Con la primera gota de lluvia se murió el verano
Se empaparon las palabras que habían dado a luz destellos de astros
¡Todas las palabras cuyo único destino eras Tú!
Hacia dónde tenderemos nuestras manos ahora que el tiempo
ya no nos toma en cuenta
Hacia dónde posaremos nuestros ojos ahora que las líneas lejanas naufragaron en las nubes
Ahora que tus párpados se cerraron sobre nuestros paisajes
Y estamos como si hubiera entrado en nosotros la neblina
Solos completamente solos rodeados por tus imágenes muertas.
Con la frente en la ventana velamos el nuevo dolor
No es la muerte la que habrá de derribarnos puesto que
Tú existes
Puesto que en otra parte existe un viento para mantenerte
por completo
Para vestirte de cerca como de lejos te viste nuestra esperanza
Puesto que existe en otra parte
Un verdísimo valle más allá de tu risa hasta el sol
Diciéndole en secreto que nos volveremos a encontrar
No es la muerte la que enfrentaremos
Sino una pequeñísima gota de lluvia otoñal
Un vago sentimiento
El olor de la tierra humedecida en nuestras almas que se alejan cada vez más.
Y si no está tu mano en nuestra mano
Y si no está nuestra sangre en las venas de tus sueños
La luz en el cielo sin mancha
Y la música invisible dentro de nosotros ¡oh melancólica!
Pasajera de todo cuanto aún nos mantiene en el mundo
Es el aire líquido el momento del otoño la separación
El amargo apoyo del codo en el recuerdo
Que aparece cuando la noche está a punto de separarnos de la luz
Detrás de la ventana rectangular que mira a la tristeza
Que nada ve
Porque ya se ha vuelto música invisible flama en la chimenea tañido
del gran reloj en la pared
Porque ya se ha vuelto
Poema verso con otro verso sonido paralelo a la lluvia
lágrimas y palabras
Palabras no como las otras pero también ellas con único
destino: ¡Tú!
Versión de Francisco Torres Córdova
Este trabajo forma parte del proyecto del SNCA, 2004-2007