Usted está aquí: domingo 28 de mayo de 2006 Cultura Este gobierno nunca entendió la cultura, señala Sergio Pitol

"Me da escalofríos que se quiera destruir al INAH con las reformas constitucionales"

Este gobierno nunca entendió la cultura, señala Sergio Pitol

Critica los "espantosos espots del PAN"; se está creando un ambiente político peligroso, considera

ARTURO JIMENEZ ENVIADO

Ampliar la imagen El autor, durante la entrevista con La Jornada Foto: Abigail Cuenca

Jalapa, Ver. Apenas de regreso a la calma de sus días en esta ciudad, después de la experiencia intensa de cuatro meses y medio por haber obtenido el Premio Cervantes de Literatura 2005, que comenzaron el 1º de diciembre pasado, cuando le informaron que lo había ganado, el escritor Sergio Pitol recibe en su casa a La Jornada para externar algunas preocupaciones, más terrenales que literarias.

Por ejemplo, el autor de El arte de la fuga se manifiesta acerca de los rumbos que ha tomado el proceso electoral mexicano, sobre todo ante la "campaña sucia" del Partido Acción Nacional en contra del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

"Lo poco que he visto me parece muy peligroso. Hay como un ánimo de provocación, y también de acecho y de acoso con cosas verdaderamente espantosas, como los espots del PAN."

Pitol, quien de las dos veces que López Obrador ha visitado Jalapa ha estado con él en el estrado en la primera ocasión, y la segunda no porque, aclara, se encontraba en España, recuerda ataques como los casos del desafuero o la reducción del presupuesto para educación en la ciudad de México por parte del gobierno federal.

"Querían afectar las obras del jefe de Gobierno", dice, y agrega: "Ayer me fui en un taxi, y platicando con el chofer me decía que casi toda la gente que habla de política dentro de su coche está por López Obrador. Ahora, muchos de los que tienen coche, creo que van a votar en otras formas".

-¿Y los que ni siquiera tienen para subirse a un taxi?

-Van con López Obrador, y son la mayoría.

El brillo ausente

De nuevo en la tranquilidad jalapeña, aunque con un ligero malestar en las vías respiratorias que le impide hablar mucho, Pitol no abunda en una evaluación específica sobre la política cultural en este sexenio por concluir, aunque considera que el trabajo de antiguos directores del Instituto Nacional de Bellas Artes y de Víctor Flores Olea y Rafael Tovar y de Teresa (los primeros presidentes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), hoy dirigido por Sari Bermúdez) "fue mucho más brillante".

-¿Ahí radica la cuestión, en la escasa preparación de la actual encargada del CNCA?

-No sé, aunque creo que es todo el gobierno mismo, desde la Presidencia, desde la señora del presidente. No están en la cultura, no la entienden.

-¿Ese fue el problema de raíz para la cultura en este sexenio?

-Creo que sí. Por ejemplo, hubo poco apoyo en los estados, les dieron mínimos elementos a los institutos de cultura.

Otro tema que le inquieta al autor de El mago de Viena son las recientes reformas constitucionales (artículos 27, 73 y 124) aprobadas por el Senado y que, de avalarse más adelante en la Cámara de Diputados, propiciarían la fragmentación o atomización -a manos de los estados y municipios- del cuidado del patrimonio nacional paleontológico, arqueológico e histórico, hasta el momento bajo custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Por ello confiesa: "Me provoca escalofríos que este gobierno quiera acabar con el INAH". Y abunda: "Hay municipios que no tienen las condiciones para cuidar las piezas arqueológicas. Hay muchas ciudades que no les interesa nada ni les importa ni tienen posibilidades de cuidar, restaurar y explorar objetos. O los caciques, que se pueden llevar piezas. Ese es un riesgo terrible. El INAH, universalmente, tiene un gran prestigio. Eso no puede ser".

Y recuerda otro caso: "Además, en este sexenio la historia del México prehispánico no les interesa. Hace dos o tres años, en la Secretaría de Educación Pública querían reducir los años de estudio del México antiguo en la secundaria porque, decían, eso no es México".

El boom mundial

El narrador, ensayista y poeta, quien no pudo retornar a la apacible Jalapa después del 21 de abril, cuando en la Universidad de Alcalá de Henares recibió de manos del rey Juan Carlos la medalla del Cervantes de Literatura, pues poco después, el 3 de mayo, le entregaron en la Casa de América Latina en París el Premio Roger Caillois por su novela El arte de la fuga y por el conjunto de su obra, habla también sobre los efectos de esos premios.

