espiar todos los movimientos de sus blancos.

Sin embargo, con el reglamento ''gozará de autonomía técnica en la selección, adquisición, operación y administración de bienes y servicios de tecnologías de información especializda para la investigación, difusión confiable y protección de la información y comunicaciones''.

Asimismo ''será el titular de los derechos'' de los desarrollos tecnológicos que para su operación adquiera de terceros. En la actualidad, en el ámbito político el Cisen ''cubre'' partidos, organizaciones civiles, organismos públicos y privados y grupos de observadores. Entre las actividades ''específicas'' que realiza está ''la elaboración de un directorio, integración y actualización de currícula de líderes, dirigentes y miembros destacados''. La parte fundamental de las tareas de sus agentes consiste en la ''identificación de los diferentes grupos de poder al interior, su relación con empresarios, religiosos, caciques, intelectuales y periodistas''.

En el ámbito laboral, se vigila a todas las organizaciones pertenecientes al Congreso del Trabajo, sindicatos independientes, trabajadores al servicio de la administración pública federal, estatal o municipal, y organizaciones universitarias. Respecto de los sindicatos, su interés se concentra en obtener información acerca de conflictos entre centrales obreras, dentro de los sindicatos, grupos de choque, ''penetración de partidos políticos en organismos sindicales, vulnerabilidad de los dirigentes''.

Por lo que hace a los empresarios, la encomienda de los agentes del Cisen es investigar la ''formación de agrupaciones emergentes (objetivos, integrantes, orientación partidista, estructura y funcionamiento, así como sus adversarios naturales); forma en que presionan al gobierno para lograr una solución favorable a sus demandas; reuniones subrepticias con dirigentes políticos, y vulnerabilidad'' de éstos.

En cuanto al sector campesino, se desarrolla información acerca del ''surgimiento y actuación de grupos o dirigentes radicales y la vulnerabilidad de los líderes''. En materia de culto se obtiene información de las distintas denominaciones religiosas, sus personalidades y si llevan a cabo proselitismo religioso. La cobertura del Cisen abarca ''relaciones de los religiosos o ministros de culto con dirigentes políticos; conflictos dentro de la Iglesia católica; perfil de los arzobispos, obispos, decanos y principales presbíteros; estructura y funcionamiento de las diócesis, arquidiócesis y órdenes religiosas católicas'', así como el ''surgimiento y actuación de dirigentes religiosos y radicales''. Una de las áreas de la que mayor información se busca obtener es en el ámbito estudiantil, ya que se trata de conocer quiénes son los ''dirigentes, número de miembros (en las organizaciones), tendencia partidista y la probable alianza de funcionarios y líderes estudiantiles con empresarios y periodistas; presencia de ex guerrilleros; financiamiento de las movilizaciones, y vulnerabilidad de los dirigentes''.

En cuanto al área denominada ''seguridad'', el Cisen tiene cobertura en todas las instancias policiacas, además del ''Ejército y la Marina; organizaciones e instituciones de inteligencia extranjera; personal de representaciones oficiales de otros países; corresponsales de prensa, radio y televisión; afiliados políticos y refugiados; así como en los organismos dedicados a la investigación sociopolítica''.

Por lo que hace al ámbito de la comunicación social posee un ''registro de la currícula de los propietarios, directivos y principales columnistas de los principales medios'' y se tiene ''seguimiento de actividades'' relacionadas con ''aspectos relevantes que puedan afectar los intereses de la estabilidad política, social y económica''.

De todo aquel que pueda constituir un riesgo de estallido social, o generar problemas políticos o económicos, se tienen hasta sus datos más íntimos, pues no se excluye ''el chantaje como medida de presión para que ese objetivo reduzca su activismo''. Hoy en día ''un vigilante (del Cisen) debe reunir características primordiales, tales como viveza, observación, imaginación, memoria, fortaleza, facilidad de palabra, criterio para poder juzgar, saber aprovechar las circunstancias y paciencia''.

Los que trabajan para el centro y son vigilantes de ''calle'' deben vestir siempre ''de manera informal, utilizando invariablemente calzado y ropa cómoda de colores claros para el día y colores oscuros para la noche; traerá consigo, como parte adicional, otra muda de ropa, por si tiene que cambiar su aspecto''. El agente debe ser un camaleón, pues por regla, ''al realizar la vigilancia forzosamente irá cambiando su apariencia''.

Como obligación debe identificar a su ''objetivo'', además de ''conocer o identificar a todas las personas relacionadas con el blanco, saber cómo se desplaza y conocer de manera exacta su modus operandi''. Hay distintos tipos de cobertura: de ''acción'', de ''grupo'' u ''operacional''. La primera ''se utiliza en un solo caso''; la segunda ''para enmascarar grupos bajo la cubierta de clubes, congresos, seminarios o conferencias''; la tercera ''es por tiempo prolongado, cuando se tiene que inflitrar'' organizaciones o grupos sociales.

Con la entrada en vigor del nuevo reglamento, el Cisen buscará erradicar la ''improvisación como método de actuación'' de sus agentes, ya que éstos mantendrán un ''alto grado de profesionalización''. Además incorporará ''sistemas y modelos de previsión de comportamiento político'', que permitan ''proyectar mediante metodologías de análisis de vanguardia (análisis de sistemas, teoría de juegos, modelos de simulación, etcétera) los eventuales cursos de comportamiento, estrategias y percepciones del factor político interno y externo frente al Estado Mexicano".

 
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