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Cantares, coplas y un fandando, de Mario López

Rinden homenaje musical al mejor cantante juchiteco

ARTURO CRUZ BARCENAS

La vida le dio la oportunidad al intérprete y compositor juchiteco Mario López de rendir homenaje a una de las personas más importantes de su vida: su paisano, el músico Saúl Martínez, quien fue conocido como El trovador del recuerdo (fallecido en enero de 1969), a quien dedica su noveno disco, titulado Cantares, coplas y un fandango (Ediciones Pentagrama).

López es autor de un tema emblemático de la conciencia histórica: Mi abuelo ("Mi abuelo mató franceses y mi padre federales/ y yo tan sólo heredé un jacal y tres nopales/ Mi abuelo fue juarista y mi padre zapatista/ y yo siembro en tierra ajena/ y eso que soy agrarista").

En entrevista en su casa disquera habla de su nueva producción: "Hacer este disco era una ilusión y un compromiso, porque está dedicado al primer gran cantor de Juchitán, quien le dio proyección a la música tradicional istmeña. Antes de identificarse como excelente intérprete de esa música, Saúl Martínez se dio a conocer cantando vieja trova yucateca.

"Cuando él sale de Juchitán, por los años 30, busca su superación personal; viene al Distrito Federal, pero ya era un consumado guitarrista e intérprete de nuestra música. Llegó a ser un artista exclusivo de la XEW, en programas como La hora azul. Ahí le ponen el mote de El trovador del recuerdo."

Saúl Martínez no sólo cantó trova yucateca, sino temas de Agustín Lara y otros autores de la época. "Toca la guitarra como le enseñó un viejo maestro de Juchitán, Gilberto Orozco, nacido a fines del siglo XIX y todo un personaje.

"La guitarra la tocaba con el dejo del viejo son istmeño, con reminiscencias de la Conquista. Se tocaba con una dotación de guitarras, independientes del requinto y la armonía, una lira que se ha perdido en los músicos istmeños y juchitecos actuales, la del bordón, que va bordoneando y va haciendo el contracanto al requinto. Eso se oía a finales del siglo XIX.

"En el son istmeño se da un sincretismo con la música andaluza y el sentimiento del ay gitano; por eso nuestras canciones están plasmadas de ayes, como 'Ay, Sandunga', 'Ay, Llorona', como en el viejo cantar español y el gitano actual.

"Lo conocí, lo traté; empezaba a componer, siempre con la nostalgia por la música nuestra. Le llevé una pieza mía y me dijo que, dado que yo había llegado al la capital a estudiar, que estudiara. Fue algo muy fuerte, pero un día en un concierto oyó un son y me preguntó que de quién era, que le parecía magnífico. Le dije que era mío, y lo pidió para grabarlo".

Le grabó ese tema y otros más. En su nuevo disco, López incluye el son A esos ojos, que fue la conexión entre los compositores. "Fue la primera vez que me grabaron", precisó López. "Sentía una gran deuda con él y por eso hice este disco", finalizó el autor.

 
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