Sucede que dichos galardones, sobre todo el Cervantes, han disparado las ventas de sus libros no sólo en México, España y países de América Latina, sino en otras naciones europeas y asiáticas.

Y es que el Premio Cervantes, obtenido antes por los mexicanos Octavio Paz y Carlos Fuentes, además de autores como Juan Carlos Onetti, Augusto Roa Bastos, Adolfo Bioy Casares, Alvaro Mutis o Dulce María Loynaz, es considerado el premio Nobel de la literatura en lengua castellana.

"Lo que más se leía en España antes del premio era El arte de la fuga y El viaje. Muy poco antes de la entrega del premio, pero ya anunciado, se publicó el libro Sergio Pitol, sus mejores cuentos, con un prólogo de 60 páginas de Enrique Vila-Matas. Casi coincidió otra publicación, no en Anagrama sino en Pretextos, que es El mago de Viena.

"Pero con tanta difusión, pues tuve mucha prensa y siempre buena, ahora se leen todos mis libros y se están reditando. Aunque el que se ha vendido como pan caliente es el libro de mis mejores cuentos, con varias rediciones en unos cuantos meses."

-Eso es poco común, pues el lector suele preferir las novelas a los libros de cuentos.

-En España y en Francia, no sé si en otros países de Europa, es muy difícil que a un escritor le publiquen un libro de cuentos. Antes, las revistas literarias de mi juventud siempre incluían cuentos. Y de repente pareció que el cuento no tenía ya vigencia, que era un género obsoleto, salvo los libros de escritores estadunidenses, como Carver.

Sergio Pitol hace notar que en el siglo XIX y la primera mitad del XX, el cuento era "casi sagrado", con autores como Borges o Rulfo, aunque en España no tanto. "En castellano el gran cuento estuvo en América Latina".

En los países latinoamericanos también hubo el efecto multiplicador del Premio Cervantes, pues las editoriales españolas hicieron rediciones en naciones como Colombia y Argentina. "Este premio tiene un peso que nunca lo hubiera yo imaginado. Pero el Cervantes también se difunde en la prensa de casi todos los países de Europa".

Y en ellos también aumentaron las ventas de sus libros traducidos. "Sobre todo en Alemania, donde durante mucho tiempo nunca se interesaron por mi obra. Pero hace seis o siete años una editorial muy buena publicó una novela mía, y desde esa fecha está casi toda mi obra traducida".

Son poco comunes las traducciones del castellano al chino, pero dentro de poco Pitol viajará al país asiático para lanzar allá tres títulos: El arte de la fuga, El vals de Mefisto y La vida conyugal.

De Gogol al XIX mexicano

Pitol estuvo trabajando en un proyecto, ahora suspendido, con la editorial colombiana Norma, que ya tenía listo un contrato y le había pagado un adelanto, acerca de una colección "muy agradable e imaginativa" de novelas policiacas.

"En cada novela de esa colección el protagonista es un escritor que vivió, como Moliere o Darío, no imaginario. Ese protagonista puede ser el asesino, el asesinado o el detective. Y yo elegí a Nicolás Gogol, un escritor ruso que me gusta muchísimo, muy extravagante, casi demente, que en los últimos años de su vida estuvo loco."

Releyó a Gogol, estudió biografías, escribió algunas notas, pero abandonó el proyecto. En cambio, cuenta:

"Tengo muchas partes de una novela que, desde hace muchos años, ha ido creciendo poco a poco. Es una novela distinta a todo lo que he hecho. Es una novela casi histórica, de la segunda mitad del siglo XIX en México. Va a ser también paródica, como las otras."

Entre los contextos, mencionados de manera austera por Pitol, figuran la Reforma y la separación Iglesia-Estado. Y ubica mejor su periodo: "Después del imperio destruido, la República Restaurada, hasta los finales del siglo".

Aclara que no es totalmente histórica, que hay muchas tramas, pero la historia está siempre de fondo. No adelanta cómo se llamará, pero concede: "Es una novela sobre mujeres de esa época. Y yo soy el narrador que crea a otro narrador que está contándome la historia".

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.