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En Chile, debate sobre qué destino dar a millonarios ingresos por exportación de cobre

Sigue bonanza petrolera; no se refleja en inversión y crecimiento

Aquí, despilfarro

ISRAEL RODRIGUEZ J.

Ampliar la imagen Gastar los recursos extras por exportaci�n de cobre, piden 64 por ciento de los chilenos. En la imagen, planta metal�rgica alemana FOTO Ap

La bonanza petrolera continúa y en lo que va de 2006 el precio del barril de la mezcla mexicana de exportación tiene un incremento acumulado de 24.12 por ciento y una cotización promedio de 52.36 dólares por barril, de acuerdo con el reporte más reciente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sobre la evolución del mercado petrolero.

De esa manera, el precio de la mezcla mexicana de petróleo crudo de exportación se ubica 15.86 dólares por arriba de la cotización establecida y aprobada por el Congreso en el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos para 2006, de 36.50 dólares por barril.

Según los cálculos privados más conservadores, a fin de año los ingresos adicionales por sobreprecio del crudo mexicano superarán 80 mil millones de pesos.

Así, se prevé que al concluir este sexenio se habrán obtenido al menos 290 mil millones de pesos adicionales como resultado de las altas cotizaciones del crudo a nivel internacional prevalecientes a partir de 2002.

Ineficiencia foxista

Sin embargo, la ineficiencia administrativa del gobierno foxista no ha logrado que estos recursos extraordinarios que se presentan una sola vez, hayan sido canalizados a la inversión y el crecimiento de la capacidad productiva del país. Por el contrario, existe una deficiente rendición de cuentas de estos recursos, aunada a una mayor contratación de deuda.

En reiteradas ocasiones el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, ha criticado la forma en que se han despilfarrado estos cuantiosos recursos, los cuales se han canalizado principalmente al gasto corriente de la administración pública.

A su vez, la SHCP estima que en mayo de 2006 el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación se ubicará en 58.48 dólares por barril (159 litros), precio superior en 46 por ciento al de mayo de 2005 y en 1.2 por ciento al de abril pasado.

El volumen de exportación de crudo mexicano programado para mayo de este año se ubicó en un millón 817 mil barriles diarios, menor en 1.3 por ciento al del mismo mes de 2005 y en 10.1 por ciento al de abril pasado.

Con base en las perspectivas de algunos analistas, Hacienda difundió que se prevé que los precios del crudo retrocedan en 2007, para superar ligeramente los 58 dólares por barril. El sondeo para 2006 resultó en un consenso de 64.04 dólares por barril, más de tres dólares por encima de la estimación de principios de abril, que lo situaba en 60.77 dólares por barril.

Al 10 de mayo, los precios spot (hidrocarburos para entrega inmediata al precio vigente) de los crudos de referencia internacional tuvieron un comportamiento mixto respecto a su cotización observada hace una semana, influidos a la baja por: un incremento mayor al esperado en los inventarios de crudo en Estados Unidos durante la semana pasada, el efecto del incremento en los inventarios de gasolina en ese país y una toma de utilidades.

Por otro lado, el alza por: el efecto de la carta que Irán envió a Estados Unidos, la cual no cumplió su objetivo de solucionar el conflicto respecto a su programa nuclear y al inicio de la temporada de alto consumo de gasolinas.

El precio de los tres crudos que exporta México se determina en función de cuatro referentes internacionales, tres crudos y uno residual; a) dos crudos estadunidenses: West Texas Sour y Ligth Louisiana Sweet, b) un crudo británico, el Brent, y c) un combustóleo, el residual con referencia física en Houston llamado Us Gulf Coast No. 6, que sólo se utiliza en las fórmulas de determinación diaria del precio internacional del crudo Maya.

Para propósitos comerciales y asegurar un mejor valor económico de los hidrocarburos mexicanos, los aceites vendidos nacional e internacionalmente son en general mezclas de crudos en diferentes densidades clasificadas en Maya (pesado), Istmo (ligero) y Olmeca (superligero).

Al cierre del año pasado, la canasta de crudos nacionales se componía de 24 mil barriles en promedio de tipo Istmo y 219 mil barriles de Olmeca, contra un millón 617 mil barriles de Maya.

Hasta el 10 de mayo pasado, el precio de la mezcla mexicana de exportación se ubicó en 57.99 dólares por barril, lo que significó un descenso de 2.5 por ciento, es decir, 1.46 dólares por barril, en relación con el dato reportado una semana antes. En particular, los precios de los crudos Maya, Istmo y Olmeca se contrajeron 2.5, 1.8 y 2.2 por ciento, respectivamente.

