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Tras 20 años, la cifra de víctimas mortales es objeto de enconadas discusiones

Chernobyl, desastre nuclear producto de una fatídica combinación de errores

Miles de personas quedaron expuestas a la radiactividad por el hermetismo del gobierno soviético

JUAN PABLO DUCH CORRESPONSAL

Ampliar la imagen Imagen del cuarto reactor que explotó en la planta nuclear de Chernobyl en abril de 1986. La foto es de noviembre de 2000 Foto: Ap

Ampliar la imagen Un ucraniano se manifiesta contra el uso de la energía nuclear en la inauguración, ayer, de un ciclo de conferencias en Kiev sobre la tragedia de Chernobyl Foto: Reuters

Moscú, 24 de abril. La fatídica combinación de errores humanos, defectos en el diseño del reactor y un experimento mal realizado que pretendía obtener datos para aumentar la seguridad de la energía atómica, provocó el mayor desastre nuclear de la historia el 26 de abril de 1986.

La doble explosión del cuarto reactor de la central de Chernobyl, Ucrania, entonces república de la Unión Soviética, utilizada tanto para generar energía como para obtener plutonio con fines militares, lanzó a la atmósfera toneladas de dióxido de uranio y sustancias como estroncio, cesio, americio y el mismo plutonio, que formaron una enorme nube radiactiva.

Las partículas contaminantes, esparcidas por fuertes vientos, afectaron un vasto territorio de Ucrania, Bielorrusia y Rusia habitado por 8 millones de personas, fundamentalmente, y alcanzaron luego, en menor grado, los países escandinavos y los de Europa Oriental, Alemania y Gran Bretaña, entre otras partes de Europa.

La radiación de Chernobyl -equivalente, según diversas estimaciones, a entre 200 y 500 veces la ocasionada por las bombas atómicas que Estados Unidos arrojó sobre Hiroshima y Nagasaki- a lo largo de estas dos décadas se cobró ya cerca de 300 mil vidas, aunque es realmente difícil determinar cuántas personas morirán todavía a consecuencia indirecta de la catástrofe nuclear.

Las estadísticas de víctimas mortales varían mucho y son objeto de enconadas discusiones entre dependencias del sistema de Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales que utilizan diferentes metodologías.

De acuerdo con datos de la Unión Chernobyl de Rusia, en estos 20 años murieron casi 100 mil liquidadores, como se denomina aquí a los militares, bomberos, obreros, ingenieros y voluntarios movilizados en toda la Unión Soviética, entre 1986 y 1989, para sofocar el incendio de nueve días que estalló tras las explosiones, limpiar los escombros, desactivar el territorio más contaminado y construir el sarcófago de hormigón y acero que selló el reactor destruido, como preludio del cierre definitivo de la planta atómica en diciembre de 2000.

Dice Greenpeace que hubo unos 200 mil "muertos adicionales"

La organización ecologista internacional Greenpeace sostiene que los últimos estudios demuestran que entre 1990 y 2004 el desastre de Chernobyl causó cerca de 200 mil "muertes adicionales" en Ucrania, Bielorrusia y Rusia, al tiempo que advierte: "Sólo el análisis de las enfermedades oncológicas revela que cerca de 100 mil de las futuras muertes por cáncer en el mundo serán a consecuencia de esa catástrofe".

Ciertamente, es preocupante el aumento del número de fallecidos por enfermedades oncológicas, en primer término cáncer de tiroides y leucemia, que cada año merman las filas de los 700 mil liquidadores que quedan, muchos de ellos inválidos, y los 164 mil habitantes que tuvieron que ser evacuados de las regiones más afectadas, aquellos que vivían en lo que lo que ahora se conoce como zona de exclusión en un radio de 30 kilómetros alrededor de la central de Chernobyl.

Sin embargo, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) formulan un pronóstico extrañamente moderado. Dicen que Chernobyl aún causará la muerte por cáncer de tiroides a únicamente 3 mil 940 de las 568 mil personas que cataloga como más afectadas por la radiación.

Un informe alternativo de científicos británicos, presentado en fecha reciente en Kiev por Rebecca Harms, miembro del Parlamento Europeos por los verdes, afirma que dos terceras partes de la radiación generada por Chernobyl, fuera de Ucrania, Bielorrusia y Rusia, afectó a habitantes de otros países de Europa, lo cual obliga a elevar tan sólo ahí el pronóstico de muertes por cáncer a entre 30 mil y 60 mil casos.

Veinte años después se sabe, minuto a minuto, lo que ocurrió la noche del 25 al 26 de abril de 1986 en Chernobyl, pero por aquellas fechas aquí, acorde con la política informativa de la dirigencia soviética, prevaleció el más absoluto hermetismo, lo cual expuso a miles de personas a dosis de radiactividad que pudieron haberse evitado.

Todavía no es claro si ello se debió a que el Politburó del Partido Comunista de la Unión Soviética, la instancia máxima de poder en esa época, intentó minimizar la magnitud del desastre nuclear en los primeros días o, como asegura Mijail Gorbachov, a la sazón número uno soviético, el Kremlin recibió información "a medias" y careció de elementos para evaluar la gravedad de lo ocurrido en Chernobyl.

El coronel Yuri Veremeyev, que fue uno de los primeros liquidadores en acudir a la planta nuclear, advirtió un desconcierto completo en las autoridades civiles a cargo de las labores para controlar los efectos inmediatos de la catástrofe, lo que hizo que se perdiera un valioso tiempo, mientras la población civil seguía recibiendo dosis de radiactividad en una zona cada vez más extensa.

Según cifras de los respectivos gobiernos, en Ucrania, uno de los dos países más contaminados, la radiactividad afectó a 2 millones 600 mil habitantes, de ellos 600 mil niños; en el otro, Bielorrusia, a un millón 700 mil habitantes, de ellos 360 mil niños.

"Ilustres académicos y físicos nucleares ni idea tenían de qué había que hacer después del desastre que ellos mismos provocaron y daba pena verlos, con las manos temblorosas y los rostros desencajados, preocupándose tan sólo por eludir su responsabilidad", relata Veremeyev.

En su opinión, y este experto ha dedicado años al estudio de lo ocurrido esa madrugada en Chernobyl, los directivos de la central nuclear cometieron al menos diez errores que desencadenaron la tragedia.

El más grave fue su decisión de experimentar, aprovechando el cierre por mantenimiento del cuarto reactor, cuánto tiempo podrían las turbinas abastecer el sistema de refrigeración, en caso de que la fuente de energía exterior fuera cortada.

Ese experimento acabó en doble explosión y tendrá que pasar aún mucho tiempo para que dejen de causar daño las secuelas radiactivas de esta catástrofe que, a la fecha, siguen contaminando 200 mil kilómetros cuadrados en Bielorrusia, Ucrania y Rusia, un extenso territorio habitado -a falta de opciones de reubicación- por más de seis millones de personas.

 
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