Luces
contra la intolerancia
Las
organizaciones conservadoras en América Latina se han caracterizado
por su escrupulosa coordinación, pero también por mantener
ocultos muchos de sus contactos con la élite política,
grupos religiosos y círculos empresariales, que admiten su militancia
en los movimientos “pro vida” en los momentos de coyuntura.
La arraigada ideología de estas redes de carácter internacional,
muchas de las cuales tienen su sede en Estados Unidos, parte de preceptos
religiosos, principalmente cristianos, que se oponen al uso de anticonceptivos,
a la educación sexual, a las relaciones sexuales fuera del matrimonio
y al aborto por considerar que se debe defender la vida “desde
la concepción y hasta la muerte natural”.
Las organizaciones civiles que defienden la libre decisión en
materia de sexualidad han tenido más de un enfrentamiento ideológico
y han sufrido agresiones, económicas e incluso físicas,
de parte de las organizaciones pro vida, muchas de ellas reconocidas
por su intolerancia.
Con el fin de trazar un mapa de estas complejas redes, el investigador
Edgar González Ruiz recorrió algunos países de
Latinoamérica, como Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Perú y
Bolivia, sumándolos a su trabajo en México, con lo que
en su libro Cruces y Sombras. Perfiles del Conservadurismo en América
Latina logra aclarar la estructuración y el funcionamiento de
organizaciones como Human Life International, que se encargan de financiar
y respaldar moralmente a sus células en cada país de
habla hispana.
El también periodista expone una serie de herramientas, especialmente
dirigidas a las organizaciones civiles de defensa de los derechos sexuales,
las cuales les permitirán identificar personajes, legislaciones
nacionales, discursos y otros elementos clave para dar respuestas concretas
y efectivas a las acusaciones que constantemente reciben de las y los
conservadores, quienes se oponen a cualquier avance en materia de salud
y derechos sexuales y reproductivos, y califican a activistas que trabajan
en ese sentido como promotores de la “cultura de la muerte”.
Las redes pro vida basan su fuerza en sus militantes más poderosos,
que son jerarcas religiosos de diversas denominaciones (católicos,
protestantes, cristianos), empresas transnacionales como American Airlines
o Domino's Pizza, empresarios locales y numerosos políticos
que incluso han ocupado puestos como ministros de salud. Los conceptos
que manejan han sido cuidadosamente diseñados, observa González
Ruiz, por lo que, recomienda, lo mismo deben hacer las organizaciones
pro choice para rebatir, con información sustentada, la retórica
de la moral con la que se defienden este tipo de grupos. (Rocío
Sánchez)
|
Cruces
y Sombras. Perfiles del Conservadurismo en América Latina, de
Edgar González Ruiz.
El libro se encuentra disponible en formato PDF para ser descargado en línea
en los sitios www.floratristan.org.pe y en www.notiese.org.) |