AFP

Santiago, 13 de mayo. La economía chilena atraviesa por uno de sus mejores momentos, con crecimiento mayor a 6 por ciento, baja inflación y desempleo acotado, pero enfrenta un singular problema: qué hacer con la avalancha de dólares tras el espectacular incremento en el valor del cobre, su principal producto de exportación.

El precio del metal se triplicó en los últimos tres años.

Partiendo de 80 centavos de dólar por libra física en 2003, hasta el promedio de 1.67 dólares que alcanzó en 2005 y las cotizaciones récord rozando los cuatro dólares por libra en los últimos meses, las estimaciones sobre el valor medio para 2006 fueron revisadas al alza en varias ocasiones, fijándose por ahora en 2.50 dólares.

Por cada centavo que sube el precio promedio anual, el Estado chileno recibe 120 millones de dólares adicionales, provenientes principalmente de la Corporación del Cobre (Codelco, estatal), el mayor productor mundial.

La lluvia de dólares llevó a las autoridades a comparar la actual situación del fisco -que el año pasado cerró con un superávit de 4.8 por ciento- con la obtención de un premio de la lotería.

La comparación adquiere sentido si se piensa que el de 2005 fue el mejor resultado fiscal en 18 años y en 2006 el saldo positivo se inclinaría a un espectacular 8 por ciento del producto interno bruto, con excedentes por 10 mil millones de dólares.

Pero tantos dólares crean un singular problema a las autoridades económicas, que enfrentan presiones para intervenir el mercado cambiario, frenar la caída del dólar frente al peso y aumentar el gasto público.

En los últimos tres años la moneda chilena se apreció cerca de 30 por ciento, desde los 751 pesos por dólar en febrero de 2003 hasta los 514 actuales.

El fortalecimiento del peso llevó a algunos analistas a plantear que Chile sufriría la "enfermedad holandesa", que se produce cuando el valor del principal bien de exportación de un país sube demasiado, afectando la competitividad del resto de los envíos.

El cobre representa 45 por ciento del total de las exportaciones de Chile, a lo que debe sumarse 10 por ciento de uno de sus derivados, el molibdeno.

"Ciertamente Chile está padeciendo la enfermedad holandesa, porque el alto valor del cobre está afectando a los otros rubros", dijo el economista Hugo Fazio, ex presidente del Banco Central chileno, a la Afp.

"Hay que usar esos recursos para aminorar la brecha entre ricos y pobres, o se podría financiar la construcción de un gasoducto con Bolivia para solucionar nuestros problemas de energía", propuso.

Pero también "se podrían utilizar esos recursos para potenciar la economía chilena, como por ejemplo financiar un plan de inversiones para Codelco y recuperar algunos yacimientos que están en manos privadas", señaló.

Otros economistas proponen, entre otras cosas, subsidiar la creación de pequeñas empresas y aumentar la inversión pública en salud y educación, mientras el Partido Comunista planteó un plan de inversiones para disminuir la pobreza que afecta a 18 por ciento de los chilenos.

La decisión del gobierno de Michelle Bachelet es ahorrar la casi totalidad de los excedentes, creando un fondo de estabilización para épocas de "vacas flacas". Sin embargo, enfrenta presiones para que descarte esta opción.

El ahorro de los excedentes que impulsa el gobierno busca asegurar el pago futuro de pensiones, reducir el déficit patrimonial del Banco Central e invertir en el exterior los recursos recaudados, pero la propuesta debe ser ratificada en el Parlamento.

Según una encuesta de la consultora Mori, 64 por ciento de los chilenos estima que los recursos deben gastarse ahora y olvidar el ahorro.

"Lo que Chile está haciendo es lo que cualquier familia prudente haría si se gana la lotería: no se gastaría todo en un año, sino que parte del premio lo ahorraría y lo gastaría en el futuro", explicó el ministro de Hacienda, Andrés Velasco.

Las ideas para aprovechar los nuevos recursos también abundan entre los ciudadanos, que sueñan con una tajada de la torta.

"Con esa plata podrían construir casas para los que no tienen", dijo Tito Morales, un lustrabotas del céntrico paseo Ahumada, que lleva ocho años ahorrando sin poder alcanzar una vivienda social.

 
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