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¿LA FIESTA EN PAZ?

Leonardo Páez

Latinoamérica taurina

POR DUDAR ACERCA de si era o no civilizado mantener la tradición taurina de España en tierras del continente "descubierto", varios países sudamericanos decidieron abolir tan antisajona costumbre y optaron por echarse en brazos del futbol o, en el mejor de los casos, seguir echados en brazos de la madre patria, que en materia taurina no resultó más sensible que en materia de conquista y colonización.

DE ESTA MANERA, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú, lejos de aprovechar su respectiva tradición taurina para fortalecer identidad, economía, valores culturales y afluencia turística, pero sobre todo para consolidar un mercado común taurino sudamericano capaz de competir en circunstancias más equitativas con las torerías de España y México, prefirieron dejar su fiesta brava en manos de promotores, apoderados y diestros peninsulares, con la consiguiente nulificación de su autonomía taurina.

SI POR ACA abundan los mexhincados, esos acomplejados que suponen que la profesionalización del espectáculo de los toros es privativa de algunas regiones, en Sudamérica el entreguismo taurino de los lugareños parece haber tocado fondo, por lo que, a iniciativa del empresario mexicano José Antonio González, de la Plaza México, se convocó a la primera reunión de empresarios taurinos latinoamericanos, en la ciudad de Manizales, Colombia, los días 5 y 6 de mayo.

AL IGUAL QUE el endémico y deficiente intercambio comercial y cultural entre los pueblos latinoamericanos, el intercambio entre México y los países taurinos del Cono Sur ha adolecido de prejuicios y falta de imaginación en detrimento de oportuna información recíproca que propiciara sanos intercambios de toreros, autores, conferencistas, concursos y encuentros periódicos que aseguraran una regionalización floreciente y redituable.

REDUCIDOS A ENCLAVES coloniales taurinos de España, no por culpa de ésta sino a causa del pasmo y los complejos de los taurinos sudamericanos, ninguna de las cuatro naciones ha atinado a configurar una tauromaquia propia, no sólo en lo administrativo y financiero, sino en la generación de diestros locales taquilleros y el necesario apoyo y consolidación de éstos a escalas nacional e internacional.

ELLO SE HA traducido en tauromaquias desprovistas de identidad y acento propios, que no reflejan la personalidad e idiosincrasia del país de origen. Desde César Girón, de Venezuela, hasta César Rincón, de Colombia, medio siglo de dependencia taurina confirma que tan excepcionales toreros sudamericanos se han hecho figuras en España, no en Venezuela o Colombia, para deshonra de éstas.

LA CRECIENTE DISPARIDAD entre el euro y las monedas del continente y las pretensiones económicas de las figuras españolas, han vuelto imperativa una regionalización taurina latinoamericana a partir de una apuesta sin complejos por el potencial torero y ganadero respectivo. Empresarios con madurez, capacidad y compromiso serán el factor decisivo de esta inaplazable medida.

LOS RECIENTES ACUERDOS tomados en Manizales incluyeron la constitución de la Asociación Americana de Empresarios Taurinos y la elección del colombiano Jorge Gutiérrez Gómez como director ejecutivo. Se aprobó por unanimidad promocionar y contratar a los toreros de las empresas que acudieron a este primer encuentro, con el fin de empezar a consolidar la región. Las empresas mexicanas consiguieron un puesto para las seis principales ferias de Sudamérica en las siguientes plazas de toros: Bogotá, Cali, Manizales y Medellín, en Colombia; Mérida, en Venezuela, y Ambato, en Ecuador.

UN PERMANENTE INTERCAMBIO de información empresarial y de estrategias mercadológicas para allegarse patrocinadores; realizar anualmente una corrida de toros en cada país, con diestros latinoamericanos, para celebrar la americanidad de la fiesta y, finalmente, haber designado a la ciudad de Guadalajara, México, como sede para el segundo encuentro de empresarios taurinos latinoamericanos, no son un mal comienzo.

 
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