Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 28 de mayo de 2006 Num: 586


Portada
Presentación
Sobre Juárez
IGNACIO M. ALTAMIRANO
Viaje por la noche de Juárez
PABLO NERUDA
Carta a a Maximiliano
BENITO JUÁREZ
Legitimidad del Ejecutivo
IGNACIO RAMÍREZ
La escalera del deseo
AUGUSTO ISLA
Benito Juárez: cuando la perfección hace daño
EDMUNDO GONZÁLEZ LLACA
Dos poetas jóvenes
Juan Gelman y otras cuestiones
MARCO ANTONIO CAMPOS
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO
Bazar de asombros
In memoriam

Columnas:
Ana García Bergua

Javier Sicilia

Naief Yehya

Luis Tovar

Alonso Arreola

Jorge Moch


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 


NAIEF YEHYA
naief.yehya@gmail.com

LOS MUY OCCIDENTALES ORÍGENES DEL FUNDAMENTALISMO ISLÁMICO (V Y ÚLTIMA)

NUEVOS LIDERAZGOS

La Guerra de los seis días dejó al mundo árabe en una ruina moral que propició que entre 1967 y 1970 varios líderes de izquierda influenciados por Nasser tomaran el poder, como Hafez el Assad en Siria, Muammar Khaddafi (quien logró finalmente hacer las paces con eu después de renunciar a su inexistente programa de armas de destrucción masiva y su apoyo al terrorismo) en Libia, Jaafar Numeiri en Sudán y Ahmed Hussein al-Bakr y el partido Baz en Irak. Pero estos regímenes "revolucionarios", independientemente de las debilidades características de los gobiernos golpistas (autoritarismo, militarismo, corrupción, inexperiencia, paranoia, etcétera) enfrentaban a enemigos muy poderosos: los intereses estadunidenses, Israel y un movimiento fundamentalista que crecía, se internacionalizaba y se radicalizaba.

LA CATÁSTROFE DE LA DEMOCRACIA IRANÍ

Fuera de la órbita del mundo árabe, el islam político también estaba en vías de volverse una monstruosidad aberrante debido al apoyo que ese movimiento recibió de la cia con el fin de contrarrestar a los nacionalistas y comunistas. El ejemplo más conocido es el de Mohammed Mossadegh, que por ser un ferviente defensor de la nacionalización del petróleo iraní, terminó en la mira de la Anglo Persian Oil Company (que hoy es la empresa supuestamente comprometida con el medio ambiente: British Petroleum) que gozaba de los derechos exclusivos del petróleo iraní. En 1951 Mossadegh fue nombrado por el Sha para el puesto de primer ministro tras el asesinato del general Ali Razmara por un fanático fundamentalista. Mossadegh era un moderado que tenía una buena relación con el Sha, sin embargo tuvo el atrevimiento de pensar que el pueblo iraní debía ser dueño de su petróleo. Inicialmente, el extravagante Mossadegh (quien era dado a aparecer en publico en su bata de baño y que era dado a expresar sus emociones estruendosamente) fue bien recibido por Washington. La Casa Blanca intercedió por él para calmar la furia de los británicos (quienes contaban con ese petróleo como su principal reserva) e incluso le vendió armas. Todo cambió cuando el nuevo líder rechazó la propuesta estadunidense de tomar el relevo de los ingleses y controlar el petróleo iraní. El 19 de agosto de 1953 Mossadegh fue víctima de un golpe de Estado planeado por la inteligencia inglesa, mi6, y la cia, quienes coordinaron las acciones de las fuerzas monarquistas y de las hordas islámicas, principalmente aquellas comandadas por el Ayatolá Abolqassem Kashani, quien fue el padre espiritual del Ayatolá Khomeini. Con Mossadegh depuesto, el Sha otorgó a eu una buena tajada de la industria petrolera, pero no premió a los islamistas que lo ayudaron, sino que los cercó y oprimió, ya que deseaba modernizar y occidentalizar al Estado. Esto eventualmente lo llevó a su caída y a la aparición del gobierno de los mulás. De manera semejante, Anuar Sadat fue asesinado en 1981 por miembros de la Hermandad a los que había restituido sus libertades y privilegios, a cambio de usarlos para golpear a la izquierda. Las secuelas de esa alianza pueden verse en Egipto hoy, donde fanáticos y criminales son empleados rutinariamente por el gobierno para atacar a intelectuales, manifestantes y políticos de la oposición.

EL FEROZ Y DÓCIL REINO DE SAUDI ARABIA

El reino saudita quería ganarse el respeto del resto del mudo árabe por ser los guardianes de los sitios sagrados de Meca y Medina, sin embargo como Estado carecía de mucha credibilidad. El monarca, Saud, sobresalía por ser alcohólico, adicto al sexo, incompetente y corrupto, pero no por saber cómo gobernar un Estado moderno. En Arabia Saudita la enseñanza se reducía a memorizar y estudiar el Corán en escuelas, academias y universidades pero no había un sistema educativo formal. Pero eu decidió que el reino era el mejor bastión contra el comunismo por lo que optaron darle su apoyo económico, político y militar. Y a su vez los sauditas invertirían en la Hermandad musulmana, una organización que apoyaban pero no toleraban dentro de sus propias fronteras. En 1964 Saud fue relevado de su cargo por el rey Faisal, quien era ligeramente menos incompetente y era mucho más útil a los intereses estadunidenses. Su tarea consistía en crear la ilusión de ser un hombre piadoso que defendía a sus hermanos árabes y luchaba contra el sionismo mientras se encargaba de mantener el flujo de petróleo hacia Occidente y de dinero hacia los fundamentalistas.

(Continuará.)

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