Usted está aquí: jueves 30 de marzo de 2006 Política Las protestas lograron un giro en el debate: Papademetriou

Los legisladores deberán evaluar el contexto, señala

Las protestas lograron un giro en el debate: Papademetriou

DAVID BROOKS CORRESPONSAL

Nueva York, 29 marzo. La sociedad se ha pronunciado y con esa acción logró anular las perspectivas de una legislación expresamente antimigrante, consideró el experto en política migratoria Demetrios Papademetriou.

"Se ha dado un giro extraordinario en el ímpetu de este debate", indicó en entrevista telefónica con La Jornada, y cambió quién define el rumbo de esta discusión dentro y fuera de Washington. En gran medida, esto es resultado de las movilizaciones masivas realizadas en todo el país. "Esto es una democratización de la política migratoria", manifestó Papademetriou, codirector y fundador del Instituto de Políticas Migratorias, con sede en Washington.

El hecho, por diseño o por suerte, de que las movilizaciones fueran pacíficas, que no tuvieran el aspecto de ser "amenazadoras", además de sus enormes dimensiones, hicieron posible que los políticos no pudieran ignorarlas ni descartar su mensaje, comentó.

Esto, y el hecho de que actores sociales poderosos, como la Iglesia católica, no sólo se sumaran a este movimiento, sino que "declararan la guerra contra un proyecto de ley ya aprobado por la Cámara de Representantes -la iniciativa Sensenbrenner-, son factores que han provocado un giro en el debate".

La aprobación del proyecto en el Comité Judicial de Senado fue en parte logro de este movimiento, estimó el analista, lo cual es prueba de este dramático giro en el debate sobre migración. Pero no sólo fue eso, sino las movilizaciones y ahora el nuevo ímpetu en el Congreso. Papademetriou afirmó que estos hechos determinan ya "la arquitectura" de cualquier ley que sea elaborada por el Congreso, la cual deberá incluir los elementos básicos de un programa de trabajadores huéspedes, un mecanismo de legalización de indocumentados y mejores medidas de seguridad fronteriza.

Señaló que quedó anulada una ley enfocada exclusivamente en la seguridad fronteriza y en la criminalización de los indocumentados, elementos de la iniciativa Sensenbrenner aprobada por la Cámara, y la propuesta paralela promovida por el líder de la mayoría del Senado, Bill Frist. Sin embargo, consideró que sí habrán algunas medidas de seguridad en la propuesta final, incluyendo más agentes de la Patrulla Fronteriza, pequeños muros "simbólicos" y tal vez una criminalización mínima, es decir, determinar la estancia indocumentada como "infracción" y no como delito.

El solo hecho de la aprobación de este proyecto de ley en el Comité Judicial del Senado ha cambiado el juego político sobre la migración en Washington. Papademetriou lo comparó con un juego de futbol: "en el primer minuto del partido un equipo mete un gol (el de Sensenbrenner); transcurre el tiempo, estamos ya en el minuto 43 y todo indica que así va a quedar. Pero en el 44 se logra anotar el del empate. Todo cambia. Ahora, cuando el Senado concluya su debate, y si logra aprobar un proyecto de ley, estaremos en el medio tiempo. En el segundo tiempo empieza el partido real".

Y es en ese "segundo tiempo", señaló, cuando habrá cambios entre los jugadores. "Ahora podrá jugar más la Casa Blanca, que hasta ahora no ha participado mucho", pero a la vez las fuerzas pro reforma migratoria también podrían cambiar -"unos verán el vaso medio lleno y otros medio vacío"- al tratar de evaluar si cualquier proyecto de ley que surja del Senado y, más importante, de la negociación de las dos versiones entre la Cámara y el Senado, es aceptable o no. Entonces, la Cámara de Comercio y algunos sindicatos podrían decidir aceptar algo, mientras otros integrantes de esa amplia y variada coalición pro reforma podrían decidir que debe rechazarse esa propuesta.

Papademetriou advirtió que al avanzar el proceso, el factor de las elecciones legislativas de noviembre empezará a ser cada vez más importante en la culminación del juego. Los legisladores de ambas cámaras tomarán eso en cuenta para determinar qué y cómo negociar, y no cuáles son las opciones razonables para abordar el tema migratorio, sino los costos y beneficios políticos para cada partido.

Recordó que los legisladores analizarán cuidadosamente el impacto político de cualquier decisión, en particular sus consecuencias electorales, al igual que la Casa Blanca. Puso como ejemplo el hecho de que la Iglesia católica a escala nacional -incluyendo algunos obispos conservadores- ha manifestado su oposición a todo proyecto que criminalice y abuse de los derechos de los inmigrantes. "Algo así como 60 por ciento de los católicos votó por el presidente" en muchos asuntos, son aliados de su partido. "Cuando la jerarquía y las bases de esta Iglesia se pronuncian contra las medidas conservadoras, Bush y su gente toman nota".

El experto retomó el tema de las movilizaciones -en las que la Iglesia fue actor clave-, y señaló que "fueron un despertador, hasta para gente como yo". Agregó que si estas expresiones masivas continúan de manera pacífica y con la demanda principal de contribuir a crear un país (Estados Unidos) más unido y mejor, "yo mismo participaré en la próxima manifestación, por primera vez en mi vida".

 
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