Usted está aquí: martes 27 de diciembre de 2005 Economía Las deudas del consumidor, bomba de tiempo en EU

Las deudas del consumidor, bomba de tiempo en EU

Si las tasas de interés continúan subiendo, algo tiene que pasar, opinan expertos

Economist Intelligence Unit /The Economist

Ampliar la imagen Compradores cruzan la calle frente a la tienda departamental Macy�s, de Nueva York, el d�despu�de Navidad. Muchos compradores abarrotan las tiendas para aprovechar los descuentos de precios FOTO Ap Foto: Ap

Ana Martínez Pérez, de 57 años, residente en Massapequa, estado de Nueva York (EU), siempre ha contado con sus tarjetas de crédito para salir del paso: pagar servicios de salud, ropa de trabajo, incluso artículos básicos como comida y gas.

''Me la paso pagando y siempre estoy endeudada'', dice. En años recientes intentó todo para salir de deudas. Primero recurrió a los ahorros de su plan de retiro para pagar el saldo de su tarjeta de crédito. Pero después de que la despidieron de su trabajo y le redujeron el sueldo en el nuevo, volvió a endeudarse. Entonces optó por una línea de crédito hipotecaria para pagar sus tarjetas y hacer algunas obras en la casa donde vivía con su esposo José. Pero cuando necesitó hacer otras obras y decidió incrementar su línea de crédito, sus pagos se fueron de 200 a 600 dólares mensuales, modificación sobre la cual su banco nunca le advirtió. Ahora enfrenta una deuda de tarjeta de crédito por 4 mil dólares, además de su hipoteca y su línea de crédito hipotecaria. ''Tengo casi 60 años de edad y estoy a punto de jubilarme'', expresa Ana. ''No quiero esta carga sobre mí."

Esta es una historia familiar para muchos residentes que han recurrido a cualquier financiamiento, desde tarjetas de crédito y segundas hipotecas, hasta líneas de crédito con garantía hipotecaria, préstamos estudiantiles y automovilísticos para mantenerse a flote, especialmente cuando enfrentan salarios estancados y menos seguridad laboral. Algunos se endeudan para pagar vacaciones o camionetas de lujo, pero muchos se han visto forzados a utilizar sus tarjetas para pagar cosas esenciales como gastos médicos, reparaciones del coche e incluso comestibles.

Sus préstamos y gastos han apuntalado la economía, dos tercios de la cual depende del consumo. Ahora bastaría una pequeña aguja para pinchar la denominada burbuja de la deuda y ocasionar que el gasto de algunos consumidores -y, potencialmente, la expansión de la economía- lleguen a un dramático alto total.

El factor de las tasas de interés

La aguja: las crecientes tasas de interés. Los consumidores no tendrán la capacidad de cumplir con sus altos niveles de endeudamiento si las tasas de interés continúan en aumento, así que algo tendrá que ocurrir.

''Los estadunidenses se han acostumbrado a gastar más de lo que ganan y, en gran medida, muchos están sobregirados'', considera Meter Morici, economista de la Universidad de Maryland. ''Se han endeudado demasiado y ahora es tiempo de pagar." Cuando eso sucede, todas las apuestas sobre un futuro crecimiento económico están descartadas. ''El consumidor ya no puede seguir soportando el peso de la economía'', agrega Morici.

Sin duda el acceso más fácil al dinero ha beneficiado a muchas personas, permitiéndoles comprar casas e ir a la universidad. ''Los bancos han contribuido a la movilidad económica de la sociedad al hacer accesibles los créditos'', expresa Keith Leggett, economista decano de la Asociación de Banqueros de Estados Unidos. ''En consecuencia, nadie está entrampado en su clase social."

Pero en años recientes la deuda de los consumidores se ha multiplicado como hongo a niveles casi inmanejables, en tanto las tasas de intereses permanecen bajas y los bancos ofrecen docenas de opciones para gastar. En este mercado ultracompetitivo, los bancos bombardean ofertas de tarjetas de crédito a un ritmo de 5 mil millones por año, o seis por hogar al mes. ¿No es sujeto de crédito? ¿Mal historial crediticio? No hay problema, reza la publicidad. ''El mejor consumidor no es el que paga sus adeudos'', puntualiza Robert D. Manning, profesor de finanzas en el Instituto Tecnológico de Rochester, ''sino el que nunca paga."

Demasiada deuda por tarjetas

Los expertos sostienen que la convergencia de esas tendencias ha provocado que las personas se endeuden más allá de lo razonable. El promedio de deuda derivada de tarjetas de crédito por hogar se ha elevado a 7 mil 300 dólares en 2004, cuando en la década pasada era de 4 mil 640, según el Reporte Nilson, que vigila el comportamiento de la industria de tarjetas de crédito.

Mientras tanto, el Instituto de Política Económica determinó que el total de la deuda hipotecaria en EU se ha disparado a 85% del ingreso total disponible, comparado con 40% en 1973. De acuerdo con la Reserva Federal, el importe total del dinero que las personas destinan al pago de sus deudas como porcentaje del ingreso disponible es el más alto de todos los tiempos.

No es sorprendente que la insolvencia haya alcanzado niveles no vistos. Los expedientes de insolvencia personal para el segundo trimestre, según la última información disponible, sumaron un millón 604 mil 848, 0.3% arriba del año anterior, dice el Instituto de Insolvencia de Estados Unidos. Los expertos prevén que las cifras del tercer trimestre se incrementarán, ya que las personas se precipitaron a solicitar créditos antes de que en octubre entrara en vigor una nueva ley federal que hace más difícil acceder a ellos.

