Usted está aquí: jueves 29 de diciembre de 2005 Gastronomía VINOS

VINOS

Mireya Cuéllar

La existencia de vinos de autor en México, en debate

¿EXISTEN LOS VINOS de autor en México? ¿se están haciendo vinos artesanales? Estos son dos de los temas que se debaten constantemente entre la comunidad vitivinícola de Baja California. ¿Por qué en el estado norteño? Pues porque ahí está ubicada la mayoría de las bodegas del país y se asienta la única escuela donde se enseña a hacer vino en todo el territorio nacional.

ES UN DEBATE a veces soterrado y otras bastante frontal, pero presente entre quienes hacen vino. Víctor Torres, el enólogo de Cháteau-Camou (quien también hace La Llave) sostiene categóricamente que "no hay vinos de autor", que quienes dicen hacer vinos artesanales realmente hablan de un proceso "rústico" de elaborar caldos y abusan del término "artesanal" para elevar el precio de la botella. Un poco en broma dice que el único que hace realmente vinos que podrían catalogarse como artesanales es Bibayoff, una de las casas más antiguas de la región.

Y ES QUE enfrente están Hugo D'Acosta y un grupo de bajacalifornianos que viven en los valles cercanos a Ensenada y hacen vino en la escuela que allí funciona recientemente. D'Costa tiene una bodega perfectamente establecida: Casa de Piedra, pero muchos de los que asisten a la escuela realizan todo el proceso en la institución y se llevan a su casa el jugo de la uva para añejarlo en pequeñas cavas. Entonces, dicen quienes apoyan la postura de Torres, usan tecnología moderna para elaborarlos; por lo tanto no pueden llevar la etiqueta de artesanales por muy pocas botellas que produzcan aunque tengan las barricas en el patio de su casa. Cuando se va por esos valles uno se topa con muchas botellas que todavía no tienen siquiera etiqueta: es como comprar vino a granel, porque hay un ánimo muy especial ahí por hacer vino.

LO MEJOR DE este debate es que surge a raíz de que se empieza a hacer vino y a desarrollar toda una cultura sobre él. Precisamente Víctor Torres acaba de organizar hace algunos días una cata vertical, que incluyó 10 añadas del Gran Vino Tinto Chateau-Camou. A cada uno de los convidados se le pusieron enfrente 10 copas, y se fueron destapando botellas de 10 años a la fecha. Los catadores fueron dando su opinión sobre las características que ofreció el caldo cada año. Al final, el grupo que se reunió en la Casona de Baja California, en el Distrito Federal, otorgó las más altas calificaciones a la cosecha del año 2000, el segundo a la de 2004 y el tercero a la de 1997.

VICTOR TORRES, QUIEN estuvo a cargo de hacer el Gran Vino todos esos años, dijo que el de 1997 sigue siendo para él el mejor logrado. Ciertamente obtuvo el premio de Bruselas entre 4 mil 800 caldos que participaron en el certamen ese año.

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