Usted está aquí: sábado 15 de abril de 2006 Opinión No al populismo como forma de gobierno

Enrique Calderón A.

No al populismo como forma de gobierno

Es totalmente entendible que cuando una nación pasa por una crisis económica o se enfrenta a las consecuencias de un desastre natural, su gobierno dé prioridad y dedique su atención y los recursos a su alcance a aliviar las condiciones de sufrimiento o de riesgo de la población, en especial de los grupos más afectados.

Cuando los problemas económicos persisten es posible que amplios sectores de la sociedad vean decaer sus ingresos hasta niveles que imposibilitan cualquier expectativa de desarrollo personal y familiar futuro. La sola sobrevivencia de cada día se convierte en el único motivo de lucha, y aspectos tan elementales como la dignidad e inclusive la ética pasan a ser secundarios. En estas condiciones es claro que las acciones para asegurar condiciones mínimas de subsistencia y mejorar en lo posible los servicios de salud, educación y alimentación constituyen compromisos ineludibles para un gobierno responsable, por lo que de ninguna manera pueden ser consideradas populistas.

Considero que el populismo es otra cosa, aunque las acciones de un gobierno populista pueden parecerse a las descritas, cuando no están acompañadas de programas de acción destinados a eliminar las condiciones generadoras de la crisis o del estancamiento económico.

Un buen gobierno es aquel que proporciona alivio a las carencias sociales y que al mismo tiempo ataca las causas de esas carencias, generalmente creando empleos y activando la capacidad productiva, mediante políticas orientadas a fomentar la inversión y desarrollando estrategias que eleven la competitividad del país.

Esto, que se dice fácil y que puede ser descrito también con facilidad, implica la solución de problemas complejos, una clara visión de futuro y la voluntad política para su realización completa. Cuando los gobiernos fallan en esto, les queda la opción fácil de crear apariencias de bienestar mediante dádivas insostenibles y del ofrecimiento de beneficios quiméricos. Esto es lo que caracteriza a los gobiernos que llamamos populistas, a los cuales, inclusive en su afán de perpetuarse en el poder, les interesa mantener las condiciones de subdesarrollo para hacer sus dádivas siempre atractivas.

Coincido con Vicente Fox en su discurso de rechazo al populismo, que a nada bueno conduce; al mismo tiempo, no me sorprende que su gobierno sea el más populista de la historia moderna de nuestro país; para fundamentar esta afirmación me apoyo en los espots publicitarios con los que su gobierno nos bombardea sin piedad hoy día, sin mencionar logro ni programa alguno para incrementar nuestra capacidad productiva o nuestros niveles de competitividad; sus mensajes dan cuenta de seguros populares, de seudobecas de apoyo a estudiantes, de créditos microscópicos para changarros, etcétera, pero de ningún avance en materia de fomento, de innovación o de infraestructura productiva.

Por lo que el Presidente dice me imagino que el populismo con el que gobierna debe ser, para él, motivo de pesar y de vergüenza, porque seguramente sabe que se origina en su fracaso personal de gobierno en todos los ámbitos, trátese del campo, de la economía, de la educación o de la soberanía nacional. Su gobierno no puede ni tiene que hablar de nuevos centros de investigación, de nuevas universidades, de desarrollo tecnológico, de avances en materia de comunicaciones y transportes, de crecimiento en las industrias pequeñas y medianas, sus logros son sólo asistenciales, electoreros y, por tanto, populistas.

Afortunadamente, su periodo como mandatario de México está por concluir. Sólo resta insistir en que el próximo presidente se aleje del proyecto nefasto que este gobierno siguió y que tanto daño ha causado a nuestro país; el populismo debiera dejar su lugar a políticas de crecimiento económico y de desarrollo tecnológico que nos permitan recuperar los tiempos perdidos. ¿Será esto posible?

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.