Usted está aquí: martes 7 de marzo de 2006 Cultura Desencadena instalación un juego de ''noche de estrellas''

Abren muestra del pintor Carlos Márquez en la galería Pecanins

Desencadena instalación un juego de ''noche de estrellas''

Pequeños espejos en forma hexagonal, sobre vasijas, lanzan reflejos sobre la pared

Fragmentos combina diseños de talavera con reminiscencias de murales prehispánicos

MERRY MACMASTERS

Ampliar la imagen Acrílico sobre tela de la serie Fragmentos, que Carlos Márquez mostrará en la galería Pecanins

Algo tiene el cuarto más chico de la galería Pecanins que con frecuencia es utilizado para hacer instalaciones.

Con motivo de su exposición Fragmentos, que se inaugura hoy a las 19:30 horas en la vieja casona de Durango 186, colonia Roma, el pintor Carlos Márquez ha montado allí lo que llama en tono de broma una discoteca prehispánica, debido a los destellos de luz arrojados sobre las paredes.

El artista explica que en las ceremonias prehispánicas se usaba el cristal de roca como reflector para crear efectos estéticos o, más bien, sicológicos de dominación, para hacer el ''acto de magia".

Y como los ''espejitos" también son parte de la historia de México, por eso de que los españoles los cambiaban por oro, Márquez colocó buena cantidad de pequeños espejos en forma hexagonal -así los encontró- sobre un grupo de vasijas de talavera colocadas al revés, como si fuera una ofrenda funeraria que en la luz tenue lanza reflejos sobre la pared.

Decoración para lucir

Las piezas de talavera proceden de la colección de artesanías de Márquez. Si en esta ocasión están de cabeza es porque el artista les cambió el sentido. Ya no se usan para contener algo, ahora se trata de lucir su decoración. A la hora de acomodar las vasijas, el trabajo le recordó las tumbas prehispánicas que se ponían al rey o al príncipe, alrededor de las cuales colocaban objetos que le servirían para ir a otro mundo.

Los espejitos desencadenan un juego de ''noche de estrellas", como si el ''entierro" estuviera al aire libre, más que oculto.

Remata el conjunto un cuadro del torso de un hombre que se pierde entre los mismos motivos surgidos de las talaveras. Con Instalación de luz el entrevistado celebra el cambio de significado de los objetos.

Uno de los antecedentes directos de Fragmentos fue la exposición Azul y blanco, realizada hace unos años en la Galería Pecanins, donde Márquez partió de la talavera para mezclarla con imágenes de la cultura popular.

Al respecto, comenta: ''Me interesa enriquecer mi trabajo con elementos ajenos, o así llamados, de la pintura, del 'gran arte', y voltear hacia las manifestaciones cotidianas. Para mí las artesanías pueden ser una obra de arte y a partir de ellas se puede hacer arte".

Márquez, quien también presentó la muestra Torsos en la galería de las gemelas Ana María y Teresa Pecanins, siguió trabajando con los motivos surgidos de la talavera. El cuadro que encabeza Instalación de luz da pie a las pinturas hechas al acrílico exhibidas en los demás cuartos que también retoman elementos prehispánicos.

''Mis cuadros -explica- me resultaban familiares con cosas que ya había visto, como los amates. Quería usar, por ejemplo, el colorido de la pintura de Palenque. Al volverlo a ver, me recordó otra cosa. También me trajo a la mente los códices prehispánicos. Así fui jugando con elementos que también tenía hechos, como unos torsos que son como si fueran esculturas griegas, que mezclé con los colores prehispánicos.

''Y les aumenté dibujos que semejan tatuajes. Como que el dibujo del cuadro en general, cuando pasa sobre la superficie de la figura humana, se convierte en tatuaje. Siempre ha habido en las culturas antiguas que las personas se dibujen o se pinten para ir a una ceremonia. Hoy día tiene otro significado que las personas se hagan tatuajes sobre el cuerpo."

 
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