Usted está aquí: viernes 10 de marzo de 2006 Sociedad y Justicia Debe buscarse la autonomía pero sin ser irresponsables

Entrevista a ENRIQUE VILLA RIVERA, DIRECTOR GENERAL DEL INSTITUTO POLITECNICO NACIONAL

Debe buscarse la autonomía pero sin ser irresponsables

necesario, compromiso con la educacion, sin importar quien gobierne

El directivo asegura que en el futuro ve la mitad de los estudiantes del IPN atendidos de forma presencial y el resto, en campus virtuales, modelo que ahora les permite dar educación a 70 mil alumnos a distancia, diplomados y cursos de capacitación

LAURA POY SOLANO

Ampliar la imagen Enrique Villa Rivera, director del IPN, durante la entrevista con La Jornada Foto: José Antonio López

A 70 años de su fundación, la autonomía del Instituto Politécnico Nacional (IPN) aún es un reto que quedará pendiente ante la búsqueda de consensos para alcanzar un esquema en el que "todo se defina en la propia institución, pero sin caer en un modelo autonómico irresponsable", afirmó Enrique Villa Rivera, director general de esta casa de estudios.

En entrevista con La Jornada, en la que presenta un balance de la institución en el que analiza "fortalezas y debilidades", señala que de cara a los nuevos retos, el IPN debe avanzar no sólo en fortalecer un nuevo modelo académico e incrementar la calidad de planes y programas de estudio, sino en garantizar que el perfil de sus docentes "sea más pertinente con las necesidades de la institución", así como impulsar una modernización de la gestión institucional con un uso cada vez más eficiente de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

En el futuro, afirma, "veo a un IPN en el que la mitad de sus estudiantes serán atendidos de forma presencial y la otra mitad en campus virtuales, modelo que hoy nos permite atender a 70 mil estudiantes en modalidades de educación a distancia, diplomados y cursos de capacitación, proyecto con el que se pretende atender entre 5 y 10 por ciento de la matrícula total para 2007".

Sin embargo, reconoce que una institución con poco más de 133 mil estudiantes desde nivel medio superior hasta posgrado, 800 mil egresados en sus 70 años de actividades, y con una eficiencia terminal de 59 por ciento en bachillerato y 67 por ciento en licenciatura, también debe participar en la consolidación de políticas públicas "de largo alcance" que integren la participación de instituciones públicas de educación superior y el sector empresarial con una política de Estado en la materia.

Asegura que hay que hacer entender a los políticos que en el "sistema de capacitación de un país los resultados no son para el día siguiente. Debe haber políticas de largo alcance, de largo aliento, lo que nosotros llamamos una política de Estado que rebase las expectativas de un gobierno que dura seis años.

"No se puede estar inventando cada seis años un nuevo plan de ciencia y tecnología, un nuevo plan de educación superior sin dar continuidad a aquello que es fundamental como la generación de recursos humanos, de una capacidad instalada científica y tecnológica."

-¿Está preparado el IPN para desarrollarse con un posible gobierno de izquierda?

-El IPN es una institución, y como tal debe garantizar su buen desempeño sin importar el gobierno en el poder. Durante 64 años se desarrolló al amparo de una administración diferente a la actual, y durante seis años más el instituto trabajó con un gobierno de derecha, del Partido Acción Nacional, y no ha pasado nada, excepto que se va consolidando la institución.

Compromiso con la educación, sin importar el color

"Sin importar el color o la bandera del gobierno que gane la Presidencia de la República, debe existir un compromiso sólido y coherente con la educación superior, porque lo importante es la postura que tome el gobierno federal en turno frente el apoyo a la educación superior, con una actitud de fortalecer la capacidad instalada a nivel nacional para formar los futuros cuadros que va a requerir este país para mejorar sus condiciones sociales y su competitividad", señaló.

"Un gobierno que no entienda estos procesos en los que la única forma de ser más competitivos en la empresa es teniendo más científicos y tecnólogos trabajando, porque ahora ya no se requieren recursos naturales como única fuente de riqueza, ahora es necesario tener personas calificadas que generen conocimientos que se transformen en tecnología e innovación; sin esta lectura no vamos a salir del grado de subdesarrollo en que nos encontramos."

-¿Cuál debe ser la participación de las instituciones de educación superior en la creación de una nueva política para el sector?

-Todo el sistema de educación superior, y me refiero a los principales líderes, debe jugar un papel fundamental en la definición de las políticas públicas en la materia. También debe existir un compromiso de integrar más voces que señalen con claridad cuáles son los problemas que enfrenta el sistema, tanto en su financiamiento, como en la creación de nuevos espacios educativos para mejorar la cobertura, el problema de la calidad, asociado de forma importante a la disponibilidad de recursos, y la relación entre la formación académica y la inserción laboral.

"Estoy convencido de que en los próximos meses vamos a tener voces adicionales y con ello un mayor consenso en el grupo de rectores para poder insistir y hacer propuestas al que vaya a ser el próximo presidente, independientemente de los colores, y definir cuáles son los retos que enfrentamos y cuáles pueden ser las soluciones que sean factibles de implementar desde el gobierno federal", señaló Villa Rivera.

"Debemos ser mucho más protagonistas en las propuestas, en la definición de proyectos, y no sólo estar receptivos a que al próximo presidente de la República se le ocurra definir qué es lo que se tiene que hacer en educación superior."

-¿Qué pasa con la reforma a la ley orgánica de la institución y la construcción de su autonomía?

-En el tema académico, el Politécnico es prácticamente autónomo, pero como organismo desconcentrado, los recursos financieros que utiliza la institución a veces se ven limitados en su uso oportuno y en la flexibilidad de los tiempos para su programación.

"Ese será un punto que seguramente tendremos que resolver en el futuro, porque hablar de modificaciones a la ley orgánica de una institución de educación superior es como discutir el aborto en la familia mexicana, es un tema que divide, y debemos ser responsables para construir consensos en el futuro. Debatir con la comunidad cuál es el mejor modelo jurídico que debe tener la institución y avanzar en ese sentido.

"No haber abordado el tema de las modificaciones del estatuto jurídico del IPN es un pendiente que dejaré en mi gestión como una acción que hicimos a propósito porque pensamos que era más urgente dedicarnos a mejorar las condiciones del servicio educativo con un mayor impulso a la calidad, a la actualización de nuestros cuadros docentes y a la modernización de la infraestructura.

"También analizamos el tema político, sabíamos que la situación en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República no era la más adecuada en la construcción de un consenso. Sabíamos que el propio Poder Ejecutivo no tenía los puentes para poder negociar una propuesta de esta naturaleza, por tanto decidimos, y creo que el tiempo nos dará la razón, que lo mejor era aplicar nuestros esfuerzos en las tareas más sustantivas para el IPN."

 
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