Usted está aquí: jueves 29 de diciembre de 2005 Política Fox: el libertador de los peces gordos

Martí Batres Guadarrama

Fox: el libertador de los peces gordos

Durante su campaña por la Presidencia de la República, Vicente Fox hizo del tema del combate a la corrupción una de sus principales banderas. En esos días hablaba incluso de poner a Carlos Salinas en manos de la justicia y se expresaba verbal y hasta físicamente con gran agresividad en contra de los políticos corruptos, a los que catalogaba como víboras prietas, tepocatas, etcétera. Transcurrida la elección del 2 de julio de 2000, hablaba de los peces gordos y decía que empezarían a caer una vez que tomara posesión del cargo de Presidente de la República.

De Vicente Fox no se esperaba una política social activa, dinámica, intensa. Sin embargo, sí había expectativa en la lucha que pudiera dar contra la corrupción. Se esperaban medidas fuertes para poner en orden al sistema político y ajustar cuentas, como dijo textualmente: "Con los corruptos del pasado, del presente y del futuro".

No obstante, el gobierno de Fox no encaró el problema de la corrupción, no persiguió corruptos, no cuidó su propia casa. Frente al asunto del Pemexgate enderezó una gran ofensiva mediática, pidió desafueros de los líderes petroleros, hizo grandes anuncios, pero nadie resultó castigado por ese famoso caso de corrupción.

En cuanto a los Amigos de Fox, el gobierno de la República maniobró en todos los espacios judiciales para que no pasara nada, y logró hasta ahora impunidad absoluta para los que triangularon fondos, trajeron recursos del extranjero y utilizaron empresas mercantiles para financiar su campaña presidencial.

El gobierno de Fox tuvo que enfrentar tanto el escándalo del Toallagate como el problema del ex embajador de la OCDE, Carlos Flores Alcocer. Y después tuvo frente a sí el problema del gobernador de Morelos, Sergio Estrada Cajigal, a quien se protegió para que no rindiera cuentas ante la justicia.

De manera más cercana, tuvo el asunto de las playas de Michoacán, la fortuna de sus hermanos y las grandes ramificaciones de corrupción de los hijos de su esposa. Adicionalmente, tuvo que enfrentar otros casos relacionados con el gobierno federal, sus amigos y su partido, como el desvío de recursos desde Gobernación perpetrado por Carmen Segura y el de la Lotería Nacional para la organización Vamos México. Y así también dejó pasar todo lo relacionado con los responsables del Fobaproa, el mayor escándalo de corrupción, así como los crímenes políticos del pasado; ni Rubén Figueroa ni Roberto Madrazo ni ninguno de los grandes corruptos del pasado priísta tuvieron que enfrentar la justicia porque encontraron siempre en el gobierno de Vicente Fox un aliado de la impunidad.

Más recientement, encontró la forma de perdonar al ex gobernador del estado de México, Arturo Montiel Rojas, por su enriquecimiento inexplicable, y nuevamente a Madrazo. Y durante todo el sexenio dio carta blanca a los negocios ilícitos de Diego Fernández de Cevallos. Y desde la Secretaría de Hacienda permitió diferimentos de impuestos a los banqueros, dejaron de cobrar impuestos a las ventas de acciones bancarias, como en el caso de Banamex con Citibank, o de plano permitieron la devolución de miles de millones de pesos a grandes empresas y monopolios.

En este gobierno no se castigó a ningún gran corrupto ni del pasado ni del presente ni del futuro: no fue pescado ningún pez gordo. No se tocó a nadie de los grandes poderes financieros, económicos y políticos. Y en los pocos casos en que se anunció con bombo y platillo supuestas detenciones o desmantelamientos de redes de corrupción, a la vuelta de la esquina terminaron liberando a los antes detenidos, como fue el caso de Artemisa Aguilar y Carlos Nahum Acosta, entre otros.

Pero lo peor de todo no fue sólo la omisión o la corrupción activa, sino sobre todo el perdón a los grandes corruptos del pasado, es decir, lo contrario de lo que prometió el supuesto gobierno del cambio.

El gobierno de Vicente Fox pasará a la historia como el gobierno que en lugar de detener a Carlos Salinas de Gortari, liberó a Raúl Salinas de Gortari; que en lugar de abrir e investigar el Fobaproa, liberó a Carlos Cabal Peniche y Jorge Lankenau. Vicente Fox no aprehendió ni castigó a nadie, pero sí liberó a los grandes corruptos. Fox es el gran libertador de los peces gordos.

 
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