Usted está aquí: sábado 3 de diciembre de 2005 Sociedad y Justicia Alejandra, niña feliz que vivió años de discriminación

Alejandra, niña feliz que vivió años de discriminación

Oaxaca, Oax., 2 de diciembre. Teresa murió sin saber que tenía sida y mucho menos que su hija Alejandra había heredado la enfermedad. Hoy, la niña indígena chiapaneca tiene 12 años y ya sabe lo que es la discriminación. Dos años fue rechazada de la escuela y sólo hasta que su caso se difundió a escala nacional logró inscribirse.

No habla mucho, pero llora cuando recuerda que los niños la rodeaban en la escuela y que los padres de familia formaban una valla por donde ella iba a pasar. Sólo aguantó una semana esas agresiones antes de ser expulsada definitivamente y de que ella misma se negara a ir a la escuela.

A esto se sumaron las enfermedades que en varias ocasiones la pusieron al borde de la muerte, las cuales encontraron solución hasta que el activista Arturo Vázquez la llevó al Hospital Infantil de México Federico Gómez, donde logró recuperarse.

Alejandra participa en el noveno Congreso Nacional sobre VIH/sida, donde hoy se presentó un video con su historia.

Puntualmente toma sus medicamentos, por la mañana tres pastillas y una cucharada de jarabe; al mediodía otra pastilla y en la noche otras tres. Así logra mantenerse sin ningún síntoma, explica su abuela, Andrea, quien se hizo cargo de la niña a la muerte de su madre, cuando la pequeña tenía un año de edad.

Andrea recuerda que Alejandra empezó a sufrir desde que nació, porque sus pies "estaban chuecos y pudo caminar hasta que tenía tres años"; después fue hospitalizada varias veces por bronconeumonía, anemia y hongos en la piel, enfermedades típicas de la pobreza, pero que con el VIH/sida se agravaron.

Hoy, Alejandra es una niña feliz. Dice que de grande "será licenciada; aunque es caprichudita y luego se enoja por todo, la prefiero así y no enferma", comenta su abuela, para quien la niña es su razón de vivir.

Andrea tuvo 10 hijos, siete ya murieron, pero de manera especial le duelen los decesos de dos de sus hijas, una que falleció en el parto y también le dejó a una niña que ahora tiene 18 años, y el de Teresa, la mamá de Alejandra.

Angeles Cruz Martínez, enviada

 
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