Usted está aquí: viernes 31 de marzo de 2006 Opinión CIUDAD PERDIDA

CIUDAD PERDIDA

Miguel Angel Velázquez

El magistrado Bermúdez destruye la memoria del TEDF

El organismo, sin credibilidad en la víspera del 2 de julio

ES MUY probable que el político más despreciado por la gente sea Diego Fernández de Cevallos, y uno de los puntos que abonaron, principalmente, a esa percepción fue aquel muy triste episodio en el que el panista llevó a la hoguera las boletas de la elección presidencial de 1988, para borrar la memoria de una injusticia.

AHORA, UN protopanista, un magistrado del Tribunal Electoral del Distrito Federal (TEDF), sentenció al silencio de la destrucción la memoria de las reuniones privadas, pero oficiales, de ese organismo, con el fin evitar el escrutinio de hoy o de mañana, de su actuación, por las autoridades judiciales.

ESTUARDO MARIO Bermúdez, el magistrado que pidió un presupuesto para deshacerse de dos reporteras molestas para su quehacer, con el dinero del erario público, busca borrar la huella de su perversión, y mutila la memoria pública, como lo hiciera Fernández de Cevallos para favorecer a Carlos Salinas de Gortari.

A LAS 17 horas del día de ayer se inició la destrucción de la memoria de las sesiones privadas del pleno del TEDF. La medida fue promovida por Estuardo Mario Bermúdez, según nos cuentan, y además de la aberración que ya hemos descrito, se suma ahora la de evitar que la gente se entere de qué y cómo actuaron los magistrados en una serie interminable de acciones que han sido asesinadas por el miedo a la verdad.

ES COMUN, porque es una constante, que tanto los panistas militantes, así como sus apóstoles disfrazados, metidos en organismos autónomos o en la misma estructura de gobierno, mientan, oculten, engañen, destruyan. Y no hace falta desmenuzar cada una de las falacias del panismo, están a la vista. Esta vez hablamos de un órgano que tendrá en sus manos las controversias que pudieran sucederse luego de la elección próxima.

LO HEMOS tratado de explicar en este espacio. Si un organismo del tipo del Tribunal Electoral del DF no tiene credibilidad, es más, si su actuación puede ponerse en duda, la menor que sea, el proceso postelectoral que caiga en las manos del TEDF no tendrá el respaldo de la imparcialidad, que es condición fundamental.

EL TEDF ha enfrentado una serie de dudas sobre su actuación. Desde la compra de un edificio en un precio demasiado alto, a decir de la algunos magistrados, la adquisición de automóviles inecesarios para los magistrados, hasta la rectitud en sus juicios en lo electoral. No hay credibilidad, entonces, del organismo.

ES MUY grave que en el último lapso de la muy larga lucha por los puestos políticos que estarán en juego el 2 de julio próximo, un organismo de la importancia del Tribunal Electoral del Distrito Federal esté en tela juicio por su actuar.

LA DEBILIDAD de la presidencia del organismo ha dado como resultado que Estuardo Mario Bermúdez se monte en los hombros de esa presidencia para llevar, por su propio camino, los pasos del tribunal.

PERO ESTA vez, con la idea de destruir la memoria del tribunal se ha ido muy lejos. Parece que en la Asamblea Legislativa de esta capital se ha propuesto indagar qué sucede en el tribunal. Si conocemos bien el actuar de la ALDF el proceso será lento, y por ello tardado, pero las elecciones están a la vista y el organismo en cuestión.

NO HAY peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que ignora las palabras que se le dicen a gritos. El tribunal está en cuestión, alguien tiene que hacer algo, pero ya. Después nadie podrá reclamar si las boletas, si las pruebas de un fraude, también se destruyen.

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