Usted está aquí: miércoles 26 de abril de 2006 Espectáculos Lamentable papel de la izquierda en la aprobación de la ley Televisa: Mendoza

Teletiranía, su reciente documental, ofrece un panorama sobre la situación de la tv

Lamentable papel de la izquierda en la aprobación de la ley Televisa: Mendoza

"Hay una privatización de las conciencias; el Estado paga para que las televisoras digan cómo votar"

TANIA MOLINA RAMIREZ

Ampliar la imagen Carlos Mendoza Foto: Roberto García Ortiz

La izquierda jugó "un lamentabilísimo papel" en la aprobación de la llamada ley Televisa, asegura Carlos Mendoza, director del canalseisdejulio, en entrevista con La Jornada. A ella le tocaba defender los intereses del pueblo y no lo hizo. No sólo fue culpa de los legisladores, sino en general del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y, en particular, de su candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, por mantener "una postura ambigua" frente a las televisoras, cuidándose de no ofenderlas y aprovechando toda oportunidad "para decir que no están tan mal". "Le entró al juego", resume Mendoza: "cree que puede volver vegetariano al tigre".

Tras la emisión de los espots del PAN que dicen que López Obrador es un peligro para México, parecía que el candidato de la Coalición por el Bien de Todos asumía otra postura (la guerra sucia la negoció "Salinas en una reunión con Televisa en 2003"). Sin embargo, antier se desdijo.

Mendoza, reconocido documentalista que ha seguido de cerca la historia de las dos principales televisoras de nuestro país, presentó recientemente Teletiranía, documental 51 del canalseisdejulio, que ofrece un exhaustivo panorama de la situación de este medio electrónico y da elementos para comprender las implicaciones de la ley Televisa.

La reforma concede el control de la industria de la televisión a las dos empresas dominantes, Televisión Azteca y Televisa. Permite a quienes tienen licencia dominar los servicios de televisión, telefonía y transmisión de datos por banda ancha.

El duopolio acapara cerca de 80 por ciento de la audiencia y 80 por ciento de los recursos de los partidos políticos, lo cual, dice Mendoza, implica una "privatización de las conciencias. El Estado paga para que las televisoras nos digan cómo votar".

Las televisoras "se suben al ring. Creen que disimulan, pero es obvio que juegan sus intereses en la contienda, con el agravante de que es dinero del erario". Situación que le debemos al Presidente, señala Mendoza, por haber eliminado el 12.5 por ciento de tiempo aire del Estado (decreto del 2 de octubre de 2002). Ese 12.5 por ciento "podía haber pagado toda la publicidad sin costo para el erario", en vez de que el IFE transfiera "una millonada del pueblo, por medio de los partidos, a manos de las televisoras, que son las grandes ganadoras de las elecciones".

Por si fuera poco, sigue Mendoza, se trata de una televisión con contenidos pobres, "en manos de mercaderes insaciables, analfabetas funcionales, gente sin imaginación y sin escrúpulos", que hace una televisión "con muy poco cariño, con muy poco cuidado por la gente".

Desmesurado poder empresarial

Mendoza explica que la teletiranía, expuesta en el documental, tiene los siguientes elementos: "un desmesurado poder empresarial, incluso fáctico, que deriva de concesiones públicas; un poder 'informativo' que proviene de una mezcla de lo mercantil con los intereses políticos de quienes manejan estas televisoras; y un desprecio absoluto por las condiciones de atraso educativo y cultural del país". La reforma "consolida" estos elementos.

Al documentalista lo inquieta que "haya empresarios que le puedan decir a las máximas autoridades del país (qué hacer), y que éstas se tengan que agachar ante el poder mediático", sobre todo "porque las televisoras tienen un poder de facto de destrozar o presuntamente destrozar la figura pública de un político".

Ejemplo de ello es Arturo Montiel, a quien "despedazó la misma empresa que le había sacado millones de pesos por concepto de publicidad. Es una perversa mezcla de intereses mercantiles y políticos. Ya no son un medio, son parte en la vida política del país".

Y la lógica que prevalece, sigue Mendoza, es "la gangsteril: te vendo protección". Se trata de "la subordinación de una clase política que le teme a la televisión".

El que no sale en la televisión, dice el senador panista Javier Corral en el documental, no existe.

La cinta documenta tres momentos claves de la llamada "televisión golpista": el asalto al cerro del Chiquihuite, cuando "un comando armado se apropia de un bien nacional"; el decreto del 2 de octubre de 2002, y el caso Stanley. También se remonta al 68; 1994 y el levantamiento zapatista, y a la huelga universitaria.

Desde que salió Teletiranía, a finales del año pasado, se ha exhibido sobre todo en universidades. En un mes se agotó el primer tiraje de mil ejemplares. Actualmente está a la venta la nueva edición.

El dvd incluye extensas entrevistas con senadores opuestos a esa ley, a un especialista en medios electrónicos y a un magistrado del Tribunal Electoral del Distrito Federal.

En la parte inicial del documental, Mendoza dice: "El sistema de educación pública, con la muy honrosa salvedad de la UNAM, está devastado". Sumado a esto, "el retraso educativo está relacionado con la influencia desmedida de las televisoras. Los niños pasan más tiempo frente a un televisor que en un aula".

Tv Azteca y Televisa, pues, "tienen la posibilidad de mangonear las preferencias de la gente y las imágenes de los candidatos. Me parece la mejor constatación de que la transición a la democracia en México es un fracaso", asegura.

A juicio de Carlos Mendoza, "la sociedad está pendiente (de las reformas), pero no se puede mover si el partido que se supone que está identificado con sus intereses (el PRD) se inclina ante las televisoras. Tal vez por eso vemos protestas muy respetables, pero menores".

En los próximos días se verá si el recién constituido Frente Nacional Ciudadano para la Democratización de los Medios de Comunicación canaliza este malestar.

"A la mejor el sentimiento de que la gente fue agandallada es mucho mayor que la expresión pública que ha tenido. A la mejor se lo están guardando, pero no hay ningún indicador para saberlo", expresa.

Sin concesiones

En cambio, Mendoza no acepta concesiones con la izquierda: "Ha tenido una actitud de sumisión, que quedó plasmada cuando el parlamentario de izquierda, Pablo Gómez, dijo que se le chorrearon los frenos. ¡No puede ser que la izquierda haga semejante ridículo frente a un asunto de tal importancia!

"Hablo de la izquierda, porque ella debería tener clara la amenaza que representa para los intereses del pueblo de México."

Y, ¿qué se podría hacer ante la situación de la televisión?

"Primero, hacerle frente a la concentración de frecuencias: repartirlas en más manos", y no en función de las influencias o sólo el proyecto financiero, sino también el cultural.

Lo siguiente sería reglamentar desde la óptica de un bien público.

Por lo que toca a los medios públicos, "fortalecerlos seriamente, (crear) una televisión competitiva que apele a otros valores éticos y estéticos".

Hoy, mientras tanto, dada la concentración de frecuencias, "sin paralelo en el mundo", dos familias deciden lo que ve una nación, explica el documental.

"Antes, Azcárraga era soldado del PRI: ahora Fox es soldado de Azcárraga", concluye Carlos Mendoza.

Teletiranía. La dictadura de la televisión en México, de Carlos Mendoza, canalseisdejulio (2005), 85 minutos. [email protected] Tel: (55) 5355-8572.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.