Usted está aquí: viernes 19 de mayo de 2006 Opinión MEXICO SA

MEXICO SA

Carlos Fernández-Vega

Medalla de latón para el gobierno del "cambio" en IED

Gran parte fue por compra de bancos

Inservible discurso foxista ante acciones de EU

Las rebanadas del pastel:

UN ESPERANZADOR INFORME sobre el comportamiento de la inversión extranjera directa en el sexenio del "cambio" circuló ayer, y el balance en él presentado resulta por demás positivo: cerca de 94 mil millones de dólares habrían ingresado al país para coadyuvar a su crecimiento económico y desarrollo social.

VISTO ASI DE simple, no cabría más que felicitar al inquilino de Los Pinos por tan excelsos resultados. Sin embargo, como en la mayoría de los "balances" sexenales que desde las oficinas públicas se elaboran a poco menos de seis meses y medio de concluir -¡aleluya!- el gobierno del "cambio", la medalla que pretende colgarse el jinete sin cabeza no sólo le queda grande, sino que tal presea es de latón, no de oro.

NO ES NOVEDAD, porque en gobiernos anteriores fue lo mismo, aunque no tan descarado, pero en el sexenio del "cambio" el grueso de la inversión extranjera directa no llegó a generar riqueza, sino a apropiarse de la existente y a sacarle raja a las generosas facilidades y abundantes regalos otorgados por la administración foxista al capital foráneo.

EL FESTIVO INFORME aplaude que "en los primeros cinco años de este gobierno la inversión extranjera directa en México acumuló 93 mil 779.8 millones de dólares, cifra superior en 56.84 por ciento respecto a la captada en el mismo lapso del sexenio anterior. De acuerdo con información de la Secretaría de Economía, en el periodo de 1995 a 1999, correspondiente a los primeros cinco años de la administración del presidente Ernesto Zedillo, la IED ascendió a 59 mil 792.7 millones de dólares".

UN AUMENTO CERCANO a 60 por ciento en ningún caso es despreciable, pero en ésta, como en tantas otras ocasiones, la calculadora del "cambio" se limitó a sumar, obviando las disminuciones y matices que obligadamente deben realizarse en estos casos.

A SIMPLE VISTA, 94 mil millones de dólares visten muy bien, porque rozan los ingresos por exportaciones petroleras a lo largo del "cambio" y superan por una buena distancia a los 69 mil millones en remesas que la paisanada le ha inyectado incondicionalmente a la economía mexicana. Toda la carretada de billetes verdes en los cinco años citados.

PERO HAY QUE deshojar la margarita: en el quinquenio, la nueva inversión extranjera directa no sumó 94 mil millones de dólares como se presume, sino 54 mil 700 millones, y de este monto alrededor de 28 mil millones (52 por ciento) correspondió a la compra de instituciones bancarias y a otras empresas del sistema financiero, otrora mexicano.

ASI, 52 CENTAVOS de cada dólar de nueva inversión extranjera directa captado en el gobierno del "cambio" llegaron a México con un claro objetivo: comprar empresas existentes, no crearlas: apropiarse de la riqueza acumulada por los mexicanos a lo largo de los años, y no generar nuevos filones, de tal suerte que el crecimiento de la IED en el referido periodo no fue de 56.84 por ciento, sino de 24.3 por ciento, proporción que no es despreciable, pero resulta casi la mitad del crecimiento presumido, si se considera que en el zedillismo por igual concepto se registraron 24 mil millones de dólares.

LAS NUEVAS INVERSIONES foráneas en el sector financiero (otrora) mexicano -en su mayoría estadunidense y española- se orientaron mayoritariamente a la adquisición de bancos. De hecho, de los citados 28 mil millones de dólares, casi 18 mil correspondieron a las operaciones de compra-venta de Banamex y Bancomer por parte de Citigroup y BBVA, de los que los nuevos dueños ya recuperaron cerca de 6 mil millones.

EN EL PRIMER año del "cambio", 2001, el monto de la inversión extranjera directa fue reportada como "histórica": 27 mil 485 millones de dólares, de acuerdo con las cifras de la Secretaría de Economía. Sin embargo, la calculadora oficial olvidó mencionar que 12 mil 500 de esos millones correspondieron a la compra-venta de Banamex (a través del mercado bursátil y libre de impuestos), 2 mil adicionales a otras compras en el sector financiero (otrora) mexicano y alrededor de 3 mil 850 millones a reinversión de utilidades, con lo que lo "histórico" no deja de ser un mal chiste.

DE 1994 A 2005, las ventas de instituciones en el sector de servicios financieros en México sumó 38 mil 700 millones de dólares, de los que 28 mil 100 (casi 73 por ciento) corresponden al sexenio foxista, de tal suerte que de cada dólar captado por venta de bancos, 73 centavos se concretaron en la administración del actual inquilino de Los Pinos, lo que sustenta el término de sexenio del "cambio" de propietarios en el sistema de pagos que opera en el país.

EL RESTO DE la inversión en el sector financiero se derivó a instituciones de seguros, sociedades de inversión, arrendadoras financieras, casas de bolsa, fianzas, administradoras de pensiones, casas de cambio y demás magias, en donde la norma fue "ajustar" personal para incrementar utilidades.

OTRO RENGLON A descontar es el de reinversión de utilidades, que si bien se registra como inversión extranjera directa, los dineros correspondientes no provienen del exterior, sino del mercado interno, es decir, utilidades generadas por ventas en México. En los cinco años mencionados por este concepto los inversionistas foráneos reportan alrededor de 13 mil 200 millones de dólares.

ASI, LOS RESULTADOS del informe oficial no son malos, pero distan mucho de ser excelsos, como pretende. Lo peor del caso es que tampoco en lo que a crecimiento económico y desarrollo social se refiere.

TARDIO E INSERVIBLE el "combativo" discurso de Fox, por decirlo suave: el muro se va a construir y la violación a los derechos humanos de los emigrantes mexicanos a fortalecer, algo que no evita la retórica... ¿Con qué movilizarán los vehículos que transportarán a las 6 mil tropas de la Guardia Nacional estadunidense?, preguntan algunos lectores, y ellos mismos responden: con petróleo mexicano... Vamos mejorando: la prisión de Abu Ghraib, en Irak, y la de la Base Naval de Guantánamo han servido de entrenamiento a no pocos elementos de la National Guard que en breve se acantonarán en la frontera Estados Unidos-México.

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