Usted está aquí: martes 23 de mayo de 2006 Espectáculos Baile y tolerancia fue la consigna de cientos de jóvenes al cerrar Música por la Tierra

La Maldita Vecindad encabezó más de cinco horas de concierto en playa de Oaxaca

Baile y tolerancia fue la consigna de cientos de jóvenes al cerrar Música por la Tierra

ARTURO CRUZ BARCENAS ENVIADO

Huatulco, Oax., 22 de mayo. La Playa Chahué fue escenario de un baile de ska, en el que al grito de "¡baile y tolerancia!" cientos de jóvenes se bañaron de arena de mar. Las bolsas o vasos con ese cristal costero volaron sobre sus cabezas y muchas pegaban en su objetivo: la piel sudada de algunos protegidos por pañuelos o máscaras. La tocada se extendió hasta las 2:30 de la madrugada del domingo, luego de cinco horas de música, que comenzó a las 21 horas del sábado.

A las 12:55 subió La Maldita Vecindad para cerrar el 12 Festival Música por la Tierra. Esa noche era de relajo y había que hacer valer el precio del boleto. Roco, vocalista del grupo, hizo una especie de ceremonia girando sobre su propio eje y cual ofrenda o rito paró en algún punto de la rosa de los vientos.

Es algo prehispánico y la música se ofrece a los dioses. El tema Solín desató una energía contenida. Una fuerza se concentró y el eslam perro se manifestó pleno. Los cuerpos, algunos frágiles, rebotaban o rodaban en la arena. Chavitos y chavitas, seguidoras de la cultura Elmo, alzaban en lo alto su muñeco, muestra, símbolo de una costumbre que tiene que ver con la lucha contra la soledad.

Muchas personas ven en el eslam algo feo, agresivo, como cosa de locos. Pero es la música de quienes buscan en la calle expresar su coraje, o simplemente sus ganas de echar desmadre. "¡Paz, baile, liberación!", alentó Roco.

Para las mujeres, añadió, dedicó Morenaza. El fuego se atizó con Quinto patio ska. Es tiempo de la onda pambolera y se reventaron con Futbol llanero, en la que se oponen a la enajenación e instan a jugar, a patear el balón en lugar de estar viendo la tele consumiendo comida chatarra.

El circo, Lo pasado pasado, La negra Soledad, Un poco de sangre... Don Palabras, dedicada y en apoyo al movimiento zapatista de Chiapas, "a la otra campaña".

Se fueron, pero regresaron para cerrar con Kumbala, que en el marco del mar como panorámica, con sus barcos pesqueros, la luna reflejada e iridiscente, se escuchó mejor que nunca.

Reyli Barba demostró, una vez más, el porqué ha alcanzado la fama: le habla al corazón, pero de manera sencilla. Los acordes de Desde que llegaste, a ritmo de rumba, hicieron que bellas damas cerraran filas y se acercaran lo más posible a él.

Se levantó el ánimo

"¡Mi gente, mi gente de Música por la Tierra, desde hace cuatro años que no veníamos!" Un efecto hacia adelante y que levantó el ánimo de los enamorados se dio con Hasta que amanezca, cuya la letra habla de un ser que da todo a cambio de nada. Muchos entre el público han hecho lo mismo y se hacen eco.

Siguió con sus éxitos El abandonado. Dice "¡Salud con mezcal!". Presentó a la cantante Marcelo Ro, quien salió bien librada ante ese público exigente. Reyli había pedido indulgencia, tolerancia.

Regresó con Así es la vida, Estoy vivo. Prosiguió con La descarada. Reyli terminó con la misma que comenzó, pero en la versión original: Desde que llegaste.

Jumbo, de Monterrey, cumplió su cometido e hizo bailar y brincar al público. Comenzó con Teleparque, crítica a la contemplación esclava ante la pantalla chica.

El cover de Intocable titulado Enséñame a olvidarte, pero a ritmo rocanrolero. La pieza tampoco está lejos del rock. De hecho, Intocable, de Zapata, Texas, se mueve en los terrenos del pop.

Rockstar, para muchos la canción más famosa del grupo, despertó a varios de su sueño y sirvió para que Castillo, el vocalista, dijera que el sábado fue su cumpleaños.

 
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