Usted está aquí: viernes 24 de febrero de 2006 Sociedad y Justicia Hay líquido, pero se distribuye mal, concluye estudio

Hay líquido, pero se distribuye mal, concluye estudio

JOSE GALAN

El agua debe convertirse ya en un tema de prioridad nacional, en el que deben participar Congreso, gobiernos de todos los niveles, partidos políticos, organizaciones sociales, sector privado y usuarios, apremian los académicos Manuel Perló Cohen y Antonio Moya Fonseca, del Programa de Estudios sobre la Ciudad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En el estudio La política regional del agua en México, subrayan la necesidad de propiciar una nueva cultura que prevea la existencia de problemas complejos e interdependientes, los cuales requieren de diseños institucionales y procesos de política pública capaces de procurar aportaciones multidisciplinarias entre los sectores y diferentes actores sociales.

Sin embargo, añaden, en México se carece de una visión integrada de los recursos hídricos, y la política en la materia no ha sido formulada en atención a sus interdependencias con las políticas urbanas, ecológicas, agrarias y energéticas.

''El problema del agua en México no es de escasez, sino de distribución, la cual es asimétrica por condiciones geográfico-espaciales, como lo demuestran las realidades contrastantes en las distintas regiones del país'', manifiestan.

En el caso del sector agropecuario, consideran que aún es el que más recursos hidráulicos consume, además de presentar obsolescencia en su infraestructura. Los patrones de consumo de los distintos usos no favorecen una recuperación de los cuerpos de agua del país. En 2000 se extrajeron 72 mil millones de metros cúbicos: 44 mil millones de aguas superficiales y 28 mil millones de aguas subterráneas. De ese volumen, el uso agrícola representó 78 por ciento de extracción, seguido por el uso público urbano, con 12 por ciento, y el industrial, con 8 por ciento.

"En más de 80 por ciento de la superficie de riego, los métodos son aún tradicionales, y la eficiencia promedio se calcula en 46 por ciento; es decir, se pierde más de la mitad del agua que se extrae", advierten los investigadores, quienes consideran que tan sólo con una modernización del sector agrícola que evitara la fuga disminuyera el dispendio en, al menos, 10 por ciento sería posible abastecer las necesidades de las zonas urbanas de la región norte del país.

 
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