Usted está aquí: miércoles 15 de febrero de 2006 Cultura Reúnen en un libro los espacios culturales creados por Zabludovsky

Miquel Adriá y Fernanda Canales analizan la obra de los últimos años del artista

Reúnen en un libro los espacios culturales creados por Zabludovsky

Fue artífice, con González de León, de una renovación de la arquitectura con inspiración regional: Raquel Tibol

El volumen será presentado el 25 de febrero en Bellas Artes

MONICA MATEOS-VEGA

Ampliar la imagen Sala de usos múltiples y Centro de Convenciones de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1995, espacio cultural diseñado por Abraham Zabludovsky (1920-2003) Foto: Cortesía Editorial Arquine

El arquitecto Abraham Zabludovsky (1924-2003), considerado uno de los grandes innovadores de la arquitectura mexicana de la segunda mitad del siglo XX, solía narrar a sus amistades el origen de su vocación:

''Cuando era niño, en la vecindad en que vivía conocí a un personaje muy interesante: el portero, un maestro de obras que me llevaba a ver sus construcciones, las cuales me provocaban misterio e interés al ver esas cimentaciones y paredes que al principio no tenían congruencia y al final representaban una provocación en el espacio muy impresionante."

Discípulo de Mario Pani

Para mostrar los espacios culturales realizados en los últimos años de la trayectoria del artista, Miquel Adriá y Fernanda Canales prepararon el libro Abraham Zabludovsky: espacios para la cultura (Editorial Arquine+RM), que será presentado el sábado 25 de febrero en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, a las 12 horas.

Los autores afirman que los teatros, auditorios, centros de convenciones y museos constituyen ''una síntesis de experiencias anteriores" del arquitecto, quien en sus comienzos se dedicó a los proyectos residenciales.

Pero el eje central de su obra monumental en concreto (''la piedra del siglo XX", como la definió Le Corbusier, creada en colaboración con Teodoro González de Léon) son esos espacios ''escenográficos" de grandes ''contenedores culturales" de su periodo final.

Entre esas obras figuran el Centro de la Imagen, en la Plaza de la Ciudadela, Distrito Federal; el Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz, en Nepantla, estado de México; el Auditorio Nacional (ampliación y remodelación); el auditorio del estado de Guanajuato, y el teatro de la ciudad de Aguascalientes.

Zabludovsky recibió el Premio Nacional de Artes en 1982, la medalla de oro en la Bienal de Arquitectura en Sofía, Bulgaria, en 1991, y fue miembro emérito del Sistema Nacional de Investigadores.

Con más de 200 obras proyectadas y construidas en México y el extranjero, el arquitecto realizó sus estudios profesionales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); se recibió en la Escuela Nacional de Arquitectura, obteniendo mención honorífica, con el tema ''Unidad de habitación colonia Hipódromo". Uno de sus grandes maestros fue Mario Pani.

Como estudiante, fue ''una combinación de arquitecto, constructor y negociante. Después de muchos años de trabajo arduo -hay que reconocerlo- logró alcanzar cierta autonomía creadora", ha señalado la investigadora Graciela de Garay.

Un par de años antes de morir, se preguntaba a Zabludovsky -quien acudía en silla de ruedas a supervisar sus proyectos- si pensaba en el retiro. El respondía que no, ''porque ésta es una actividad de la que pocos nos retiramos. Cada encargo es un nuevo desafío y nos produce una emoción nueva".

Fotografías, planos y croquis

La crítica de arte Raquel Tibol ha comentado que cuando Zabludovsky y Teodoro González de León trabajaron al unísono ''hicieron una renovación de la arquitectura con inspiración regional, sobre todo al usar el concreto con carácter pétreo, los grandes espacios, las grandes explanadas.

''Uno de los aciertos es, evidentemente, El Colegio de México, al estar emplazado en un paisaje amplio, con el fondo del Ajusco, en espacios en un principio todavía no habitados.

''Esas escalinatas muy abiertas, los patios, tienen realmente una acertada combinación de ciertas soluciones de los palacios y templos prehispánicos con algunas edificaciones de la etapa colonial: conventos, atrios, etcétera.

''De modo que esa aplicación fue uno de los hallazgos que tuvo Zabludovsky y que quizá, de alguna manera, culminó en el Auditorio Nacional. Y digo quizá porque ahí se fueron más por la espectacularidad que por esas soluciones más apegadas a un criterio, a un concepto, a una línea rectora.''

El libro Abraham Zabludovsky: espacios para la cultura (patrocinado por la UNAM y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) es un documento exhaustivo, en imágenes y palabras (190 fotografías a color, 30 en blanco y negro, así como numerosos planos y croquis), que pone de manifiesto la madurez de uno de los arquitectos imprescindibles de México.

 
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