Usted está aquí: lunes 5 de junio de 2006 Opinión El debate que viene

Luis Martínez

El debate que viene

Para el tiempo que viene, permito sugerir que tomemos como breviario La cuerda tensa, de Enrique González Pedrero (FCE), 2006. Desde la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM podemos dar testimonio de lo que significó para varias generaciones acudir puntuales al pensamiento de González Pedrero. Conocer sus ideas equivale a revaluar nuestra cultura democrática y entender en su complejidad y riqueza lo que es el México profundo y lo que encierra.

Contemplando las vicisitudes de la República, hoy sabemos que el país requiere un nuevo federalismo, que es viable mejorar nuestras instituciones y pactar una serie de reformas que nos otorguen mayor eficacia y equidad para la convivencia nacional.

El espectáculo que nos han brindado los candidatos presidenciales, de insultos, descalificaciones e intrigas, en lugar de propuestas, nos permiten ver lo frágil de nuestra vida democrática. Hoy el Estado mexicano necesita una reforma, una transformación del estado social y del derecho hacia la construcción de una democracia más eficaz y participativa.

Todas las verdades pueden ser refutadas si alcanzan a tener existencia conjetural. Es difícil ser dogmáticos con nuestras verdades, que siempre son relativas. González Pedrero acepta la provisionalidad de sus verdades y convicciones, porque es hombre tolerante con las verdades de los otros. Afirma que México es la conjunción de muchos méxicos; uno de esos méxicos es el México profundo. Frecuentemente nos extraviamos cuando nos quedamos con el México contemporáneo, con el moderno, con el de los de arriba, y olvidamos el México pobre, el de los indios, con el que debemos construir una democracia a la mexicana de carne y hueso.

González Pedrero se plantea una pregunta: ¿hasta qué punto el destino de México depende de los mexicanos? La respuesta la encontramos en la medida en que las decisiones políticas fundamentales dependan de la mayoría y no sólo del gobierno o de un solo hombre.

Hoy sabemos que no hay fuerzas ocultas en la historia de México. Nosotros queremos cambios desde el punto de vista ético, desde los puntos de vista social y político, que constituyen un progreso para los mexicanos. Queremos seguir siendo un país soberano, que sabrá privilegiar su historia, soberanía y libertad.

El país avanza para celebrar elecciones el 2 de julio. Esperamos que el nuevo gobierno: el Ejecutivo y el Legislativo, sean capaces de construir la reforma del Estado y se inicie la transición entre el tiempo anterior y el principio del futuro, porque en el presente se juntan los tiempos.

No hemos tenido una política de transición porque nos falta vivir la mutación del sistema presidencialista que reinventaron Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. Hoy el país requiere un gobierno de coalición, con la meta central de transformar el sistema presidencialista en régimen semipresidencial o parlamentario. Esta coalición permitiría una nueva relación entre los poderes, que se traduciría en una reforma de todo el sistema. Hace falta un nuevo Estado, acorde con los tiempos, nuevas figuras jurídicas. En suma, un Estado social y plural, democrático, de derecho.

Ojalá que en el debate que viene hagan a un lado los denuestos y se comprometan no sólo a la transición, sino a algo mucho más profundo que postula González Pedrero: reordenar y reinventar México, con la participación del pueblo, buscando una verdadera reconciliación nacional.

 
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