Usted está aquí: jueves 9 de febrero de 2006 Política Destruir la comunidad indígena, objetivo del capital trasnacional

"Los procesos de autonomía nos mantienen en pie"

Destruir la comunidad indígena, objetivo del capital trasnacional

HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO

Ampliar la imagen El subcomandante Marcos, acompañado de una autoridad local, se toma la foto en el palacio municipal de Guelatao, donde nació Benito Juárez Foto: Víctor Camacho

Guelatao, Oax. 8 de febrero. "Mëda'k na' muk" (vamos todos, en zapoteco) es lo que se lee arriba de las autoridades indígenas de la Sierra de Juárez y del subcomandante Marcos, quienes presiden la reunión de la otra campaña con representantes de los pueblos mixe, zapoteco y chinanteco, quienes dicen en un documento conjunto cuya lectura abre la sesión: "Destruir la comunidad indígena es un objetivo del gran capital trasnacional. Los indios les estorbamos. El capitalismo neoliberal es nuestro enemigo al tratar de convertir a nuestra madre tierra y a sus hijos en mercancías que se compran y se venden", expresa el documento.

Salomón Maximino Emeterio, de Servicios del Pueblo Mixe (Ser), lee: "Los hombres y mujeres del EZLN nos enseñaron a revalorar nuestras raíces y a fortalecer nuestro sentido de futuro. Pese a nuestra voluntad y nuestro empeño de buscar reconocimiento, quienes han detentado el poder y el dinero en este país nunca nos vieron, nunca nos escucharon, nunca nos dieron un lugar en esta patria".

Hoy se encuentran aquí diversas autoridades municipales y tradicionales de los pueblos serranos. Anoche mismo, el ayuntamiento de Guelatao en pleno había recibido al subcomandante Marcos en su elegante sala de cabildo (todo un altar a Benito Juárez, oriundo de este pueblo). Ahora, los representantes de los pueblos y las luchas más notables en Oaxaca en décadas recientes asentaron ante el delegado Zero: "Ustedes nos dieron un sentido de futuro y dieron amplitud y visualidad a las demandas indias. Sin ustedes, nuestra voz y nuestra palabra nunca hubieran logrado un lugar en este país. Con ustedes lo logramos. Por eso, en el marco de la otra campaña no hemos dudado en poner en manos de ustedes y de los 'otros' que representan ustedes, nuestras demandas y preocupaciones".

El documento, producto del concurrido foro regional celebrado este lunes aquí mismo, afirma los siglos y décadas de resistencia, que han servido a los pueblos de la serranía oaxaqueña para "construir sueños y aspiraciones". Recuerda que en la década de los setenta "emprendimos los procesos de autonomía que hoy nos mantienen en pie. En esta tierra se reivindicó el reconocimiento de nuestras normas propias para nombrar y elegir a nuestro gobierno indígena independientemente de los partidos políticos. Aquí se han combatido los cacicazgos partidistas, se han afrontado los graves problemas de despojo de nuestras tierras, territorios y recursos naturales, los problemas agrarios y los procesos de individualización y mercantilización. Aquí iniciamos una revisión de la política cultural y educativa etnocida del Estado".

Hablan luego otros representantes. Joel Aquino, reconocido líder de Yalalag y maestro de lucha de varias generaciones, a quien Marcos saludó anoche con un abrazo y diciéndole "eres un chingón", cuenta las experiencias de la Asamblea de Autoridades Zapotecas y Chontales de la Sierra Norte, Ser y las comunidades zapotecas, y explica por qué aquí se entendió desde el principio el significado del levantamiento zapatista. "Fue como una candela que sirve para iluminar nuestro camino." También afirmó que "el régimen de propiedad comunal es una enorme ventaja para los pueblos", por lo que rechazó los intentos de privatización y defendió la siembra de maíz. "Los pueblos deben conservar su capacidad de autosufiencia alimentaria. Al Estado le interesa que la pierda para que lleguen los 'programas' y matar la iniciativa social."

Genaro Rodríguez, autoridad de Quetzaltepec Mixe, dice: "Con la otra campaña estamos para que se logre el cambio verdadero en el estado y el país". Hildeberto Díaz, de Jaltepec de Condoyoc, en el Bajo Mixe, cuenta una historia de engaños, despojos, expropiaciones arbitarias y nunca pagadas del gobierno, que sigue hoy después de siglos (desde el XVIII) y décadas (los cincuenta). "La historia de abajo, escrita con sangre, no la conoce nadie. Se cuenta de padres a hijos."

Reinaldo López, del comité de defensa de los recursos naturales de Calpulalpan de Méndez, refiere la destrucción de los manantiales por una empresa minera a la que el pueblo "está gestionando" echar de una vez, si bien las autoridades "no se han dado por enteradas". Y Felipe Francisco, del CIPO, señala: "al gobierno le conviene que todos huyamos a países extranjeros". Dejando atrás, como dice en seguida Macedonio Francisco Ramos, una senda de "comunidades fantasmas".

Las organizaciones de la Sierra y de la Sexta se pronuncian finalmente por defender la milpa y reconstituir los pueblos: "no dependeremos del capital si somos autosuficientes". Es, dicen, "la posibilidad de seguir existiendo". Sobrevivir, y bien, es pues su plan de lucha.

 
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