Usted está aquí: domingo 30 de abril de 2006 Vox Libris El mundo existe porque todavía hay niños

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El mundo existe porque todavía hay niños

En esta antología el lector encontrará fragmentos poéticos en los que Fernando Pessoa (1888-1935) define, recuerda y evoca las sensaciones y vivencias de su infancia.

La selección de textos fue realizada por Rodolfo Fonseca, editor creativo que ha participado en numerosas antologías de poetas como Sor Juana Inés de la Cruz, Ramón López Velarde, Efraín Huerta y José Juan Tablada.

De niño a Fernando Antonio Nogueira Pessoa -nombre completo del poeta portugués- le gustaba leer, escribir, aprender idiomas e imaginar que vivía muchas vidas. Cuando se convirtió en adulto le gustaban básicamente las mismas cosas.

Los poetas generalmente conservan cualidades de la infancia como la alegría de vivir, la capacidad de sorprenderse con el mundo, la conciencia de que los pequeños objetos sin importancia pueden ser maravillosos, las ganas de jugar, de imaginar, de crear y transmiten todo esto en sus poemas.

El mundo puede existir porque todavía hay niños, o porque hay infancia, señala Francisco Cervantes en el prólogo del libro. ''El mundo es un infante. El día que el mundo deje de ser un infante, desaparecerá. Yo diría que la infancia es la sangre de la existencia y creo que una vida en la que no hay infancia no tiene sentido, ni es buena para nadie. La infancia es la esencia del mundo y de la naturaleza".

Cervantes considera que la buena poesía, si uno la lee bien en la infancia, se quedará en nuestra vida. Así que esta antología además de permitirle al niño conocer los versos de Pessoa, ayudará a que los pequeños se acerquen a la poesía.

En cada uno de sus poemas, Pessoa se refiere a su niñez, fue un hombre que vivió jugando: ''Cuando los niños juegan/ y los oigo jugar,/ algo dentro del alma/ se comienza a alegrar".

El poeta escribió pensando en su infancia. Era un hombre que vivía como niño. En sus poemas describe aquellos años en los que jugaba junto al muro del patio tirando una pelota o cuando la criada vieja le contaba cuentos de hadas.

Para el autor de El libro del desasosiego, el más antiguo alimento de su infancia fueron las numerosas novelas de misterio y de aventuras.

A Pessoa se le conoce por su obra. No viajó, no se casó ni tuvo hijos, es más ni siquiera publicó muchos libros. Se dice que siempre fue un hombre un poco triste, solitario, y extraño, lo cual se explica por la temprana muerte de su padre.

En vida, Pessoa no conoció el éxito literario, sus grandes poemas ni siquiera fueron publicados, pero antes de morir en 1935, dejó un gran baúl que escondía un verdadero tesoro: la obra de uno de los grandes poetas del siglo XX.

Pessoa: infancia sin fin
Selección de textos: Rodolfo Fonseca
Editorial: Ediciones El Naranjo

Número de páginas: 102

Precio de lista: 155 pesos

Textos: Fabiola Palapa Quijas

 
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