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Se cuentan 206 actividades en 28 foros de esa ciudad

Astrid, Eugenia e Iraida cierran festival de Zacatecas

ARTURO CRUZ BARCENAS ENVIADO

Ampliar la imagen El concierto de clausura convocó a una multitud en la plaza de armas Foto: Haydeé Santillán

Zacatecas, Zac., 17 de abril. Eugenia León, Astrid Hadad e Iraida Noriega cerraron este domingo el 20 Festival Cultural Zacatecas 2006, que constó de 206 actividades en 28 escenarios. En la plaza de armas llena, la gobernadora Amalia García Medina lo clausuró oficialmente y rindió homenaje "al 50 por ciento de los zacatecanos, quienes la abandonan para irse a trabajar a Estados Unidos", y anunció para el 2 de mayo al grupo portugués Madredeus.

Astrid Hadad comenzó su espectáculo de cabaret Oh, diosas, en el que realiza ocho cambios de vestuario, con atuendos ingeniosos en su estética y plenos de humor cáustico. "Sean muy bien venidas... a las mujeres nos cuesta mucho trabajo venirnos", expresó.

Para Astrid, el hombre es un ser impotente, que eyacula precozmente, macho y, por lo tanto, inmaduro. E instó a recurrir a los amantes. Todo en broma.

Llegó vestida de Venus, que nació de la sangre de unos testículos. "¡Qué cosa más horrorosa! ¿Puede haber algo más asqueroso? Sí: nacer de la baba de Fox. Cuando Venus nace y sonríe los árboles dan fruto. Ella da amor... sin amor somos como un chilango en medio del Zócalo."

Venus nace en una concha, "pero como no nos alcanzó el presupuesto vengo en una tina". Sigue la diosa china Quan Yin, representada por una Virgen de Guadalupe con adornos chinos ("es mi venganza ante sus productos piratas"). Cantó Chiquita, pero golosa. Luego salió con un disfraz morado con mazorcas "transgénicas, que se ven muy bien, amarillas, pero que no saben a nada". Es la diosa de la agricultura. Así se sucedieron Diana Cazadora, con "muchas chiches, grandotas y chiquitas". Es la reina del heavy nopal.

Eugenia León llegó con un collarín producto de una lesión ocasionada por un accidente automovilístico y recientemente fue operada del apéndice.

Así subió Eugenia. Comenzó con Serenata sin luna. "Estoy un poco averiada, pero no vine a condolerme", dijo. Siguió con El jarabe loco, Santa, de Agustín, y Color morena la piel y La laguna del ostión, de David Haro.

Usted y un poco de jazz

A dueto con Iraida Noriega cantó Usted, y con un sabor jazzeado prosiguieron con La puerta ("se cerró detrás de ti") y Summertime.

Eugenia continuó con El fandango aquí, de Marcial Alejandro, con la que ganó el Festival OTI en 1985. Como yo te amé y los tangos Nostalgia, con el bandoneón de Gabriel Fernández; Los pájaros perdidos, clásica. Renaceremos, de Astor Piazzola, que provocó escalofrío. Fue una de las mejores interpretaciones de la noche.

Cantó Las golondrinas, porque hay canciones, aseguró, que tienen una belleza que debe recuperarse. Para Elena Poniatowska dedicó La marcha de los cangrejos, donde se habla de traidores, de conservadores y de patriotas que no se amilanan ante el poder.

Con el Mariachi Reyes de Zacatecas llevó el festival a un sentimiento de mexicanidad. Paso del Norte, el corrido que por acá pega en el alma por ser tierra de migrantes a EU. Paloma negra creó un coro al unísono. Pero con Vámonos, de José Alfredo, Eugenia lució sus cualidades vocales, su técnica. Fue el acabóse. Sostuvo "¡Vá-mo-nos!" hasta casi reventar los pulmones de quienes pretendieron seguirla. Cientos se levantaron de sus sillas.

El mariachi tocó la tradicional Marcha Zacatecas. En el firmamento oscuro la pirotecnia iluminó la noche. "La pirotecnia también es cultura", dijo el maestro de ceremonias. Ante el estruendo, los murciélagos volaron, al igual que palomas zocaleras.

 
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