Usted está aquí: jueves 23 de febrero de 2006 Cultura Celebración por la huella imborrable de León-Portilla, en su cumpleaños 80

Rindieron homenaje al historiador e investigador emérito en su alma mater

Celebración por la huella imborrable de León-Portilla, en su cumpleaños 80

La UNAM y México no serían lo mismo sin sus aportaciones, dijo el rector De la Fuente

MONICA MATEOS-VEGA

''Cuando uno piensa en 80 años no puede menos que asustarse. Pero creo que son pocos y no he tenido días malos. Cuando me preguntan por qué creo que estoy bien, les respondo: porque trabajo", expresó un radiante Miguel León-Portilla durante el homenaje que le rindió su alma mater, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con motivo de sus ocho décadas de vida y los 50 años de la publicación de su libro La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes.

Acompañado por el rector Juan Ramón de la Fuente, así como por su familia y decenas de alumnos de varias generaciones, en los que ''ha dejado una huella imborrable", el doctor León-Portilla, Migueltzin como le llaman sus amigos, hizo gala del buen humor que lo caracteriza y recordó a quienes lo iniciaron en el estudio de la cultura náhuatl: Manuel Gamio, Eduardo Noguera y, en particular, Angel María Garibay, ''con quien estudié toda la riqueza de la literatura nahua durante 17 años", dijo el autor de Visión de los vencidos.

También mencionó a sus discípulos, como Alfredo López Austin, quien ''inclusive me ha superado", dijo con satisfacción, y a un alumno holandés que se llamaba a sí mismo ''holanteca", el cual, contagiado por la pasión de su profesor por la cultura mexica, aprendió náhuatl antes que español, ''convencido de que en México todos hablábamos ese idioma".

El encuentro para celebrar la vida y obra de León-Portilla tuvo lugar en el Instituto de Investigaciones Históricas, instancia dirigida por Alicia Mayer, quien ofreció una semblanza de don Miguel, autor de 91 libros (23 de los cuales han sido reditados y 31 traducidos a otros idiomas), 489 ensayos, 299 artículos periodísticos y 800 conferencias impartidas por el mundo.

Mayer recordó cuando conoció al investigador emérito, hace 20 años, siendo ella estudiante de bachillerato, compañera de aula de la hija de León-Portilla. El autor de Los antiguos mexicanos había aceptado dictar una conferencia ''a ese grupo de jóvenes entre 16 y 18 años, demostrando que no era un personaje del Olimpo intelectual y logrando lo que pocos, mantenernos atentos, escuchando su palabra, conociendo el pensamiento nahua, dejando huella".

Gratitud, más que pergaminos y medallas

En su turno, la coordinadora de Humanidades de la UNAM, Mari Carmen Serra Puche, destacó la vida académica y la contribución de León-Portilla a la institución, a sus estudiantes y sus lectores. En particular, subrayó la gran aportación del homenajeado en la conformación de la museografía del Museo Nacional de Antropología.

El rector Juan Ramón de la Fuente afirmó que la UNAM y México no serían lo mismo sin las aportaciones de León-Portilla, pues las grandes instituciones, resaltó, ''no son producto de la casualidad ni del azar, sino del trabajo de personalidades, hombres y mujeres, que creen en un proyecto de vida y encuentran en ellas el espacio para desarrollarlo.

''Hay quienes, como León-Portilla, sobresalen por su obra, figura, personalidad, firmeza en sus convicciones, ejemplo y originalidad, así como por su inteligencia y generosidad. México es hoy conocido en gran parte del mundo, en sus raíces y riqueza, gracias al pensamiento de León-Portilla.

''En esta celebración pensamos en ofrecerle alguna distinción especial, pero todos los reconocimientos que otorga la UNAM se los han dado ya. Así que más allá de pergaminos y medallas, el mejor homenaje que podemos hacer hoy al doctor Miguel León-Portilla es el de la gratitud, con la fuerza de la palabra en la que nos ha hecho creer: ¡gracias, maestro!", concluyó el rector.

Y los aplausos, muchos provenientes de jóvenes universitarios, festejaron la vida, la obra y la envidiable lucidez de don Miguel, quien incansable ha manifestado que sólo la incapacidad o la muerte podrán detener su afán de servir a México, y de modo especial, a los pueblos indígenas, cuya autonomía invariablemente -sostiene el autor de los libro Francisco Tenamaztle. Primer guerrillero de América defensor de los derechos humanos y El destino de la palabra: de la oralidad y los códices mesoamericanos a la escritura alfabética- es compatible con la soberanía nacional.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.