Usted está aquí: miércoles 21 de diciembre de 2005 Política El interminable rollo de los Rollos

José Steinsleger

El interminable rollo de los Rollos

Cuevas de Qumran, desierto de Judá, territorio de Jordania (oeste del Mar Muerto), 1947. En persecución de un cabrito descarriado, Muhamad-adh-Dhib, pastor de 17 años de la tribu palestina Tacarimeh, decidió entrar en una de las tantas cuevas del lugar y allí tropezó con dos jarrones de terracota en perfecto estado de conservación.

Enfundados en bolsas de lino, ambos jarrones contenían rollos de pergaminos. Muhamad pensó que las piezas podían venderse a buen precio a los equipos de arqueólogos que frecuentaban la región, o a los turistas siempre dispuestos a comprar "antigüedades".

Estimulados por el hallazgo, los compañeros del joven se volcaron a explorar las demás grutas y cavernas y hallaron tres rollos más. En el pueblo de Betlem ofrecieron el lote a un comerciante que consideró excesivo el precio de 20 libras pedido por los muchachos. Finalmente fueron a Jerusalén y allí cerraron negocio con un anticuario sirio.

El sirio se dirigió a monseñor Mar Athanasisus Yoshue Samuel, arzobispo metropolitano de la Iglesia Cristiana Jacobita. El patriarca dispuso que su secretario, el sirio y un grupo de ayudantes recorriesen las cuevas con el propósito de encontrar indicios que le permitiesen cerciorarse acerca de la legitimidad de los pergaminos.

En el interior de la espaciosa caverna, el equipo encontró tinajas vacías, alguna bolsa de lino embreado y migajas de pergamino con caracteres he-breos y arameos. El arzobispo confirmó lo suyo y pagó 50 libras por los rollos. Sin embargo, los eruditos cristianos y judíos de Jerusalén recibieron con escepticismo la noticia del hallazgo más fabuloso en la historia de las religiones: "los rollos del Mar Muerto".

Documentos básicos de transición entre el judaísmo y el cristianismo, los rollos incluyen las copias más antiguas que existen de los libros de la Biblia: todas las partes del Antiguo Testamento, menos el Libro de Esther. Se trata de la única prueba de sucesos que fueron escritos mientras Jesús vivía. Hasta 1947, el libro bíblico más antiguo era el llamado Masorético, que se remonta al mil después de Cristo y sobre el cual se basa gran parte de la tradición judeocristiana.

Entre 1947 y 1956 se encontraron 900 rollos más escritos en cueros de oveja, cobre y papiro y miles de fragmentos datados entre 250 aC y 70 dC. Lentamente, el material empezó a ser desmenuzado, clasificado, descifrado y restaurado por misiones científicas de diversas universidades del mundo.

Contemporáneos de la partición de Palestina y la creación del Estado de Israel, los hallazgos dispararon amargas controversias sobre quiénes tenían la autoridad y la sabiduría para descifrar el significado de los enigmáticos documentos y conservarlos en custodia.

Durante los primeros 40 años, sólo nueve personas tuvieron acceso al total del material "bíblico", historia digna de Indiana Jones: sorda disputa entre expertos, leyendas de tesoros escondidos quién sabe dónde, y hasta quemas de manuscritos que podían contradecir la "historia oficial" de judíos, islámicos y cristianos.

En 1991, la Universidad Hebrea de Jerusalén (UHJ) encabezó un proyecto para descifrar y publicar el conjunto de los manuscritos. Cuatro años después, el profesor Norman Golb, de la Universidad de Chicago, acusó a las autoridades del Santuario del Libro de Jerusalén (donde se guardan celosamente los rollos) de ocultar información. Golb sostiene que algunos rollos fueron escritos por sectas activas en la sociedad judía de aquella época, algunas de las cuales eran rivales de los esenios.

A fines de 2001, el profesor Emmanuel Tov, jefe del proyecto de la UHJ presentó la primera edición de los Rollos del Mar Muerto en su versión oficial y final: Discoveries in the Judaean Desert, 37 volúmenes que están a disposición de los académicos de todo el mundo.

A pesar de los temores que cultivaban algunos estudiosos de la Biblia, la versión despeja la idea de que los Rollos cuestionarían los fundamentos de las dos grandes religiones monoteístas. No mencionan a Jesús, pero la obra ofrece un cuadro rico de la época histórica en que vivió, y en particular la historia de los macabeos que rigieron en Judea hasta la llegada de Herodes en 37 dC.

Una de las preguntas que aún persisten es: ¿quién escribió y escondió semejante biblioteca? ¿La secta judía de los esenios?

En julio de 2004, los arqueólogos israelíes Itzhak Magen y Yuval Peleg revelaron que 600 manos diferentes participaron en la redacción.

Neil Altman, experto de la Universidad de Filadelfia, está convencido de que en los manuscritos hasta ahora atribuidos a los esenios, podría estar la huella de los nestorianos, nombre dado a los partidarios de Nestorio, obispo de Constantinopla (428-431). Según la tradición, Mahoma conoció el cristianismo a través de un monje nestoriano.

Por último, la identificación de extraños ideogramas chinos en los rollos hacen más denso el misterio sobre los rollos. Uno de éstos dice "Dios, rey divino, rey muerto, imperator", sentencia que estuvo en auge desde el siglo II al VII dC, pero con la caligrafía china que hace mil 200 años usaban ciertas poblaciones de Asia Central.

 
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