Usted está aquí: miércoles 28 de diciembre de 2005 Opinión Amanecer de un sueño

Carlos Bonfil

Amanecer de un sueño

En Yesterday (Amanecer de un sueño), cinta sudafricana postulada al Oscar, un hombre regresa de Johannesburgo a la aldea donde ha dejado a su esposa infectada con el virus del sida, sólo para mostrarse derrotado, ávido de atenciones y afecto. En una escena anterior hemos visto a este mismo hombre, trabajador minero, golpear a su mujer, incapaz de aceptar la posibilidad de estar él enfermo y ser el responsable directo de lo que le sucede a su mujer, llamada Yesterday. A su vez, ella tampoco entiende los cambios en su organismo y las consecuencias que la misteriosa enfermedad pudiera tener en su hija de cinco años.

Todo ha sucedido repentinamente, los ataques de una tos incontrolable, las fiebres nocturnas, el cansancio extremo que impide las faenas cotidianas, y un propósito de trasladarse diariamente de su aldea al poblado más cercano, el único donde médicos europeos atienden a la población menesterosa, siempre frustrado por la demanda creciente de atención y el reducido número de especialistas voluntarios. Yesterday sabe que sus días están contados, no porque la enfermedad sea hoy una sentencia de muerte, sino porque los medicamentos que pudieran prolongar su vida se administran azarosamente y a cuenta gotas, sin posibilidad de ser alguna vez efectivos.

La cinta sudafricana señala la condición trágica de esta mujer, que en poco tiempo transita del azoro ante la enfermedad incomprensible a la violenta discriminación que ella y su esposo padecen cuando la aldea se entera de lo sucedido.

Amanecer de un sueño, del realizador Darrell James Root, alude también al absurdo de un país, diezmado por la epidemia, donde por largo tiempo las autoridades intentaron negar la existencia del virus del sida, obstaculizando prevención y tratamiento, y condenando a millones de seres a la situación dramática que la joven madre ilustra soberbiamente.

La película de Root tiene el apoyo de la fundación Nelson Mandela y en más de un momento el espectador pudiera pensar que está frente a una cinta de carácter eminentemente didáctico, dirigida, sobre todo, a quienes tienen nociones previas del tema: el tipo de material fílmico de apoyo en congresos o simposios sobre sida. Sin embargo, el realizador exhibe desde el primer plano un manejo óptimo de la narración visual, con la madre y la hija aproximándose desde la lejanía de un paisaje desolado hasta ocupar de lleno la pantalla en un movimiento elegante que tendrá múltiples variaciones a lo largo de la cinta, reflejando cambios en los puntos de vista, ángulos siempre novedosos. El punto de vista de la niña, por ejemplo, quien asiste discreta y al mismo tiempo angustiada al drama materno, como en la escena notable en que la descubre desmayada y sale a pedir auxilio a todo mundo.

Crónica intimista, Amanecer de un sueño es también la historia de una amistad, entre Yesterday y una maestra itinerante, quien se vuelve el único asidero afectivo de esta mujer a la que toda la aldea rehuye instintivamente. O la historia de un cálido contacto enferma-médico, con la especialista nórdica que explica a Yesterday, en términos sencillos, la naturaleza de su padecimiento, sin poder disimular el pronóstico fatal, sin dejar de manifestarle tampoco su solidaridad efectiva.

La cinta no explica -y tampoco parecería ser su propósito narrativo- que el motivo de una desgracia como la que relata, es el contrate escandaloso entre la manera en que la enfermedad se controla en los países desarrollados y la forma en que la miseria y la injusticia condenan a millones de seres africanos a una muerte que pudiera prevenirse, o en todo caso postergarse largo tiempo.

Hacia la mitad del relato queda claro que una preocupación del director es mostrar la nerviosa discriminación en una aldea donde instintivamente todo mundo se siente amenazado con la misma suerte. El vuelco en la conducta del golpeador machista, convertido en guiñapo humano, muestra también la infinita soledad doméstica en la choza súbitamente excluida de la aldea, señalada de modo inclemente, con un esposo enfermo, siempre recluido, que no se atreve a salir un instante y que delega en su mujer la responsabilidad de sacar adelante lo poco que a los dos les queda.

La protagonista, Yesterday, dice: "Parecería que todo lo vivido antes fue mucho mejor". La frase resulta irónica cuando la enfermedad misma semeja sólo una variación trágica de una situación cotidiana de desamparo absoluto. Es una virtud del cineasta haber sabido evitar el naufragio en la retórica sentimental y en el sensacionalismo, transitando inteligentemente por las variaciones de ánimo de Yesterday hasta esa vigorosa afirmación final que confiere a la película su mejor sentido humanista.

Amanecer de un sueño se exhibe esta semana en Lumiere Reforma, Cinemex Masaryk y Cinemark Bosques. Confirmar salas y horarios.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.