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El retroceso, a pesar de que la base de causantes pasó de 7 a 18.3 millones

En 2006, la menor recaudación tributaria no petrolera de la actual administración

JUAN ANTONIO ZUÑIGA Y VICTOR CARDOSO

Para 2006 se registrará un retroceso de 3 por ciento en la recaudación fiscal no petrolera, lo que se traducirá en la menor captación de la actual administración, a pesar de que en los pasados cinco años se han incorporado más de 11.2 millones de causantes al padrón de contribuyentes, según informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En 2001 la captación fue de 643 mil 873.6 millones de pesos, lo que dividido entre siete millones de causantes representó una aportación per cápita de 91 mil 676 pesos. En contraste, para 2006 las estimaciones oficiales esperan ingresos tributarios no petroleros por 785 mil 416.5 millones de pesos, con una base de 18.3 millones de contribuyentes, lo que significa que la recaudación per cápita será de 42 mil 908 pesos, es decir, una caída de 53.2 por ciento.

Para el año entrante, según las proyecciones oficiales, los ingresos tributarios no petroleros serán equivalentes a 8.9 por ciento del producto interno bruto (PIB), lo que contrasta con el 11.42 por ciento alcanzado en 2002, una diferencia de 28.8 por ciento, y es todavía menor al 9.5 por ciento de 2005.

Los informes de la SHCP señalan que actualmente se tienen registrados 18.3 millones de causantes, cuando al inicio de esta administración había únicamente 7 millones de contribuyentes, lo que implicó un aumento de 161 por ciento en el universo de las personas con obligaciones fiscales. El incremento en la estructura de los contribuyentes se dio principalmente entre las personas físicas que no desempeñan actividades empresariales, mismas que pasaron de 1.8 millones a casi 11.4 millones.

El deterioro de los ingresos tributarios no petroleros es paradójico, pues mientras por un lado aumenta la base de contribuyentes, por el otro la captación de impuestos observa un constante decremento, al grado de que, según los informes de la dependencia, los ingresos tributarios no petroleros alcanzaban a cubrir 53.2 por ciento del ingreso total contemplado en el presupuesto de la Federación para ese año. Esa proporción se reducirá a 41.8 por ciento en la propuesta presupuestal de 2006 presentada al Congreso por el Ejecutivo federal.

En los registros de la Secretaría de Hacienda se observa que de diciembre de 2000 al mismo mes del año siguiente se registró una recuperación de la captación fiscal, al pasar de 10.53 por ciento como proporción del PIB, a 11.19 por ciento. Sin embargo, a partir de 2001 inició un declive que no se pudo remontar a lo largo de la administración.

Así, en 2002 los ingresos tributarios no petroleros fueron equivalentes a 11.40 por ciento del valor total del PIB en ese año. En 2003 continuó la reducción de la proporción y se ubicó en sólo 10.1 por ciento; para 2004 la captación cayó a 9.6 por ciento del valor total de la economía, y en 2005 se estima que cierre en 9.5 por ciento. Para 2006 las proyecciones oficiales establecen una meta de 8.9 por ciento.

La caída en la proporción de ingresos tributarios como proporción del PIB es incluso superior al impacto de la determinación gubernamental de reducir la tasa de aplicación del impuesto sobre la renta (ISR) para algunos segmentos de causantes.

Los registros y estimaciones oficiales indican que durante este sexenio la política tributaria se recargó sobre el salario de los trabajadores, o causantes cautivos, quienes entre enero y septiembre de este año aportaron, vía impuesto sobre la renta, 50.2 por ciento de la captación. Al inicio de este gobierno la contribución de los trabajadores era cercana a 46 por ciento.

Por el lado contrario, las empresas o personas morales al cierre del tercer trimestre de 2005 participaron con una aportación de 35.8 por ciento por concepto de ISR. Esta misma participación en 2001 representaba casi 40 por ciento.

Sólo durante 2005 los trabajadores asalariados pagaron alrededor de 41 mil 158 millones de pesos más que las empresas registradas ante la Secretaría de Hacienda, lo que implica una diferencia de 40 por ciento en la carga del ISR.

 
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