Vivir en el filo de la navaja

''Tenemos más gente viviendo en el filo de la navaja, trátese de inestabilidad laboral, salarios rezagados respecto del costo de la vida, seguros médicos inadecuados y pagos estratosféricos de hipotecas'', expone Deborah Thorne, directora del Proyecto de Insolvencia de los Consumidores, auspiciado por la Universidad Harvard. ''Cuando todo eso se combina, la gente queda increíblemente vulnerable en caso de que se presente un problema financiero inesperado."

El problema de la deuda se exacerba porque las personas no ahorran. El índice de ahorros personales ha sido negativo durante cuatro meses seguidos, y en octubre cayó a -0.7% del ingreso personal disponible. Eso a pesar del incremento de 1.9 % en el ingreso personal disponible durante el mismo periodo.

Así que, ¿adónde va todo ese dinero? Al parecer a la compra de casas, pagos de servicios médicos, gasolina y otras necesidades cuyos costos se incrementan.

Hace una década, quienes adquirían casa podían presupuestar una tercera parte del total de su salario -por ejemplo, mil 500 dólares para un pago mensual- y ''tener la casa de sus sueños'', asevera Lynn Lae, director de educación y asesoramiento personal en la Cooperativa de Viviendas de Long Island, grupo de asesores con sede en Hauppauge. Ahora se necesitan más de 2 mil 500 dólares mensuales para comprar la misma casa, cifra que, dice Law, equivaldría a 40% de los ingresos del comprador.

El aumento constante de los precios de los bienes raíces ha obligado a algunos compradores a reducir gastos y suscribir hipotecas riesgosas. Hace un año el comprador que adquiría una casa no pagaba enganche y asumía una hipoteca al 100 por ciento. Eso puede estar bien cuando las tasas hipotecarias son bajas y el valor de las propiedades parece ir en aumento. Pero ¿adónde conduce a un propietario un mercado inmobiliario deprimido o, peor aún, los precios a la baja?

''Si los valores bajan 3 o 5%, su inversión es negativa'', señala Bob Moulton, presidente del Grupo Hipotecario Americana en Manhasset. ''Esos son los deudores por los que hay que preocuparse... Si tienen un problema familiar o médico y los precios caen, quedan en la ruina."

Grave conmoción

Otros propietarios de casa también podrían encontrarse en problemas. Por ejemplo, las tasas de interés compuestas para préstamos hipotecarios que permanecieron fijas durante varios años y luego se convirtieron en variables, podrían provocar a los compradores una grave conmoción cuando las tasas se ajusten.

O si obtuvieron una hipoteca de ''sólo intereses'' -opción cada vez más popular- tienen que estar preparados. Esas hipotecas, que de manera usual implican bajas mensualidades durante los primeros cinco años o algo así, pasaron de ser un producto novedoso a representar casi un cuarto de las nuevas hipotecas en 2005, informó Michael Frantantoni, economista de la Asociación de Banqueros Hipotecarios en Washington, DC. Pero cuando el periodo inicial termina, los propietarios tienen que comenzar a hacer desembolsos más grandes para abonar al capital y a tasas de intereses más altas.

Sin embargo, a menudo los consumidores sobrestiman su capacidad de pagar la deuda, dicen expertos. Cuando las tasas de intereses hipotecarios eran bajas, los refinanciamientos y los préstamos con garantía hipotecaria se usaban para pagar tarjetas de crédito, las cuales tenían tasas de interés más altas. Pero con frecuencia eso no funcionó. De acuerdo con una investigación del Centro de Préstamos Responsables y Demos, dos grupos no lucrativos, los propietarios de casas que pagaron 12 mil dólares por deudas de tarjetas de crédito, a los tres años debían casi 14 mil 500 dólares en esas mismas tarjetas, que a menudo se usaron para gastos básicos, como mantenimiento del hogar y despensa.

En la trampa

''Este es un ciclo en el cual uno puede quedar atrapado'', opina Ellen Schloemer, directora de investigación del centro. ''Se usa el plástico como red de seguridad y se acaba convirtiendo en una telaraña."

Amy Helfman, residente de Manhattan y gerente de tecnología de Internet, es una de las afortunadas que han sido capaces de mantener su gasto bajo control desde que pagó la deuda de sus tarjetas de crédito, la cual llegó a ser de 9 mil dólares. Ahora está en ceros. Este otoño obtuvo un préstamo hipotecario con tasa fija de intereses para pagar el saldo. El préstamo implica un tasa de interés de poco menos de 7 por ciento, mucho más baja que la de las tarjetas. ''A estas alturas estoy consciente de las consecuencias de permitir que suba una deuda por tarjeta de crédito'', comenta. ''Estoy convencida de que hay que evitarlo."

Para aquellos que no han sido tan exitosos, hay pocas opciones. Las nuevas reglas de insolvencia quieren decir: ''usted está más solo de lo que jamás había estado alguien en nuestra sociedad'', señala Sylvia Allegretto, economista del Instituto de Política Económica de Washington, DC.

La situación podría tener repercusiones más allá del consumidor individual. En la medida en la que se eleven las tasas de intereses, se incrementarán los pagos mínimos mensuales, y es probable que los consumidores reduzcan su gasto para tratar de obtener algún control financiero. Ello podría ser una mala noticia para la economía: una quiebra rápida y penosa, o un lento agotamiento del crecimiento.

Un declive en el gasto podría tener un efecto estremecedor en los empleos del sector que depende directamente del consumidor, como las ventas al menudeo, construcción y turismo, de acuerdo con Martin Cantor, director de desarrollo económico del grupo consultor Sustainable Long Island. ''Por mal que estuviera la economía, todos apuntaban a incrementar la actividad de los consumidores para sostenerla'', recuerda Cantor. ''Si eso se desvanece, no queda nada."

FUENTE: EIU

Traducción de textos: Jorge Anaya

 
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